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[Reportaje] Cazar para volver a sus orígenes

En Listuguj realizan un taller de caza para adolescentes, que permite reforzar la relación que el pueblo micmac tiene con el territorio donde vive y su derecho histórico de vivir de lo que producen sus tierras ancestrales.

Trois personnes de dos, dont deux adolescents, traquent des orignaux dans la forêt.

Miembros de la Primera Nación Listuguj, ubicada en la frontera entre la ciudad de Pointe-à-la-Croix, Quebec, y Campbellton, Nuevo Brunswick, Jacob Bernard (primer plano) y Ala'suinu Barnaby (centro) participan en un taller de caza en el territorio ancestral de la nación micmac.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Paloma Martínez Méndez

Luego de horas de paciencia y discreción, un equipo formado por cuatro adolescentes y tres adultos logró, al caer la noche, cazar un alce joven, macho, de más de 500 kilogramos.

La jornada fue larga, pero el sol del otoño y el viento clemente hicieron la experiencia de lo más satisfactoria. Luego de que el animal es sacrificado, viene el momento de hacer las ceremonias de agradecimiento, la limpieza y el transporte.

"Es justo allí que el verdadero trabajo comienza", explica Ala’suinu Barnaby, de 17 años de edad, mientras confiesa que está cansado.

Este joven micmac, miembro de la Primera Nación de Listuguj (Gaspésie), participa junto con tres amigos en un taller de caza organizado por su escuela, la Sugarloaf Senior High School, ubicada a algunos kilómetros de la comunidad en la ciudad de Campbellton, en Nuevo Brunswick.

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Ala'suinu Barnaby, de 17 años, es uno de los cuatro jóvenes participantes en el taller de caza cerca del río Kegdwick en Nuevo Brunswick.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

El alce, que fue cazado en una colina ubicada a 700 metros del camino más cercano, debe ahora ser bajado a través del bosque con los medios disponibles. Los jóvenes cazadores deben trasladar el alce con la ayuda de tres largas cuerdas y una polea eléctrica unida a dos camionetas.

Antes de iniciar el descenso, se realiza una ceremonia de purificación y de agradecimiento.

  • 1 de 4 : Jacob Bernard and Alanuisu Barnaby perform the moose purification ceremony., Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez
  • 2 de 4 : Jacob Bernard and Alanuisu Barnaby perform the moose purification ceremony., Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez
  • 3 de 4 : Jacob Bernard and Alanuisu Barnaby perform the moose purification ceremony., Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez
  • 4 de 4 : Jacob Bernard and Alanuisu Barnaby perform the moose purification ceremony., Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Jacob Bernard, uno de los jóvenes participantes en el taller, y Ala’suinu Barnaby son los primeros en llegar a donde se encuentra el alce.

Los dos estudiantes, que no parecen afectados por el frío y el esfuerzo de subir la colina, comparten las tareas de las ceremonias.

"Amo cazar. Me da la sensación de regresar a donde debo estar. En el plan espiritual, siento que es algo que siempre quise hacer. Y cuando lo hago, quiero seguir haciéndolo cada vez más".

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Jacob Bernard, de 17 años, participa por segunda vez en este taller de caza. Le gusta y ahora dice que quiere hacer más y más. Por interés personal, documenta la experiencia con su cámara.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

El joven micmac asegura que fue Derek Bouge (Barnaby), coordinador del taller de caza y quien trabaja con alumnos en su escuela, quien le enseñó a cazar. Pero su amigo Ala’suinu Barnaby, compañero del colegio e hijo de Derek, fue quien le enseñó a rastrear a los alces y a pescar salmón.

"Realmente no le enseñé mucho", dijo por su parte el joven cazador, quien confirma que, después de un año, Jacob y él pasan mucho tiempo juntos y que van a pescar y a cazar.

"Ha ganado mucha confianza y quiero ir a cazar más con él, eso es seguro", cuenta Ala'suinu.

En su caso, la caza siempre ha formado parte de su vida.

"Con mi papá, sí, y por parte de mi mamá. Es muy importante en las dos familias. Siempre ha estado vinculado con el tema de proveer comida, y así ha sido siempre".

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Derek y Ala'suinu Barnaby han compartido la experiencia de cazar juntos desde que el adolescente era un niño pequeño.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Según Robbie Molly, es otra la historia. Este joven de 18 años, graduado de secundaria, recuerda eventos del pasado que alejaron a ciertas familias de la tradicional práctica de cazar.

