1. Página de inicio
  2. Sociedad
  3. Indígenas

Mujeres indígenas son esterilizadas a la fuerza en Quebec

Tapa de un documento.

La investigación titulada "Consentimiento libre e informado y las esterilizaciones impuestas a las mujeres de las Primeras Naciones e Inuit en Quebec", fue publicado el 24 de noviembre.

Foto: Radio-Canada

RCI

Esterilizaciones forzadas, violencia obstétrica y abortos no consentidos hasta el 2019. Con estas prácticas, Quebec "se une a las otras provincias" en las que se han impuesto estas prácticas a las mujeres de las Primeras Naciones y de las inuit, "en una clara constatación de la existencia del racismo sistémico".

Tal es la conclusión de una investigación titulada Consentimiento libre e informado y esterilizaciones impuestas a las mujeres de las Primeras Naciones e Inuit en Quebec, publicado el 24 de noviembre. El documento también presenta 31 recomendaciones.

Las mujeres que han sufrido esos actos de violencia y racismo son indígenas atikamekw, innu, cree, anishinabeg, inuit. La mayoría se aprestaba a dar a luz, sin saber que sería la última vez que lo hacían.

En sus testimonios, una indígena acude a un centro médico a dar a luz. El médico le dice: Vamos a hacer una ligadura de trompas. Ella se niega, especificando que quiere tener otros hijos. El médico le responde: ¿No crees que ya has tenido suficiente? Es suficiente, esto tiene que parar. Todos los niños que has traído al mundo van a vivir en la miseria, ¡qué barbaridad!”

Un ginecólogo al que consulta otra mujer debido a una menstruación dolorosa le dice: voy a solucionar tu problema de una vez por todas. De todos modos ya tienes tres hijos, te voy a operar de nuevo, voy a hacer una limpieza en tu vientre.

Ella no recuerda que se le haya hablado de una histerectomía. No entendió lo que había ocurrido hasta mucho más tarde. Nunca me dijo que no volvería a tener hijos, que me había extirpado el útero y que no volvería a tenerlos, cuenta una indígena.

Otra dice que le hicieron una ligadura de trompas sin su consentimiento, sin su firma, durante su cesárea.

Otra indígena dice que desarrolló una infección. El cirujano fue a verla tres días después de la operación y le dijo: Bueno, ya que te estaba operando, decidí extirparte el útero.

Según el informe, en la provincia de Quebec más de 55 mujeres indígenas e inuit han sufrido una esterilización forzada y/o actos de violencia obstétrica entre 1980 y 2019.

Se recogieron 35 testimonios, pero se podrían haber añadido unos 20 más. Sin embargo, el equipo de investigación no pudo viajar a las comunidades indígenas para reunirse con las mujeres en cuestión o debido a que ellas desistieron de contar su experiencia.

Suzy Basile.

Suzy Basile, directora del Laboratorio de investigación sobre cuestiones de las mujeres indígenas - mikwatisiw, de la Universidad de Quebec en Abitibi-Témiscamingue, es una de las autoras del estudio.

Foto: Radio-Canada

Había comunidades que debíamos visitar. Sabíamos que varias mujeres querían hablar con nosotras, pero el Covid-19 nos lo impidió, dijo Suzy Basile, titular de la Cátedra de investigación sobre cuestiones de la mujer indígena en Canadá y directora del Laboratorio de Investigación sobre Cuestiones de la mujer indígena mikwatisiw, de la Universidad de Quebec en Abitibi-Témiscamingue.

Ella es la autora del informe junto con Patricia Bouchard, estudiante de doctorado en la Escuela de Estudios Indígenas y adscrita al Laboratorio de la Universidad de Quebec en Abitibi-Témiscamingue.

Sin embargo, el número de casos documentados en este informe es inferior a las cifras reales, advierten las autoras.

También es una subestimación porque en algunas familias, sospechamos que hubo una tía, una abuela o una hermana que fue esterilizada. Algunas mujeres nos han dicho: 'Tuve experiencia, pero soy incapaz de hablar de ella', dijo Suzy Basile.

Otro factor que limitó la investigación fue la distancia. En Nunavik, región situada en el Ártico canadienses, la investigadora cree que hay seguramente más casos que los dos testimonios recogidos. El equipo de investigación pidió también que se continúe el trabajo.

