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"Una pocilga": familias inmigrantes abandonadas a su suerte

Radio Canadá lleva un mes siguiendo la realidad de una pareja afrocolombiana y a sus tres hijos, entre ellos un bebé de un mes. Como miles de inmigrantes que han pasado por el camino Roxham y que tratan de establecerse en el área metropolitana de Montreal, viven en condiciones preocupantes con tal de evitar estar en las calles.

Jeilyn âgée de 4 ans regarde un appartement insalubre.

Jeilyn, una solicitante de asilo afrocolombiana de cuatro años, mira el piso en el que les han ofrecido vivir.

Foto: Radio-Canada / Julie Marceau

RCI

Cuando los periodistas de Radio Canadá se reunieron con Yoseline por primera vez su bebé tenía apenas 10 días de nacido.

El ambiente era agradable. La familia se encontraba temporalmente en casa de Leydi, una amiga que vive con sus dos hijas y su hermana.

Leydi quería ayudarlos. Ella también es solicitante de asilo y de origen afrocolombiano.

En el apartamento, de solo dos habitaciones cerradas -que en Quebec se llama cuatro y medio- vivían en total nueve personas. Está ubicado en Montreal Norte.

Una casa que está abarrotada, pero son felices.

Yoseline, son bébé de dix jours, ses enfants Jeilyn 4 ans et Jean-Pierre, 10 ans.

Yoseline, su bebé cuando tenía 10 días de nacido, sus hijos Jeilyn, de 4 años, y Jean-Pierre, de 10.

Foto: Radio-Canada / Julie Marceau

Leydi llegó a Canadá antes que la familia de Yoseline. Su hija más grande va a la escuela.

Los niños se adoran, aunque apenas se conocen desde hace unos días.

Sus risas resuenan en todo el vecindario mientras se suben a un montón de nieve algo sucia por los autos. Hace -15 grados Celsius, pero los hijos de Yoseline no tienen guantes.

No importa. ¡Jean-Pierre es el rey de la montaña!

Les enfants s'amusent dans la neige.

Los niños de las dos familias solicitantes de asilo juegan juntos.

Foto: Radio-Canada / Julie Marceau

Ambas familias atravesaron varios países antes de poder llegar a Canadá. Hicieron una parte del viaje en avión, lo que afectó su bolsillo, pero se han desplazado sobre todo en autobús y a pie, incluso transitando por zonas peligrosas, como el desierto de México, en la frontera estadounidense.

Yoseline y sus hijos, que llegaron por el camino Roxham en diciembre de 2022, dicen que están huyendo de la violencia.

"¿Te hace falta el país donde vivías?", le preguntaron Jeilyn, de 4 años de edad.

"No, porque matan mucho allá y no quiero morirme", responde. "Quiero seguir viviendo para aprender las letras".

Jeilyn sueña con convertirse en bailarina, en azafata de vuelo o chef de cocina, pero sobre todo sueña con ser bailarina.

Jeilyn 4 ans.

Jeilyn nos lleva al exterior. Quiere enseñarnos algo: "mira, mira, el sol", dice, "mira qué bonito es el sol".

Foto: Radio-Canada / Julie Marceau

Un premier cambio para Yoseline y su familia

Cuando llegó a Canadá, la familia de Yoseline fue enviada a una de las 1800 habitaciones de hotel reservadas en diciembre de 2022 por el gobierno federal, pagadas también por Ottawa. Los sitios del Programa regional de acogida y de integración de solicitantes de asilo (PRAIDA), que son gestionados por Quebec, estaban a full capacidad.

Pero, cuando los inmigrantes terminan en un hotel reservado por el gobierno federal, no se les asigna ningún trabajador social, algo que sí está previsto en la organización de los sitios de acogida provincial.

Así que es una suerte tener amigos que ya están en el país. Pero una semana después, cuando los periodistas volvieron a visitarlos, la suerte de Yoseline y su familia ya había cambiado.

Los vecinos se quejaron del ruido y fue así como el propietario del apartamento supo que había nueve personas en éste. Leydi debió pedirles que se fueran para evitar tener problemas.

