1. Página de inicio
  2. Medioambiente

Adiós a las estrellas: la contaminación lumínica las desaparece del cielo nocturno

La ciudad de Vancouver por la noche.

La ciudad de Vancouver por la noche. Un reciente estudio sostiene que el cielo nocturno puede estar siendo iluminado por la actividad humana a una velocidad mayor de lo que se pensaba.

Foto: Radio-Canada / ALEXANDRE LAMIC

RCI

La mayoría de los canadienses tienen tantas probabilidades de ver las estrellas de la Vía Láctea como de ver a un castor galopando en el lomo de un alce.

Esto se debe a que cerca de tres de cada cuatro canadienses viven en ciudades muy iluminadas, lo que apenas deja ver un puñado de estrellas a simple vista.

Un reciente estudio ha descubierto que el cielo nocturno puede estar siendo iluminado por la actividad humana a una velocidad mayor de lo que se pensaba, lo que tendrá consecuencias para los seres humanos y los ecosistemas.

En un artículo publicado este 19 de enero en la revista científica Science, los autores utilizaron datos recogidos por ciudadanos científicos que participaron en el programa Globe at Night, El planeta en la noche, en el que los participantes observaban constelaciones específicas para poder registrar cuántas estrellas se podían ver.

Lo que descubrieron fue que, en los últimos 12 años, las estrellas son cada vez más difíciles de observar, posiblemente debido al aumento de la contaminación lumínica. El cambio supuso un aumento anual del brillo del cielo a causa de la actividad humana de entre el 7% y el 10%, niveles mucho más elevados de lo que pudieron detectar los satélites.

Imagen nocturna de un cielo con estrellas.

Para poner en perspectiva esta situación, los autores señalaron que alguien nacido en una zona donde se podían ver 250 estrellas vería menos de 100 en el mismo lugar 18 años más tarde.

Foto: iStock

Anteriormente, los datos de los satélites situaban el aumento de las emisiones de luz en un 2,2% anual entre los años 2012 y 2016, y en un 1,6% entre 1992 y 2017, lo que contrasta fuertemente con los nuevos hallazgos.Pero puede haber una razón.

Esos satélites no fueron construidos específicamente para la investigación, por lo que estaban limitados en lo que podían observar. Además, los satélites podían ver la luz emitida directamente hacia arriba, pero no desde los lados.

Entre otras explicaciones que fueron consideradas se encuentra el mayor uso de los diodos emisores de luz, luces LED, que son más brillantes y contienen más luz azul.

La luz azul se dispersa más en la atmósfera, por lo que la luz se dispersa más hacia la Tierra, explica Christopher Kyba, autor principal del estudio y físico especializado en contaminación lumínica del Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ) de Bochum, en Alemania.

Cuando nuestros ojos están adaptados a la oscuridad, son más sensibles a la luz azul. Así que sustituir esa luz de longitud de onda larga por luz azul hace que las cosas parezcan más brillantes y dificulta la visión de las estrellas.
Una cita de Christopher Kyba, físico especializado en contaminación lumínica.

Kyba también considera que otra razón del aumento de la contaminación lumínica podría ser la tendencia hacia una iluminación más decorativa, tanto en los edificios como en las viviendas de la población, que brilla en direcciones distintas a la ascendente.

El estudio confirma algo que muchos sospechábamos desde hace tiempo, y es que el ritmo al que crece la contaminación lumínica en todo el mundo es mucho más rápido de lo que creíamos, afirmó John Barentine, director de la firma consultora Dark Sky Consulting, LLC, que no participó en el estudio.

Más brillante no es igual a más seguro

Existe la creencia de que cuanto más luminosa es una zona, más segura es. Pero no es necesariamente así.

Escuchará la frase ‘iluminación de seguridad': la gente pone iluminación exterior para iluminar su propiedad, su jardín o lo que sea. Dejan la luz encendida toda la noche porque creen que así disuaden a los delincuentes, explica Barentine.

Pero creo que sería mejor llamarlo iluminación de inseguridad, porque se trata más bien de hacer creer a la gente de dentro de las casas y edificios que el mundo exterior es un poco más seguro, porque han tomado algún tipo de medida proactiva para que lo sea.

Barentine también señaló que la mayoría de los delitos se producen durante las horas de luz diurna.

Una iluminación inadecuada puede hacer que la gente se sienta menos segura.

Si se coloca a la gente frente a una luz brillante, las pupilas se contraen, se pierde profundidad del campo visión y el contraste de los objetos con el fondo, lo cual es importante para la detección visual nocturna, explicó Barentine.

El consultor reconoció que el problema de la contaminación lumínica quizá no es apreciado en su justa medida, y esto quizá por una buena razón.

Creo que todavía no está en el radar de mucha gente, en parte porque vivimos en un mundo complejo que se enfrenta a retos medioambientales muy grandes y muy presentes, y en cierto modo, todos estamos cansados de los problemas, ya sea la pandemia, el cambio climático o la pérdida de biodiversidad. Contemplamos el mundo actual, y el futuro a corto plazo, y parece bastante aterrador.
Una cita de John Barentine, director de la firma consultora Dark Sky Consulting, LLC.

Sin embargo, la situación es más que un problema de conservación cultural, o de cómo el cielo nocturno ha influido en la humanidad desde nuestros orígenes. Hay consecuencias potenciales para la salud humana, los ecosistemas e incluso el cambio climático.

Un pájaro muerto.

Se estima que unos 25 millones de aves mueren cada año en Ontario tras chocar con edificios, según una organización de protección de la vida silvestre.

Foto: Safe Wings Ottawa

En octubre, con motivo del Día Mundial de las Aves Migratorias, que se lleva a cabo en el segundo fin de semana de mayo, la ONU afirmó que la contaminación lumínica contribuye a la muerte de millones de aves migratorias, ya que altera sus relojes biológicos.

Las aves pueden ver la luz artificial nocturna como un día más largo. Otras pueden comenzar su migración antes que otras especies y llegar a sus destinos estivales antes de que surjan las fuentes de alimento.

Las aves también mueren a menudo al estrellarse contra edificios de cristal muy iluminados.

Deberíamos pensar en los animales con los que compartimos el mundo, afirmó Christopher Kyba, físico especializado en contaminación lumínica.

La contaminación lumínica también puede contribuir a aumentar el riesgo de cáncer en los humanos, y el derroche de energía no ayuda a reducir las emisiones de CO2.

La conclusión de todo esto es que, como especie, estamos transformando el entorno nocturno de una forma sin precedentes en la historia de la Tierra. Simplemente no conocemos nada que tenga tantas consecuencias y que haya sucedido tan rápidamente, dijo Barentine. Sólo estamos considerando un periodo de unos 140 años más o menos desde que se introdujo y generalizó la iluminación eléctrica.

Kyba afirma que el aumento de la luminosidad puede documentarse incluso en un par de generaciones.

Mi madre nació en Saskatchewan, en una granja sin electricidad, explica Kyba. Y todas las noches, cuando salía, veía el cosmos. Y ahora, mis hijos apenas han experimentado eso, explicó.

Fuente: CBC / N. Mortillaro

Adaptación: RCI / R. Valencia

Titulares