En la investigación participaron catorce mujeres indígenas atikamekw, diez innu, cinco anishinabeg, cuatro cree y dos inuit. Veintidós de ellas fueron sometidas a esterilizaciones forzadas. La más joven tenía 17 años en el momento de la esterilización, la mayor tenía 46 años. Al 63% se le ofreció la ligadura de trompas como método anticonceptivo.

Necesidad de llevar adelante la investigación en Quebec

El tema de las esterilizaciones forzadas estaba poco documentado y era desconocido entre las mujeres indígenas en Quebec, lo cual fue uno de los motivos para llevar adelante esta investigación dirigida por la profesora Suzy Basile, ella misma indígena atikamekw.

Además, el gobierno de la provincia de Quebec fue el único que se negó a participar en los trabajos lanzados por el gobierno federal en 2018 tras una serie de denuncias en el oeste de Canadá para examinar la situación de la esterilización forzada en el país. Quebec argumentó, entre otras cosas, que ya estaba al tanto del asunto y que la salud es una jurisdicción provincial.

En aquel momento, recuerda Marjolaine Sioui, directora de la Comisión de Servicios de Salud y Sociales de las Primeras Naciones de Quebec y Labrador, la ministra responsable de Asuntos Indígenas, Sylvie d'Amours, dijo que si existiera tal situación en Quebec, nos habríamos enterado a través de la Comisión Viens. Luego, según Marjolaine Sioui, la ministra añadió: "Estamos dispuestos a debatir las prioridades de las Primeras Naciones y los inuit, y ésta no es una de ellas.

Sabíamos que todavía era un tema tabú. Sabíamos lo que pasaba, así que es normal que no haya salido a la luz. Son cosas que llevan tiempo, lo hemos vivido en el caso de las escuelas residenciales para niños indígenas. Es todo un proceso de curación. Pero había ese cierre de la ministra: ¡no es porque no se lo diga que algo no exista!
Una cita de Marjolaine Sioui, directora de la Comisión de Salud y Servicios Sociales de las Primeras Naciones de Quebec y Labrador.
Marjolaine Sioui.

Marjolaine Sioui, directora de la Comisión de Salud y Servicios Sociales de las Primeras Naciones de Quebec y Labrador.

Foto: Photo courtoisie

Según Marjolaine Sioui, un médico jubilado ya se había puesto en contacto con ella para contarle que, en la época del primer ministro de Quebec, René Lévesque, había recibido el mandato de recorrer las comunidades indígenas del norte de la provincia. Él le dijo que muchas mujeres habían dado testimonio que habían sido sometidas a esterilizaciones forzadas, y que tenía información, informes antiguos.

Esto no es algo nuevo. Este informe confirma lo que ya sospechábamos, lo que sabíamos pero no estaba documentado, afirma Marjolaine Sioui.

El informe, cuyo equipo de colaboradores también incluía miembros de la Comisión de Salud y Servicios Sociales de las Primeras Naciones de Quebec y Labrador, confirmó que hubo casos de esterilizaciones forzadas, violencia obstétrica y abortos forzados entre las mujeres de las Primeras Naciones y las inuit en Quebec.

"Por fin se está rompiendo el silencio. Finalmente, estamos avanzando. Por último, proponemos soluciones concretas para cambiar las cosas.

Marjolaine Sioui, directora de la Comisión de Salud y Servicios Sociales de las Primeras Naciones de Quebec y Labrador

Falta de consentimiento, trauma y desconfianza

La investigación permitió establecer cuatro evidencias. La primera es el menoscabo del consentimiento libre e informado de parte de las indígenas. En el 46% de los casos no se presentó ningún formulario de consentimiento ni documento firmado por las pacientes.

Las mujeres tenían poca o ninguna información sobre las operaciones quirúrgicas y su carácter permanente, y la esterilización se llevaba a cabo generalmente cuando acababan de dar a luz.

Muchas fueron presionadas, como fue el caso de una indígena que, al consultar a su médico en previsión de dar a luz, le preguntaban constantemente si quería hacerse ligar las trompas de Falopio.