Hace referencia a la época en la que los micmac de Listuguj, incluyendo a sus abuelos, no tenían derecho de cazar ni de pescar en su comunidad. Cuando lo hacían era de forma clandestina.

"Es importante que todos aprendamos las cosas que necesitamos aprender desde muy temprana edad. Algunas personas tuvieron la oportunidad de comenzar jóvenes. Pero muchos de nosotros no tenemos familia que sean realmente adeptas a la casa, debido a todo lo que vivieron cuando eran jóvenes. Regresar a este tipo de vida, como lo estoy haciendo yo, será muy útil en el futuro".

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Robbie Molley, de 18 años, deseó haber comenzado a cazar cuando era niño. Por eso valora especialmente estos talleres de aprendizaje.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Para muchos jóvenes de la comunidad, el taller de caza es algo novedoso.

"Muchos de ellos no han cazado nunca. Jamás han ido al territorio o al bosque. No han disparado o abatido un animal", afirma por su parte el coordinador del proyecto, quien trabaja con alumnos indígenas en la escuela Sugarloaf Senior High School.

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Pendant les longues promenades en camionnette à la recherche des orignaux, les jeunes se servent de leurs caméras et binoculaires pour identifier les animaux à travers les forêts.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Derek Bouger afirma que la razón de este taller es justamente conectar a estos jóvenes con su cultura, tejiendo todo delicadamente con los hilos del idioma y de la historia milenaria de su pueblo.

"Tratamos de darles el gusto por la caza, la comprensión del territorio, la relación entre el ser humano, el animal y el ambiente. La lengua micmac está basada sobre el ambiente alrededor de conceptos filosóficos y de la comprensión sobre quiénes somos, de a donde pertenecemos, de nuestro rol y de nuestra responsabilidad como seres humanos, hacia otros seres humanos y hacia los animales".

Para este trabajador del sector escolar y bailarín de pow-wow después de 35 años, estos aprendizajes logran una mejor comprensión del significado de la caza. "La caza refuerza nuestra pertenencia al territorio, porque, durante 250 años, no tuvimos el derecho de cazar. Era ilegal. Ahora, podemos hacerlo, de manera responsable".

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De izquierda a derecha, Ala'suinu Barnaby, Robbie Molley, Jacob Bernard y Tanner Barnaby, con sus tres guías adultos Derek Bouge, Félix Atencio-Gonzales y Ronnie "Lexie" Martin.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

De acuerdo con Derek Bouge, este taller de caza es una forma de dar a los jóvenes herramientas para sus vidas. "Una vez que saben cómo capturar al alce, como limpiarlo, lo aprenden para siempre", dice.

"Enseñamos a los alumnos a llamar a los alces, a reconocer lo que comen, dónde duermen, cómo se desplazan por el territorio. Seguimos estos principios para que los niños y la generación joven, hombres y mujeres, puedan satisfacer las necesidades de sus familias y de la comunidad. Estas herramientas estarán allí por siempre".

El presente y el futuro

Durante la jornada de caza, Tanner Barnaby, uno de los cuatro alumnos participantes, utilizó su memoria -y su teléfono inteligente- para ayudar al equipo a ubicarse en el territorio.

Tanner conoce bien el bosque donde se lleva a cabo el taller, porque no es la primera vez que participa. De hecho, es la tercera vez que es parte del grupo constituido por Derek Bouge.

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Los jóvenes también aportan en el taller. Su conocimiento tecnológico es cada vez más útil durante la temporada de caza.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Su conocimiento del terreno le permite precisar con exactitud la localización del equipo utilizando la aplicación móvil Snapchat, a pesar de que no hay datos ni red celular.

"(En Snapchat) hay un mapa en el que se puede acercar (hacer zoom) y ver los caminos. Así que te muestra dónde estás. Cuando se ven los alces de lejos, utilizamos nuestra posición geográfica para tratar de encontrar un camino que nos lleve a los animales".

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Los dos miembros mayores del grupo, Ronnie y Félix, también están muy bien conectados.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Recientemente, Ronnie "Lexie" Martin y Félix Atencio-Gonzáles descargaron en sus celulares una aplicación móvil de geolocalización, que permite a los dos amigos de vieja data guardar un registro de todos sus recorridos en el bosque, así como de numerosas jornadas de caza y de pesca que han pasado juntos.

