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Bajan los ingresos por venta de armas, pero sólo temporalmente

Une femme travaille dans une fabrique de munitions américaine.

Los proyectiles de 155 mm están muy solicitados en el frente ucraniano.

Foto: AP / Matt Rourke

RCI

Las mayores empresas de producción de armas y servicios militares del mundo registraron un descenso de 3,5% en sus ingresos en 2022 en comparación con el año anterior. Vendieron armas por valor de 597 000 millones de dólares en 2022, frente a los 619 000 millones de 2021, según los datos recopilados por el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI por sus siglas en inglés).

Sin embargo, todo apunta a que estas cifras volverán a aumentar en los próximos años. El gran aumento de la demanda de armas tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 aún no se ha reflejado en los ingresos.

"Realmente esperábamos un aumento de las ventas por parte de las empresas estadounidenses y europeas, pero no es lo que hemos visto en absoluto", admite Lucie Béraud-Sudreau, directora del Programa de Gasto Militar y Producción de Armas del SIPRI.

El informe refleja las ventas en 2022, un año marcado por el fin de los confinamientos relacionados con la pandemia y las obstrucciones en las cadenas de suministro. "Aunque se hayan realizado grandes pedidos, suele haber un largo retraso entre la solicitud de armas y su entrega por parte de los fabricantes", explica el SIPRI. Sin embargo, las empresas no registran los ingresos hasta después de la entrega.

"Existe un efecto temporal", señala la doctora Lucie Béraud-Sudreau. El aumento del gasto militar en 2022 fue fenomenal. Pero puede pasar tiempo hasta que el presupuesto que se ha votado se traduzca en nuevos pedidos para la industria. Y las ventas solo aumentan cuando el producto acabado se entrega al cliente.

Es más, la industria debe tener capacidad para satisfacer la demanda aumentando la producción. Sin embargo, la escasez de mano de obra, el aumento de los costos de producción y las interrupciones de la cadena de suministro han obstaculizado esta capacidad.

Lockheed Martin, por ejemplo, recibió pedidos para producir sistemas de misiles que sustituyeran a los entregados a Ucrania. Estos pedidos sumaban una cartera de pedidos pendientes por valor de 150 000 millones de dólares. Debido a los largos ciclos de producción y a las dificultades para aumentar la producción, la empresa no espera ver un aumento de sus ingresos por armamento a corto plazo.

A pesar de la caída de los ingresos, las empresas estadounidenses siguen dominando la lista de los 100 mayores comerciantes de armas del mundo, con unas ventas de 302 000 millones de dólares en 2022. Esto representa el 51% del total de los ingresos por armas del Top 100.

La única empresa canadiense en el ranking, CAE, registró unas ventas de 1400 millones de dólares en 2022, 7,7% más que en 2021.

Grandes diferencias regionales

Los datos del SIPRI muestran marcadas diferencias regionales.

Son principalmente las empresas estadounidenses y rusas (y en menor medida las occidentales) las que han visto disminuir sus ingresos por venta de armas, mientras que las empresas de Asia, Oceanía y el Medio Oriente han experimentado aumentos significativos.

Si estas empresas han conseguido salir adelante es porque han sabido adaptarse a la demanda. Es el caso, por ejemplo, de las empresas con sede en Israel y Corea del Sur, dos países que se encuentran en estado de alerta permanente y cuya capacidad de producción es, por tanto, más reactiva que la de otros países.

La mayor empresa surcoreana, Hanwha Aerospace, registró una caída de sus ventas del 8,5%, arrastrando las ventas totales del país (-0,9%), pero otras dos empresas, LIG Nex1 y Hyundai Rotem, experimentaron un crecimiento muy fuerte.

La región del Medio Oriente registró el mayor aumento de ingresos. Los ingresos por armas de las siete mayores empresas de esta región aumentaron 11% hasta alcanzar los 17 900 millones de dólares en 2022.

Estas empresas suelen utilizar tecnologías menos sofisticadas o confiar en proveedores locales, lo que les ha permitido evitar interrupciones en la cadena de suministro.

Un drone de combat en vol.

Un dron Bayraktar TB2 de fabricación turca.

Foto: Getty Images / BIROL BEBEK

"Es el caso de la empresa turca Baykar, que fabrica el dron Bayraktar TB2, muy popular desde la invasión rusa de Ucrania", señala Lucie Béraud-Sudreau.

Estos drones se fabrican, en parte, a partir de componentes disponibles en el mercado, por lo que no necesariamente tienen que ser producidos especialmente, explica la investigadora. "Es más fácil aumentar la producción cuando todos estos componentes ya están disponibles".

Sus ventas han permitido a Baykar entrar por primera vez en el Top 100, con un aumento de sus ingresos de 94%, la tasa de crecimiento más rápida de todas las empresas de la clasificación.

Un respiro que probablemente no durará

Las sólidas carteras de pedidos y una oleada de nuevos contratos sugieren que los ingresos mundiales por armamento podrían aumentar considerablemente en los próximos años.

Por ejemplo, la empresa estadounidense MBDA (en el puesto 32) ha recibido pedidos de armas por valor de 9500 millones de dólares en 2022, 65% más que el total de 2021. Saab (en el puesto 39) ha registrado pedidos por valor de 6200 millones de dólares, lo que supone un aumento del 35% respecto al año anterior.

Por tanto, la caída de los ingresos totales en 2022 podría enmascarar una posible recuperación sustancial en los próximos años, según el SIPRI.

Fuente: Radio Canadá | Ximena Sampson

Adaptación: RCI | M.G. Aguzzi

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