Se convirtió en una pregunta semanal en cada visita. Ella dijo que no quería ese procedimiento. A medida que se acercaba la fecha del parto, acudía al médico dos o tres veces por semana, y en todas las visitas le hacían la misma pregunta, destaca el informe.

La presión continúa. Tras dar a luz mediante una cesárea y tiene una hemorragia, se le ofrece de nuevo la esterilización. Además, el médico le dice a su marido que sus hijos pueden quedarse sin madre si ella queda embarazada de nuevo, dice el informe. Cediendo a la presión y al miedo, finalmente ella acepta.

Una cama de hospital.

Las indígenas tenían poca o ninguna información sobre las operaciones quirúrgicas y su carácter permanente.

Foto: CBC / Jessica Doria-Brown

Para algunas, tuvieron que pasar meses e incluso años hasta que acudieron a una clínica de fertilidad donde descubrieron que habían sido sometidas a una ligadura de trompas.

En varios testimonios, la ausencia total de consentimiento nos lleva a pensar que hubo incumplimientos así como una importante vulneración de los derechos fundamentales de los pacientes.

Una cita del informe de investigación “Consentimiento libre e informado y las esterilizaciones forzadas de las mujeres de las Primeras Naciones e Inuit en Quebec.

Estas experiencias traumáticas, según el informe, han tenido un impacto en la salud mental y física de las mujeres, así como en su confianza en las instituciones de salud.

Una de cada cinco mujeres que participaron en la investigación declaró haber experimentado complicaciones y síntomas molestos como resultado de los procedimientos a las que fueron sometidas. Esto no incluye a aquellas para quienes el deseo de tener un hijo seguía siendo real. Esta situación fue “una fuente de gran dolor''.

Las parejas también sufrieron las consecuencias. El informe menciona los juicios y la estigmatización de las mujeres indígenas que fueron esterilizadas sin su consentimiento. Según una de las participantes, los hombres de su comunidad creen que una mujer que es estéril puede tener múltiples parejas sexuales y ser etiquetada como una mujer fácil.

Las indígenas: pacientes de segunda clase

Muchas de las participantes mencionaron haber recibido un trato diferenciado, como se describe en el informe,al punto de sentirse tratadas como pacientes de segunda clase.

Este trato contribuye a mantener e incluso a aumentar la desconfianza y los temores que sienten las mujeres indígenas frente al sistema público de salud, lo que a su vez contribuye a que ellas eviten recurrir a los servicios médicos a los que tienen derecho.

Entre las palabras violentas que se escucharon, una mujer describió que no la trataban como una persona o como a un ser humano.

Te trataban como una salvaje, una 'india sucia' que va a causar daños. Esos fueron los comentarios que escuché durante los partos. No fue fácil.
Una cita de Testimonio de una indígena citado en el informe.

Otro testigo describió haber oído a las enfermeras hablar negativamente de las jóvenes indígenas que venían a dar a luz, diciendo que a una mujer había que ligarle las trompas y quitarle los hijos que tenía. Pero en el caso de las mujeres no indígenas, no había escuchado ese tipo de comentarios.

Las autoras del informe se interrogaron sobre la edad de las mujeres y las circunstancias de la esterilización. Así como sobre la barrera del idioma, ya que ninguna de las participantes recibió los servicios de un intérprete.

Según ellas, parece que definitivamente hubo graves infracciones y grandes errores éticos por parte del personal médico, además de numerosos ataques a la integridad de las mujeres de las Primeras Naciones e inuit.

También se menciona el aborto no deseado en el informe. No lo vimos venir. Con todo lo demás, no habíamos pensado en esta posibilidad, dijo Suzy Basile, que se sorprendió al escuchar tres testimonios de mujeres que revelaron haber sufrido abortos no consentidos. El informe menciona a una cuarta paciente que dice haber escapado a ese aborto. Su bebé se encuentra actualmente en buen estado de salud.

Para las autoras, el análisis de los testimonios, sumado a las conclusiones de las recientes investigaciones realizadas sobre los problemas de los indígenas en los servicios públicos de Quebec, convergen en una clara constatación: la existencia de un racismo sistémico.

