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[Reportaje] Inmigración: La amarga espera para reunirse con un familiar en Quebec

Una madre que espera la llegada de su hijo menor desde enero; una quebequense que debió viajar a Guatemala para poder ver a su esposo y un estadounidense y una guatemalteca que están juntos en Montreal, pero con sus proyectos en pausa. Tres historias de la amarga espera que genera una política migratoria de Quebec.

Le programme fédéral de parrainage des parents et des grands-parents qui vise à réunir les familles immigrantes continue de générer de l'insatisfaction chez de nombreux Canadiens.

Los tiempos de espera en Quebec para el tratamiento de los casos de reunificación familiar pasaron esta semana a 33 meses.

Foto: La Presse canadienne / Sean Kilpatrick

Maria-Gabriela Aguzzi

Karla Montes es nicaragüense. Llegó a Montreal en julio de 2021 tras un proceso de reunificación familiar que llevó a cabo su esposo, un nicaragüense-canadiense que vive en Quebec desde hace más de 20 años. Ambos contaron con el servicio de un abogado especializado en inmigración y aunque la provincia siempre supo que Montes tiene tres hijos, la petición inicial solo la incluyó a ella.

A inicios de octubre de 2021 ella logró enviar la solicitud de apadrinamiento de sus tres hijos, Maynor, Ashley y David, esta vez con el apoyo de otro bufete, donde le comentaron que el haber hecho un proceso de inmigración para ella sola, inicialmente, fue error de su abogado.

Casi un año después, Karla Montes pudo reunirse con su hija Ashley, de 20 años, y 18 meses después de introducir la petición llegó a Montreal su hijo mayor, Maynor. David, de 15 años, permanece en Managua, con su abuela, una mujer minusválida. "Por lo que le ha tocado asumir muchas responsabilidades siendo aún un menor de edad", lamenta la madre.

Quatre personnes posent avec un arbre de Noël en arrière-plan.

Karla Montes junto a sus tres hijos, la última Navidad que pasaron juntos.

Foto: RCI / Cortesía Karla Montes

La última noticia que recibió Karla Montes sobre el proceso de su hijo fue el arribo del Certificado de Selección de Quebec (CSQ), en marzo de este año. La madre, desesperada, mantiene contacto con el bufete de abogados que ha tramitado los documentos e incluso ha tocado la puerta de la diputada de Saint-Leonard, la liberal Patricia Lattanzio, una práctica común para tratar de acelerar los procesos de reunificación familiar, pero hasta ahora la única respuesta que recibe es que no hay noticias ni tiempos estimados de cuándo podrá venir su hijo menor.

Él está muy deprimido. En vacaciones lo mandé a un curso de verano y la psicóloga pidió conversar con mi hermana, que también vive en Nicaragua, para decirle que lo cuidaran mucho. Yo hablé con él y me dijo que se siente muy solo.
Una cita de Karla Montes

Mientras espera poder venir a Canadá como residente permanente, David no ha estado asistiendo a la escuela. Su madre explicó que es muy costoso y muy complicado mantenerlo estudiando en Nicaragua. "Le envío dinero todas las semanas, pero en realidad todo es muy costoso", dice con la voz entrecortada.

Lo que está pasando 

Hasta el martes 7 de noviembre, los tiempos de espera en Quebec para el tratamiento de solicitudes de reunificación familiar realizadas fuera de Canadá  (petición outland) eran de 27 meses, lapso mayor a los 13 meses, que toma  en promedio este proceso en el resto de las provincias y territorios de Canadá. 

Desde el miércoles 8 de noviembre, esa espera aumentó a 33 meses, explica el abogado en inmigración Yves Martineau.

Esta situación se debe a los límites que impuso el gobierno de Quebec, liderado por el caquista François Legault, al número  de personas que la provincia puede recibir anualmente a través del programa de reunificación familiar. Para 2023, por ejemplo, ese límite fue establecido en un máximo de 11 000 personas. 

La situación amenaza con empeorar, considerando que para 2024 el número de personas que podrán ser admitidas en Quebec bajo el mismo programa es de un máximo de 10 600, según el plan de inmigración provincial presentado la semana pasada por el gobierno de Legault, en el que se prevé que esta provincia canadiense reciba 51 500 nuevos residentes.

