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Montrealesa bate récord Guinness con sesión fotográfica a 40 metros bajo el mar

Une femme en robe marche au fond de la mer, entourée de requins.

Kim Bruneau a 40 metros bajo el mar en Bahamas, rodeada de tiburones.

Foto: Karyzma Agency / Pia Oyarzun

RCI

El 5 de diciembre, la montrealesa Kim Bruneau batió el récord Guinness de la sesión fotográfica submarina más profunda jamás registrada. Lo consiguió cerca de los restos del Sea Trader, en Nasáu (Bahamas), donde le tomaron fotos a 40 metros de profundidad, sin traje de neopreno.

La empresaria, conferencista y buceadora certificada contó con la ayuda de Pia Oyarzun, una fotógrafa submarina bahameña que descubrió en Instagram. También la acompañaron el capitán y buzo de seguridad Stephen Nixon y Eduardo Pantoja, el testigo elegido para certificar el récord.

Nueve minutos para hacer fotos

Kim Bruneau y su equipo consiguieron batir el antiguo récord de 30 metros gracias a una técnica especial que combina la apnea y el buceo con botella. "Estás en el protocolo de buceo, pero cambias a apnea cuando llegas al fondo", explicó Kim Bruneau, quien conversó con Radio-Canadá desde Bahamas, dos días después de batir su récord.

"A esa profundidad, sólo se puede estar nueve minutos sin descomprimir, debido al nitrógeno de las botellas. A partir de los 30 metros, también hay riesgo de narcosis, [un fenómeno] que te da una sensación de embriaguez, en la que pierdes un poco la orientación".

Une femme en tenue de ballerine sur une épave de bateau au fond de la mer.

Los restos del Sea Trader se encuentran cerca de Nassau, la capital de Bahamas.

Foto: Karyzma Agency / Pia Oyarzun

Tras descender hasta 30 metros con una botella de nitrox, una mezcla de aire sobreoxigenado, la buceadora cubrió los últimos 10 metros conectándose al regulador de emergencia del buceador de seguridad, Stephen Nixon. Para hacer las fotos, tuvo que quitarse la máscara y aguantar la respiración, alimentada entre toma y toma por su compañero, que se acercó a darle unas bocanadas de aire.

El equipo sólo pudo hacer algunas tomas a 40 metros de profundidad, tras lo cual los buceadores continuaron la sesión fotográfica subiendo poco a poco a la superficie.

Un récord Guinness tras menos de tres años buceando

La pasión de Kim Bruneau por el submarinismo surgió en un momento crítico de su vida. Viajó por primera vez a México hace unos dos años y medio para someterse a tratamientos alternativos de fertilidad con el objetivo de quedar embarazada, tras varios intentos infructuosos en Canadá.

"Estaba pasando por mucho dolor y tristeza y quería distraerme. Nunca había hecho esnórquel en mi vida, pero me compré unas aletas de 50 dólares y me fui a nadar con los peces [en Los Cabos]", cuenta.

Une plongeuse pose à côté d'une chaine reliée à une épave sous la mer, aux Bahamas.

Kim Bruneau posa para la fotógrafa submarina bahameña Pia Oyarzun, a quien descubrió en las redes sociales y eligió para captar su récord Guinness.

Foto: Karyzma Agency / Pia Oyarzun

En cuanto tomó sus primeras clases de submarinismo, unos meses más tarde, su instructor descubrió en ella un talento insospechado. "La primera vez que me metió en la piscina, aguanté la respiración tres minutos y medio sin practicar", recuerda.

En dos años y medio, Kim Bruneau ha pasado de neófita a buceadora de profundidad certificada. Apasionada de los animales submarinos, también colabora con una organización de protección de tiburones en Bahamas. Entretanto, también ha dado a luz a una niña, a la que describe como un bebé milagro.

El récord Guinness se confirmará oficialmente la semana que viene.

Une femme en  robe sur une épave au fond de la mer, entourée de requins.

A Kim Bruneau también le apasionan los animales submarinos, y colabora con una organización de protección de tiburones.

Foto: Karyzma Agency / Pia Oyarzun

Fuente: Radio-Canadá | Charles Rioux

Adaptación: RCI | M.G. Aguzzi

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