¡Nos parece claro que podemos hablar de racismo sistémico!
Una cita de Suzy Basile, directora del Laboratorio de investigación sobre cuestiones de las mujeres indígenas - mikwatisiw, de la Universidad de Quebec en Abitibi-Témiscamingue.

Según Marjolaine Sioui, hay que llamar a las cosas por lo que son, porque la acción y luego el cambio vienen con la aceptación.

El gobierno de Quebec, por su parte, niega la existencia del racismo sistémico en la provincia.

Las recomendaciones

Las participantes y el equipo de investigación formularon 31 recomendaciones que se dirigen esencialmente al gobierno de Quebec, pero también a las autoridades de las Primeras Naciones e Inuit.

La Comisión de Servicios de Salud y Sociales de las Primeras Naciones de Quebec y Labrador espera que este informe y sus recomendaciones sean tomados en cuenta.

¿Cuántos informes más se necesitan para sacar esto a la luz? Ya no necesitamos eso. Debe haber conciencia y aceptación. ¡Esperamos que haya acción!
Una cita de Marjolaine Sioui
Tres indígenas con cunas portátiles.

El trauma de la esterilización forzada ha tenido un impacto en la salud mental y física de las mujeres, así como en su confianza en las instituciones de salud.

Foto: Radio-Canada

En particular, se pide a Quebec que exija al Colegio de Médicos de la provincia que ponga fin a estas prácticas, que establezca sanciones y el retiro de los permisos para practicar la medicina si se perpetran estos actos, además de imponer una formación obligatoria a los profesionales de la salud.

A raíz de una serie de reportajes en el difusor público Radio-Canada, el primer ministro de la provincia, François Legault, indicó en septiembre de 2021 que quería que se ordene a todos los médicos de Quebec que dejen de ofrecer ligaduras de trompas a las parturientas, una práctica que había considerado bárbara.

Además, el equipo de investigación pidió a Quebec que aplique las recomendaciones de varias comisiones, como la Comisión Viens y la Investigación Nacional sobre Mujeres y Niñas Indígenas Desaparecidas y Asesinadas.

El informe también propone financiar adecuadamente la formación de las doulas, que son las asistentes de parto, en las comunidades indígenas. También recomienda el despliegue de matronas e insiste en que su formación universitaria sea financiada con fondos públicos.

Las autoras del informe añaden que los servicios de intérpretes de lenguas indígenas en los hospitales de Quebec son una necesidad que debe ser atendida adecuadamente, recomendando también adoptar el principio de Joyce y reconocer la existencia del racismo sistémico en Quebec.

Otras recomendaciones incluyen la necesidad de apoyar las demandas colectivas de parte de las mujeres indígenas que fueron sometidas a esterilización forzada.

En Quebec, las mujeres atikamekw han presentado una demanda colectiva. La audiencia de solicitud de autorización está prevista para mayo de 2023.

También se solicita la creación de un grupo de trabajo con el mandato de proponer cambios legislativos a fin de prevenir y sancionar este tipo de actos.

En cuanto a las autoridades de las Primeras Naciones y los Inuit, se les pide que adopten una declaración destinada a promover y proteger los derechos de salud de las mujeres indígenas, la instauración de un mecanismo de seguimiento de los casos de esterilizaciones forzadas, que apoyen a las mujeres y les informen de sus derechos, y que desarrollen herramientas de información.

Por último, una recomendación apreciada por Suzy Basile y que fue el principal deseo expresado por las participantes: las mujeres indígenas piden ser escuchadas y creídas cuando denuncian las esterilizaciones impuestas.

Es un obstáculo que he visto en los últimos años, durante las comisiones y las investigaciones. Las voces de las mujeres indígenas siempre han sido cuestionadas. Espero que finalmente se les crea.
Una cita de Suzy Basile, directora del Laboratorio de Investigación sobre Cuestiones de la mujer indígena mikwatisiw, de la Universidad de Quebec en Abitibi-Témiscamingue.

Una de las participantes, citada en el informe, dice que está dispuesta a unirse a una posible demanda colectiva si un número suficiente de ellas testifica.

Con un poco de suerte, creo que a mi edad me tomarán en serio, dijo la mujer indígena.

Fuente: Espacios Indígenas / M. Josselin

Adaptación: RCI / R. Valencia

Titulares