La presencia de Ronnie y de Félix, si bien discreta, es esencial en el buen desarrollo del taller, según Derek Bouge.

"Respeto mucho a Ronnie y a Félix. Es muy valioso contar con los conocimientos que aportan a nuestros niños y a mí mismo".

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Los dos hombres durante un taller de caza.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Cuando le preguntamos a Ronnie "Lexie" Martin lo que más aprecia al formar parte de estos talleres de caza, se echa a reír asegurando que le gusta participar "porque siempre llevan muchas cosas para comer".

Este anciano micmac, siempre con una sonrisa en el rostro, se pone un poco más serio para precisar que le gusta participar porque le recuerda a su juventud, cuando caminaba por horas y horas con sus hermanos mayores en busca de alces.

Cuando habla a los alumnos que participan en el taller, toma una actitud de humildad. "¿Sabes? Algunos de estos jóvenes saben más sobre caza que nosotros. Son muy talentosos".

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Ronnie “Lexie” Martin, un anciano micmac, acompaña al grupo de jóvenes durante el taller de caza.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Féliz Atencio-Gonzáles agrega por su parte que en la comunidad de Listuguj, los jóvenes reciben enseñanzas tradicionales de parte de muchos adultos a lo largo de toda su vida, agregando que no se trata solo de personas que son parte de su familia.

"Algunos de estos jóvenes han participado anteriormente en el taller, mientras otros se interesan por la caza porque ya han tenido la experiencia. Pero ahora, tienen experiencia con nosotros, que es diferente. Aprender a cazar con Ronnie es diferente que aprender con cualquier otra persona".

La transmisión de conocimientos de Ronnie a Ala'suinu, Jacob, Robbie y Tanner fue particularmente perceptible al final de la jornada de caza, a alrededor de las 2 am. Luego de haber descendido al alce de la colina, no sin dificultad, el grupo debe limpiarlo y subirlo a la camioneta.

En la etapa de limpieza, Ronnie, siempre discreto, tomó el centro del escenario y, sin dudar, comenzó el trabajo. Los jóvenes observaron atentamente cada movimiento rápido y seguro de las manos de Ronnie.

  • 1 de 3 : After taking the moose down from the hill you have to clean it up. The youngsters closely follow Ronnie "Lexie" Martin's every move., Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez
  • 2 de 3 : After taking the moose down from the hill you have to clean it up. The youngsters closely follow Ronnie "Lexie" Martin's every move., Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez
  • 3 de 3 : After taking the moose down from the hill you have to clean it up. The youngsters closely follow Ronnie "Lexie" Martin's every move., Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Cuando les pedimos a los jóvenes que expresaran sus emociones que la caza logra en ellos, las frases son cortas, pero claras.

Ala’suinu dice que tiene sentimientos encontrados. "No me siento realmente emocionado ni nada por el estilo. Cuando vengo, lo tomo como un trabajo. Debo proveer comida. No vengo solamente a admirar el paisaje, sino para llevar algo para mi casa".

Para Robbie, es la ocasión de reconocer el territorio al que su nación siempre ha sido parte. Su emoción es una mezcla de serenidad y orgullo. "Da simplemente paz atravesar el territorio y ver lo que nos pertenece. Tenemos la costumbre de recorrer estas tierras y es simplemente agradable estar aquí".

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El equipo posa, satisfecho, con el trabajo realizado.

Foto: Radio-Canada / Paloma Martinez-Mendez

Para Derek Bouge, la lengua y las creencias micmac arrojan luz sobre estas emociones compartidas. "Al final de todas nuestras oraciones, decimos siempre Ms't Nogamaq, que significa todas mis relaciones. Es el oso, el alce, el ciervo, el conejo, la perdiz, las bayas, las hierbas, el agua. Nuestros ancestros fueron enterrados en esta tierra desde hace millones de años. Las hierbas y los árboles crecen en estas tierras, los animales las comen y cuando es nuestro turno, comemos los animales. Cuando comemos el alce, consumimos parte de nuestros ancestros".

Es esta relación la que el taller de casa intenta transmitir a sus jóvenes participantes, dice Derek Bouge. "Ms't Nogamaq es una manera de expresar gratitud hacia todos los que nos acompañan en nuestro camino. Eso incluye los alces, los ancestros y también los amigos".

Nota: este reportaje también está disponible -en formato largo-, en francés. (nueva ventana)

Paloma Martínez Méndez

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