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Aumentan las tensiones al interior de la comunidad iraní en Toronto

Tres mujeres en la acera muestran signos de paz con sus manos. Una sostiene un póster de Mahsa Amini y otra una bandera iraní.

Miles de personas salieron a la calle en Toronto para mostrar su solidaridad con el pueblo iraní.

Foto: Radio-Canada / Andréane Williams

RCI

Mientras que en Irán continúa la protesta social contra las autoridades tras la muerte de Mahsa Amini luego de haber sido detenida por la "policía de la moralidad", las tensiones en la diáspora iraní en Canadá entre partidarios del gobierno iraní y quienes exigen un cambio en ese país se dejan sentir.

En Toronto, algunos activistas se han movilizado para desenmascarar a los miembros o partidarios del gobierno de Irán que, según ellos, viven con toda impunidad en Canadá.

Este hombre me envió, junto con muchos otros estudiantes, a la cárcel, dijo Ardeshir Zarezadeh, un abogado de Toronto nacido en Irán, señalando una imagen en la pantalla de su ordenador.

En la página en internet de su organización, el Centro Internacional de Derechos Humanos, aparece la foto de Morteza Talaei, ex jefe de policía de Teherán y oficial de la Guardia Revolucionaria Islámica, a quien se le ve haciendo ejercicios en un gimnasio de Richmond Hill, una ciudad que hace parte del área metropolitana de Toronto, en enero.

Desde el comienzo de las movilizaciones antigubernamentales en Irán, Zarezadeh ha pedido a los miembros de la diáspora iraní en Canadá que le envíen información sobre los familiares de la gente allegada al gobierno de Irán que se encuentran de visita o viven en Canadá para exponerlos en su sitio en internet.

Todos sabemos que muchas personas afiliadas al régimen iraní viven en Canadá. Van y vienen. Se aprovechan de la vida en Canadá, dice Morteza Talaei, quien pasó casi seis años en cárceles iraníes por su participación en movimientos estudiantiles.

Para el periodista Mohammad Tajdolati, no hay duda de que la presencia de partidarios del gobierno iraní en Canadá ha exacerbado las tensiones dentro de la diáspora de ese país desde el inicio de la protesta.

En Irán se dice que Canadá es el paraíso del régimen, afirmó el periodista iraní establecido en Toronto.

Ardeshir Zarezadeh asegura haber contactado al gobierno federal en varias ocasiones en los últimos años para denunciar la presencia de familiares de los allegados al gobierno iraní en territorio canadiense, sin que Ottawa haya tomado medidas concretas.

Nos dicen: 'Lo sabemos, los estamos vigilando', pero eso no es suficiente. Por eso estamos tomando el asunto en nuestras manos, dijo.

Signos comerciales en farsi en un barrio del norte de Toronto.

El área metropolitana de Toronto tiene la mayor concentración de iraníes fuera de Irán, después de Los Ángeles. Se calcula que hasta 100.000 iraníes han hecho del área metropolitana de Canadá su hogar.

Foto: Radio-Canada / Rozenn Nicolle

El pasado 29 de octubre, en un discurso muy esperado por la diáspora, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, prometió mantener las sanciones contra el régimen iraní y sus dirigentes. Una promesa recibida con escepticismo por Zarezadeh.

Sabemos que hoy en día hay personas en Canadá que se han beneficiado de este régimen horrible y corrupto y que se esconden en medio de la comunidad disfrutando de las oportunidades que ofrece Canadá. Están utilizando la riqueza que robaron a los iraníes. Nosotros decimos: ya basta.
Una cita de Justin Trudeau, primer ministro de Canadá.

Esa es justamente la misma frustración la que llevó a Marjan* (su nombre ha sido cambiado) a empezar a investigar a los partidarios del gobierno iraní en Canadá. La joven que ahora vive en Toronto abandonó Irán para escapar de la represión.

Radio-Canadá le concedió el anonimato, porque teme represalias contra ella o su familia que aún vive en Irán.

