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Estudiantes en el norte de Canadá convierten pieles de pescado en cuero

Dos mujeres inuit aprenden a curtir piel de pescado.

Dos de los participantes muestran su trabajo después de curtir pieles de pescado en una ventana para que se sequen. Las pieles de pescado, que han sido tratadas con una solución de curtido a base de aceite, son puestas a secar en una ventana. (Enviado por Janey Chang)

Foto: CBC / Janey Chang

RCI

Se trata de un material que mucha gente nunca verá fuera de los museos o las reuniones culturales: un cuero fuerte y flexible decorado con el inconfundible dibujo de las escamas de los peces.

Gracias a un taller organizado la semana pasada por el Centro de educación de adultos Kajusivik, en Puvirnituq, una localidad en la provincia de unos 2.000 habitantes en Quebec, un grupo de siete mujeres descubrió que basta con remojar la piel de pescado durante unos días en un baño de té para que pierda su baba y se transforme en un bello material que puede utilizarse en costura y artesanía.

Es una forma tan accesible de fabricar cuero a partir de algo que a menudo se desperdicia. Eso me encanta, dijo Janey Chang, que dirigió el taller de la semana pasada sobre el curtido de la piel de pescado en la comunidad de Nunavik.

Y lo que es más importante, la piel pierde su olor a pescado una vez que absorbe los taninos y se convierte en cuero. Recuerda a la piel de serpiente, en todo caso, con el diagrama de las escamas que forman patrones delicados e intrincados en el lado de la piel.

Es una piel muy bonita para muchas cosas. Nos divertimos mucho haciendo esto, dijo Chang.

Algunas alumnas trajeron a la clase truchas árticas, el llamado pescado sexy, según Chang, porque tiene unos colores muy bonitos, mientras que otras estudiantes trajeron truchas de lago.

Durante la semana, Janey Chang, la encargada de dar el taller, guió a las estudiantes por los distintos pasos: el desollado, el descamado y luego remojar las pieles en baños de tanino progresivamente más fuertes, antes de aceitarlas y dejarlas secar. La piel resultante sería más resistente que la de ciervo del mismo grosor, señaló.

Las pieles pueden teñirse con otros taninos o ingredientes naturales para producir rojos, morados, azules y amarillos brillantes. Algunas alumnas convirtieron su cuero en pendientes y joyas de cuentas al terminar el taller.

El método en sí se llama curtido de la corteza, y es tan fácil que puede ser hecho en la cocina o en el salón, o en el campamento, si se está en el campo. Se puede hervir casi cualquier planta que contenga taninos, siendo la corteza de los árboles la más rica en ellos, y utilizar el líquido resultante como solución de curtido.

Julie Garceau, mujer artesana, crea joyas, como aretes y pulseras a partir de cuero de pescado.

Julie Garceau, mujer artesana, crea joyas, como aretes y pulseras a partir de cuero de pescado.

Foto: Gracieuseté : Julie Garceau

Chang y sus alumnas utilizaron corteza de sauce, té negro y gallaritas de roble. También experimentaron utilizando aceite de beluga, ya que el curtido con aceite es otro método de procesamiento de pieles, en un esfuerzo por descubrir qué se usaba tradicionalmente en la tierra de Puvirnituq para fabricar cuero de pescado en el pasado.

El objetivo principal es recuperar una antigua habilidad para ponerla en manos de los inuit, que tienen recuerdos muy lejanos del uso de las pieles de pescado. Al hacer el trabajo con nuestras manos, a veces los recuerdos vuelven más fácilmente.
Una cita de Janey Chang, formadora en el taller de curtido de piel de pescado.

Chang, que vive en Vancouver, es de origen chino. Su interés por el curtido de pieles de pescado surgió como una forma de conectarse con su propia herencia ancestral y la tradición del curtido de pieles de pescado en el noreste de China.

Es muy especial e importante para ayudar en el sentido de identidad, esa identidad cultural, dijo.

Antes de dar el taller en Puvirnituq, Chang dirigió un taller similar en Salluit, una comunidad de unas 1.500 personas situada en la región del ártico canadiense. Durante la primavera, ella también impartió clases en las localidad de Inukjuak y Kuujjuaq, situadas al extremo norte de la provincia de Quebec.

Sería un sueño absoluto ir a todas las comunidades para compartir esta habilidad con todos los que quieran aprenderla, dijo.

Fuente: CBC / A. Hudson

Adaptación: RCI / R. Valencia

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