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Gobierno canadiense presenta marco para limitar emisiones derivadas de petróleo y gas

Les installations où Suncor exploite les sables bitumineux à Fort McMurray, en Alberta.

El sector del petróleo y el gas representó el 28% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Canadá en 2021, lo que lo convierte en elsteven-guilbeault-ministre-environnement-changement-climatique-cop15r más contaminante del país.

Foto: Associated Press / Victor R. Caivano

RCI

Aunque con retraso, el gobierno de Justin Trudeau presentó en la COP28 de Dubai su plan para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria petrolera. De aquí a 2030, éstas deberían reducirse entre 35% y 38% con respecto a los niveles de 2019.

Sin embargo, para que Ottawa cumpliera su objetivo climático a finales de la década, el Plan de Reducción de Emisiones 2030 del Gobierno canadiense exigía el año pasado que el sector del petróleo y el gas redujera sus emisiones 42% respecto a los niveles de 2019.

"Se trataba de un análisis puramente económico [...] que no tenía en cuenta la capacidad técnica para alcanzar estos objetivos", explicó Steven Guilbeault, Ministro de Medioambiente y Cambio Climático.

"Con este nuevo marco, pedimos a las empresas que hagan lo que nunca han hecho, que es reducir sus emisiones en más de un tercio", agregó.

Para lograrlo, Ottawa introducirá un sistema nacional de límites máximos y comercio de emisiones del sector del petróleo y el gas, en virtud del cual las instalaciones recibirán un permiso por cada tonelada de carbono emitida.

Para cumplir el sistema, las empresas tendrán que reducir sus emisiones hasta alcanzar el tope o comprar unidades a instalaciones que hayan reducido la contaminación de sus actividades.

Con el tiempo, el número de permisos concedidos por el gobierno irá disminuyendo.

El sistema se aplicará a los productores de petróleo y gas natural licuado, así como al subsector encargado de la producción y transformación de petróleo convencional, petróleo offshore, arenas bituminosas y gas natural. Este subsector representa la mayor parte de las emisiones del sector canadiense del petróleo y el gas.

Sin embargo, las emisiones del refinado, la distribución y el transporte posterior no estarán cubiertas por el sistema.

Según las estimaciones del gobierno, la cantidad total de unidades de emisión en 2030 representaría entre 106 y 112 megatoneladas de CO2. En 2021, el sector del petróleo y el gas había emitido 189 megatoneladas de CO2 equivalente.

Según el plan presentado el jueves, el gobierno canadiense también prevé un número limitado de otras medidas de flexibilidad, entre ellas las compensaciones de carbono. Estas medidas permitirían a las instalaciones emitir entre 20% y 23% por debajo de los niveles de 2019.

"Hay un umbral mínimo de reducción de emisiones por debajo del cual las empresas no pueden quedar", indicó el ministro Guilbeault.

El objetivo es dar [a la industria] un poco más de tiempo para desplegar determinados tipos de tecnología. Pero estas medidas de flexibilidad estarán limitadas en el tiempo. No es una barra libre
Una cita de Steven Guilbeault, Ministro de Medioambiente y Cambio Climático

En cuanto al calendario impuesto por Ottawa, el ministro Guilbeault dijo que esta información se comunicará cuando se presente oficialmente la normativa, lo que debería ocurrir a mediados del año que viene.

Le ministre fédéral de l'Environnement et du Changement climatique, Steven Guilbeaut, lors de la COP15 à Montréal, en 2022.

"Ningún otro gran país productor de petróleo ha hecho lo que nosotros [al imponer] un tope a las emisiones derivadas del sector del petróleo y el gas", afirmó Steven Guilbeaut, ministro federal de Medioambiente y Cambio Climático.

Foto: afp via getty images / ANDREJ IVANOV

Un límite a las emisiones, no a la producción

Caroline Brouillette, directora ejecutiva de Climate Action Network Canada, señaló que "esta propuesta de límite, exigida desde hace tiempo por los grupos ecologistas, es significativa. Por primera vez, al publicar esta normativa, Canadá reconoce que se trata de un problema que debe abordarse ya".

"Pero tenemos mucho trabajo por delante para apretar las tuercas", reiteró, refiriéndose a las medidas de flexibilidad que el gobierno pretende conceder a la industria.

Ottawa puede legislar sobre emisiones, no sobre producción, para no invadir las jurisdicciones provinciales y territoriales. En una sentencia de 2021, el Tribunal Supremo dictaminó que el gobierno federal podía actuar sobre la contaminación, pero que no tenía control constitucional sobre la explotación de los recursos naturales, recordó la experta.

"Canadá, cuarto productor mundial de petróleo, es uno de los países que prevé un mayor aumento de la producción en los próximos años. Como indican el GIEC (Grupo de Expertos Integubernamentales sobre la Evolución del Clima) y la Agencia Internacional de la Energía, este aumento es incompatible con el objetivo del Acuerdo de París, que pretende limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados", señaló Brouillette.

La normativa debería poner fin a la continua expansión [de la producción] que ha sido durante mucho tiempo el elefante en la habitación de las políticas climáticas de Canadá.
Una cita de Caroline Brouillette, directora ejecutiva de Climate Action Network Canada

Rick Smith, presidente del Instituto del Clima de Canadá, está de acuerdo con que hay que acelerar el proceso. Este tope, aseguró, es necesario, razonable y factible.

Smith señaló que esto se suma a la normativa sobre el metano que el gobierno federal también presentó en Dubai esta semana. Según este marco, la industria del petróleo y el gas tendría que reducir sus emisiones de metano -un gas de efecto invernadero más nocivo que el CO2- al menos 75% respecto a los niveles de 2012.

Retrasos en el horizonte

Una vez concluidos los procesos normativos, que requieren consultas, enmiendas y aprobaciones, la normativa sobre limitación de emisiones del sector del petróleo y el gas podría entrar en vigor en 2025, según el gobierno. Sin embargo, la aplicación podría tener lugar en 2026.

Inicialmente, el gobierno debía presentar su plan a principios de 2023, antes de posponer el plazo al primer semestre del año y prometer después una versión para la COP28.

Estos retrasos, denunciados recientemente por expertos de la Universidad de Sherbrooke y de la empresa COPTICOM, comprometen el cumplimiento de los objetivos y retrasan la acción que tan urgentemente se necesita para hacer frente al cambio climático.

En un informe publicado a finales de noviembre, los especialistas destacaron: "incluso antes de que se hayan completado las etapas más importantes de la aplicación del reglamento, los plazos para adoptarlo ya llevan un retraso considerable".

"La lentitud de los procesos reguladores y la oposición de algunas provincias y de la industria a la nueva normativa han retrasado la aplicación de esta promesa clave".

Gobiernos provinciales como los de Alberta y Saskatchewan, cuyas economías dependen de la industria del petróleo y el gas, han intentado disuadir a Ottawa de imponer un tope, pidiéndole que respete sus ámbitos de jurisdicción.

Antes del anuncio del marco reglamentario, los seis mayores productores de arenas petrolíferas del país, unidos bajo la bandera de la Alianza New Pathways, habían indicado que no se oponían a la idea de un tope, siempre que no restringiera indebidamente su capacidad de aumentar la producción.

Con contribuciones de Elisa Serret y Mathieu Hagnery.

Fuente: Radio-Canadá | Valérie Boisclair

Adaptación: RCI | M.G. Aguzzi

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