Tras llegar a Canadá, ella dice que se mantuvo alejada de la comunidad iraní. Sin embargo, el movimiento de protesta en Irán encendió una nueva llama en su interior. Mediante una cuenta en la red social Instagram ella ahora habla contra miembros del gobierno iraní cuyas familias, según ella, viven libremente en Canadá.

Cuando veo a esta gente aquí, es como un trastorno de estrés postraumático para mí. Los veo cerca de mi casa, en la calle, veo a sus hijos jugar libremente cuando yo no tenía este lujo en mi país, dijo.

No se puede hacer mucho legalmente, pero al identificarlos y exponerlos, se puede hacer que la gente corte los lazos con ellos, o con sus negocios, añadió Marjan.

Aunque entiende el enfado de sus compatriotas, a Tajdolti le preocupan los abusos que pueden causar algunas de sus acciones, como la denuncia de personas en internet. Hay que tener mucho cuidado porque vivimos en un país de derecho. No se puede acusar a alguien muy fácilmente, advierte.

Zarezadeh dice ser consciente del riesgo de difamación. Nos aseguramos de que la información que publicamos es verdadera, dice, asegurando que continuará su lucha.

Manifestantes con una pancarta frente al Parlamento de Canadá

"Mujer. Vida. Libertad" dice una tela pintada a la cabeza de una marcha de centenares de mujeres se manifestaron ante el Parlamento canadiense en Ottawa para protestar por la muerte de Mahsa Amini, una joven detenida por la policía iraní.

Foto: Radio-Canada / Catherine Morasse

Entre tensiones exacerbadas y pérdida del miedo

Más allá de las denuncias mediante internet, las tensiones también se manifiestan en la comunidad. En el Pequeño Teherán, un barrio situado al norte de Toronto y que debe su nombre a su gran población de iraníes, se han multiplicado algunos incidentes desde el comienzo de la protesta social.

Frente a la famosa Plaza Irania, en el corazón del barrio iraní, una carnicería ha sido objeto de vandalismo e intimidación por parte de internautas que la acusan de tener vínculos con el gobierno iraní.

En las paredes del Centro Islámico Imam Mahdi de Thornhill, al norte de Toronto, se pintaron grafitis en farsi que decían muerte a los mulás. La mezquita se apresuró a desmentir cualquier adscripción política.

Tanto la carnicería como la mezquita declinaron comentar el asunto a la prensa.

Frente a la misma mezquita, sin embargo, se han retirado los carteles con el retrato de la joven Mahsa Amini, cuya muerte fue la chispa del movimiento, según un vídeo ampliamente compartido en la red WhatsApp. Y todavía en el mismo lugar, un automovilista intentó abalanzarse sobre los manifestantes antigubernamentales antes de huir y ser detenido por la policía.

La Policía Regional de York, que presta servicio en el territorio, dice no estar preocupada por un posible aumento de los actos de odio relacionados con la situación en Irán. Sin embargo, la policía dice que está al tanto de las divisiones que existen dentro de la comunidad iraní en el área del Gran Toronto, donde viven cerca de siete millones de personas.

Según Tajdolati, siempre han existido tensiones en la comunidad, con partidarios de las dos corrientes conviviendo. Lo que cambia esta vez es que el miedo ha cambiado de bando, según el periodista.

La gente que se ve ahora en las calles, antes no acudía a las manifestaciones porque tenía miedo, dijo, explicando que ser fotografiado en un evento como éste podría dificultar después el viaje a Irán o podría dificultar las cosas para sus familias en casa.

Ahora la situación es tan atroz en Irán, es tan brutal, tan inhumana, que estas personas se dicen: 'No, ya es suficiente. Quiero participar, quiero cumplir con mi deber como ser humano, como iraní. El muro del miedo se ha derrumbado, explicó el periodista Mohammad Tajdolati en Toronto.

Fuente: CBC / A. Williams / R. Nicolle

Adaptación: RCI / R. Valencia

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