Un homme regardant la caméra.

El abogado Yves Martineau advierte que los tiempos de espera podrían alargarse.

Foto: RCI / Captura de pantalla - María Gabriela Aguzzi

En este plan gubernamental el mayor número de inmigrantes aceptados, como suele suceder, proviene de la inmigración económica, mientras que en la categoría de reunificación familiar los números han venido descendiendo: para 2021 el máximo de inmigrantes admitidos fue de casi 14 000 y en 2022 casi 13 000.

"Todo esto es algo reciente", asegura Martineau, agregando que hasta hace un año los tiempos de espera para la reunificación familiar en Quebec eran muy similares a los del resto de las provincias canadienses.

El especialista explicó que debido a que esta provincia canadiense tiene el control sobre sus procesos migratorios, lo que está pasando es que el gobierno federal está respetando los objetivos de admisión, lo que hace que una vez alcanzados los límites establecidos, las demás solicitudes queden postergadas para los años siguientes. Esto explica ell lapso de espera actual de 2,7 años para tramitar una solicitud hecha fuera de Canadá.

Si vemos el artículo 1 de la Ley de Inmigración, el primer párrafo dice que la ley tiene por objeto la selección de extranjeros que deseen residir en Quebec de forma temporal o permanente, la reagrupación familiar de ciudadanos canadienses y residentes permanentes con sus parientes cercanos de nacionalidad extranjera y la acogida de refugiados y otras personas en situación de desamparo… Vemos que lo que está pasando va en contra del propio objetivo de la ley.
Una cita de Yves Martineau, abogado en inmigración

De acuerdo con un artículo publicado en el periódico en francés de Montreal La Presse esta semana, citando al Ministerio de Inmigración de Quebec (MIFI por sus siglas en francés), el número de familias a la espera de una decisión sobre la reagrupación familiar va en aumento, llegando a las 38 800.

Viajar y hasta mudarse de provincia

Laurianne Lachapelle se casó con Pablo en Guatemala, en enero de 2022. Esta quebequense sabe bien lo que significa tener una relación a distancia, porque lleva cinco años junto a su ahora esposo . Cuando decidieron casarse, dice, lo hicieron "con la ilusión de tener un futuro en Quebec". Ella lleva ya 16 meses esperando que su esposo sea aceptado como residente permanente vía la reunificación familiar.

Lachapelle forma parte del colectivo Quebec reunificado (Québec réunifié), creado para denunciar y luchar ante los retrasos en la categoría de reunificación familiar en esta provincia, en especial de cónyuges. 

Une femme regarde la caméra

Laurianne Lachapelle lleva 16 meses esperando para poder estar junto a Pablo, su esposo, quien vive en Guatemala.

Foto: RCI / Captura de pantalla - María Gabriela Aguzzi

El grupo ha acudido a la Asamblea Nacional de Quebec y ha llevado a cabo manifestaciones en varias oportunidades. Su petición es que el gobierno de Legault rectifique y aumente los límites impuestos en la admisión de nuevos residentes a través de esta categoría de inmigración.

La joven, quien se encuentra en estos momentos en Guatemala visitando a su esposo -porque no lo veía desde marzo-, dejó sus estudios de segundo ciclo por la situación de estrés que está viviendo. Agradece tener flexibilidad y poder trabajar a distancia, pero reconoce que la experiencia ha sido muy dura, causándole un estado de ansiedad y depresión.

Los constantes aumentos en los tiempos de espera es como si nos dijeran que corrimos un maratón, que en la meta nos digan que tenemos que correr otro maratón, y que al final no sepamos si lo vamos a terminar. Es bien triste porque tenemos la ambición de tener hijos, queremos comprar una casa, pero esos proyectos no llegan porque siempre tengo que viajar a Guatemala y luego regresar a Canadá
Una cita de Laurianne Lachapelle, miembro de Quebec reunificado

Ante la situación que vive, Lachapelle está considerando mudarse de provincia en 2024, con la esperanza de que Pablo pueda venir a Canadá pronto. "Si esto no cambia me voy a ir a Ontario, porque no voy a esperar tres, cuatro o más años para vivir con mi esposo", advierte.