Comenzó así la lucha por encontrar donde vivir. Cuentan con un cheque de la ayuda social de algunos cientos de dólares.

Yoseline dijo que su esposo, Jonathan, encontró un apartamento en otro vecindario, Côte-des-Neiges. El costo del alquiler mensual: 1250 dólares.

Los padres se activaron para embalar en bolsas de basura lo poco que tienen, incluyendo ropa de invierno que les fue donada y las cosas del bebé. Mientras tanto, Jeilyn y Jean-Pierre se divierten, sin preocupaciones.

"Ya quiero ir (al nuevo apartamento) porque tendremos más espacio para jugar", dijo Jean-Pierre.

Todas las conversaciones se hacen en español. La periodista utiliza, a veces, la ayuda de un sistema de traducción. La camarógrafa que forma parte del equipo de quien escribió el texto, Isabelle Barzeele, habla igualmente español, lo que ayuda en las conversaciones.

$1250 por un apartamento en reparación

Al día siguiente, la familia les hace llegar un video. En éste se ve que están acostados juntos, los cincos, con sábanas en el suelo, pero lo que querían era mostrar que el apartamento está en plenas renovaciones.

La cuisine n'était pas fonctionnelle au moment de notre visite.

La cocina no está funcional.

Foto: Radio-Canada / Julie Marceau

El equipo de Radio Canadá va hasta el lugar. El apartamento no está en condiciones y es difícil permanecer allí sin toser.

Desde que llegaron a ese apartamento, dijo Yoseline, su bebé está enfermo. Él incluso vomitó al momento en el que los periodistas estaban allí.

Jonathan tient son bébé dans ses bras.

Jonathan sostiene a su bebé en un momento de gran preocupación.

Foto: Radio-Canada / Julie Marceau

Además, Jeilyn tiene eczema y se ha rascado tanto que se ha sacado sangre. Jean-Pierre tose y dice que le duelen los pulmones.

L'entrée de l'appartement.

L'entrée de l'appartement.

Foto: Radio-Canada / Julie Marceau

La gerente del edificio les dice que no se preocupen. Les ofrece alojamiento gratuito en otro piso del barrio de Saint-Michel, hasta que terminen las obras en éste. Les aconseja que vayan en metro.

Los acompañan hasta el otro apartamento, que está ubicado en el sótano. La imagen habla por sí sola.

L'appartement a été laissé dans un sale état.

El mal estado del apartamento.

Foto: Radio-Canada / Julie Marceau

Jonathan estaba fuera de sí. "¿Cómo se te ocurrió enviarnos a mí y a mi familia a esta cochinera?".

Dijo sentirse impotente. Fue imposible hablar con el dueño.

Vale destacar que la familia es hispanoparlante y ningún responsable del refugio que estaba a cargo ese día hablaba español.

Todos los sitios que pueden albergar a una familia están llenos en Montreal, pero aún queda espacio en algunos refugios para toxicómanos.

Hay albergues donde se puede descansar. Pero los inmigrantes tienen que irse por la mañana "y son lugares que se comparten con personas que consumen drogas, adictos", explicó un trabajador social.

Una solución… temporal

Luego de muchas horas, la familia se enteró de que había un lugar disponible en el Centro de alojamiento Latraverse, ubicado en Montreal norte.

Así que deciden irse al sitio. Finalmente se sienten seguros, en un lugar limpio, que les da comida y cama.

Pero es un centro de alojamiento que podría cerrar sus puertas pronto.

Yoseline et ses enfants au centre d'hébergement Latraverse.

Yoseline y sus hijos en el centro de acogida de Latraverse. Comparten habitación con otros solicitantes de asilo.

Foto: Radio-Canada / Isabelle Barzeele

En enero de este año, la Fábrica de la parroquia Sainte-Gertrude, propietaria del presbiterio donde se encuentra el albergue, presentó una notificación de no renovación del contrato de arrendamiento, argumentando que hay una deuda de miles de dólares por alquileres atrasados.

Yoseline, mientras tanto, aceptó mantenerse en contacto con Radio Canadá.

Fuente: Radio-Canada | Julie Marceau, con la colaboración de Ximena Sampson

Adaptación: RCI | M.G. Aguzzi

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