Venir como turista

Yves Martineau indica que muchas parejas están acudiendo a una petición de residencia temporal (visa de turista) para las personas que deben esperar fuera de Canadá. No es 100% seguro que la visa sea aprobada, pero explica que es una vía para que las parejas puedan estar juntas en territorio canadiense.

El abogado agrega que una vez la persona apadrinada se encuentre en Quebec puede solicitar un permiso de trabajo y tener acceso al régimen de seguridad social.

"Tener el permiso de trabajo puede tomar entre tres y seis meses, en general, más cerca de los seis meses, pero luego la persona puede comenzar a trabajar y la experiencia laboral cuenta para programas de inmigración económica", enfatiza, esto con el objetivo de dar alternativas para sopesar los tiempos de espera.

Juntos, pero esperando

Kiyoshi Mukai y Victoria también forman parte del colectivo Quebec reunificado, pero a diferencia de Laurianne Lachapelle, ellos están juntos en Montreal. Victoria tiene permiso para trabajar por dos años y también está cubierta por el régimen de salud provincial.

"Tenemos la ventaja de estar juntos en Quebec, pero vivimos en la incertidumbre porque queremos tener hijos y comprar una casa, entre otros proyectos, pero no sabemos cuándo podremos hacerlo", confiesa Mukai en entrevista con RCI.

Deux personnes dans une chambre.

Victoria y Kiyoshi Mukai están juntos en Montreal, pero tienen sus proyectos en pausa.

Foto: RCI / Captura de pantalla - María Gabriela Aguzzi

Esta pareja hizo la solicitud de reunificación familiar en Canadá (petición inland) en mayo de 2022, con la esperanza de que el proceso tome unos 13 meses. Pero ahora, esa espera puede prolongarse por 20 meses más.

Ambos dicen sentir el estrés de tener que renovar cada cierto tiempo diversos documentos que son necesarios para que Victoria pueda vivir en Quebec mientras su trámite de residencia permanente sigue su curso, algo que desde ya están planificando porque les tocará hacerlo de nuevo en 2024.

Tanto Laurianne Lachapelle, como Kiyoshi Mukai y Victoria, reiteran que lo que desean es que Quebec aumente los límites establecidos de admisión para inmigrantes en la categoría de reunificación familiar, porque es muy complejo predecir, establecer números y limitar a los ciudadanos que se enamoran y quieren estar con una pareja no canadiense.

El efecto incluso puede ir más allá si se considera que muchos de los inmigrantes por programas económicos, una vez establecidos en Quebec, pueden querer traer a otros familiares directos, lo cual se convierte en una tarea más ardua debido a los límites impuestos por el gobierno provincial.

Veo con mucha tristeza el mismo gobierno de Quebec no esté escuchando a sus propios ciudadanos ¿Como podemos tener la seguridad de que en algún momento la situación va a mejorar
Una cita de Victoria, miembro de Quebec reunificado
Quebec Premier François Legault, flanked by Immigration Minister Christine Fréchette, left, and French Language Minister Jean-François Roberge, right.

El Primer Ministro de Quebec, François Legault, flanqueado por la ministra de Inmigración, Christine Fréchette, a la izquierda, y el ministro de la Lengua Francesa, Jean-François Roberge, a la derecha. Los tres anunciaron el miércoles 1 de noviembre las actualizaciones del plan de inmigración de la provincia.

Foto:  (Jacques Boissinot/The Canadian Press)

Por los momentos no hay respuesta a la pregunta que se plantea Victoria. El propio Yves Martineau reitera que "esto no va a mejorar", al menos mientras el gobierno de Quebec mantenga sus límites de admisión en el marco de la reunificación familiar.

"Es posible que el próximo año los tiempos se alarguen", advierte el abogado, agregando que el gobierno de Quebec dispone de un gran poder discrecional en materia de inmigración, pero que los efectos de estos retrasos deben también ser considerados. "Hay leyes que hay que respetar, hay un criterio de pertinencia y la ley de justicia administrativa que obliga a la administración pública a tener un cierto nivel de eficacia (...) Estamos hablando de familias, de canadienses que quieren que sus familiares vengan".

Maria-Gabriela Aguzzi

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