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¿De qué habla François Legault cuando habla de inmigración?

François Legault

El político François Legault busca su reelección al gobierno de Quebec.

Foto: Radio-Canada / Mathieu Potvin

RCI

Puede resultar difícil determinar lo que François Legault cree realmente sobre la inmigración. El tema no fue central en las primeras campañas en las que participó como líder de la Coalition Avenir Québec, la Coalición por el futuro de Quebec, el partido político que cofundó con un amigo multimillonario.

Sin embargo, tras un par de resultados electorales mediocres en 2012 y 2014, Legault comenzó a utilizar el tema de la inmigración con mayor frecuencia. Su propuesta de recortar los niveles de inmigración e imponer una “prueba de valores'' a los recién llegados fueron piezas centrales de la plataforma de su partido en 2018, por ejemplo, cuando alcanzó el poder con una mayoría convincente.

Pero tanto en ese entonces como ahora, cuando Legault habla de la inmigración, es propenso a decir falsedades, contradicciones o a coquetear con la xenofobia más absoluta, a menudo antes de ser obligado a corregirse.

En la actual campaña electoral en la provincia de Quebec, la inmigración vuelve a estar en primera línea de la plataforma de la Coalition Avenir Québec, CAQ por sus siglas en francés, en su búsqueda de una reelección en los comicios del 3 de octubre. Y una vez más, Legault ha vuelto a hacer comentarios en materia de inmigración, y de nuevo se ha visto obligado a corregirse.

Legault tuvo que pedir disculpas a principios de este mes tras sugerir que el aumento de la inmigración vendría acompañado del extremismo y la violencia.

Pocos días después, durante un discurso ante sus partidarios en Drummondville, Legault dijo que fue la estrecha cohesión de la sociedad de Quebec lo que le permitió atravesar lo peor de la pandemia.

Pero esa cohesión, advirtió, se tambalea a veces y necesita protección. Después, los periodistas le preguntaron cuál de sus rivales representaba la mayor amenaza para la cohesión social.

Manifestantes se oponen a la Ley 21.

Manifestantes se oponen a la Ley 21 del gobierno de François Legault que prohíbe el uso de signos religiosos en algunas profesiones como la enseñanza en las escuelas públicas.

Foto: Radio-Canada

Legault respondió señalando que esa amenaza eran los mayores niveles de inmigración propuestos por los Liberales de Quebec y el partido Québec Solidaire, e invocando también como consecuencia el declive de la lengua francesa en la provincia.

Muchos sacaron la conclusión de que lo que Legault quería decir es que los inmigrantes no francófonos son una amenaza para la cohesión social en Quebec.

Mientras opositores, columnistas y un ministro del gabinete federal expresaban su rechazo a tales declaraciones, Legault trató de aclarar lo que quería decir.

La inmigración enriquece a Quebec. Pero tenemos una capacidad limitada de integración en lengua francesa, dijo en francés, naturalmente.

Legault está haciendo campaña con la promesa de limitar la inmigración a 50.000 personas al año, una cifra destinada a mantener el statu quo, a pesar de que los grupos empresariales dicen que se necesita un mayor número de inmigrantes para hacer frente a la grave escasez de mano de obra.

Pero su tendencia a dar marcha atrás plantea dudas sobre su verdadera motivación para mantener ese límite.

A veces Legault dice que es necesario limitar la inmigración para proteger la lengua francesa. En otras ocasiones, argumenta que es para proteger el concepto nebuloso de los valores quebequenses.

Sin embargo, es posible entender mejor la visión de Legault sobre la inmigración a partir de sus comentarios.

"El deber de proteger esta sociedad"

Legault ha mantenido durante mucho tiempo que las prácticas culturales de los inmigrantes, especialmente de los países musulmanes, suponen una amenaza para los valores de Quebec.

En 2016, con su partido empantanado en el tercer lugar en las encuestas, Legault dijo que los inmigrantes que apoyaban el burkini, un traje de baño diseñado para las mujeres musulmanas, no deberían recibir la ciudadanía canadiense.

También se convirtió en parte del plan de su partido en ese momento el obligar a los inmigrantes a pasar un examen de valores o ser expulsados de la provincia.

Defendiendo esa idea en 2018, Legault dijo: Estoy orgulloso del tipo de sociedad que nos dejaron nuestros antepasados y creo que tenemos el deber de proteger esta sociedad.

Como primer ministro, Legault implementó el examen de valores, aunque las consecuencias de aplazarse en esa prueba tuvieron que ser modificadas cuando se vio obligado a reconocer que Quebec no tiene jurisdicción en materia de deportaciones.

Su gobierno también aprobó una ley que prohíbe el uso de los símbolos religiosos en gran parte de la administración pública, lo que Legault ha justificado a veces como un mensaje a los recién llegados de que en Quebec se vive así.

"Quebec elige un gobierno nacionalista y antiinmigración", titulaba el diario francés "Le Parisien" el día después de la victoria del CAQ.

"Quebec elige un gobierno nacionalista y antiinmigración", titulaba el diario francés "Le Parisien" el día después de la victoria del CAQ de Legault en octubre de 2018.

Foto: Radio-Canada

Más recientemente, Legault ha asociado la inmigración con el declive de la lengua francesa.

En un discurso pronunciado en mayo, insistió en que Quebec necesitaba un mayor control de la inmigración bajo la categoría de reagrupación familiar con la intención de limitar el número de inmigrantes no francófonos que la provincia acepta cada año.

Sin esos poderes añadidos, dijo Legault, Quebec se volvería tan francófono como Luisiana, donde el francés ha casi desaparecido. Los expertos en lenguas señalaron que, aunque el francés sigue siendo frágil en Quebec, Legault exageraba, dado que el 94% de la población puede mantener una conversación en francés, según el Departamento de Estadísticas de Canadá.

Por otra parte, Legault ya ha expresado su desprecio por el programa de reagrupación familiar establecido por el gobierno federal.

Se ha convertido en algo así como que ya no son sólo los hijos de los padres, ahora son los tíos, las tías, los primos que vienen con cero condiciones. Y la mayoría de ellos no habla francés, dijo al periódico en francés de Montreal, Le Devoir en 2017.

Esa descripción de Legault se asemeja a lo que los políticos antiinmigrantes en Estados Unidos llaman migración en cadena, a menudo expresadas cuando critican las políticas más liberales de las que supuestamente abusan los inmigrantes.

Pero la afirmación de Legault era falsa. Sólo los cónyuges y los descendientes directos pueden acogerse, en general, al programa de inmigración de reagrupación familiar, que efectivamente tiene una larga lista de condiciones neesarias que se requieren.

Más tarde en 2017 Legault empezó a utilizar el término inmigrantes ilegales para referirse a las personas que solicitan asilo tras cruzar Roxham Road, un paso fronterizo no oficial por el que han entrado decenas de miles de personas a Quebec procedentes de Estados Unidos en los últimos años.

Legault, que sigue pidiendo a Ottawa que cierre el paso fronterizo, advirtió de las consecuencias políticas si no se toman medidas para limitar el número de refugiados que llegan a Quebec.

La actitud de generosidad y solidaridad por parte de los quebequenses hacia los refugiados se tambalea, dijo Legault en 2017. Y si los funcionarios políticos no cambian su actitud, podemos esperar una reacción.

Una manifestación con pancartas.

Con el argumento de proteger la lengua francesa en Quebec, el gobierno de Legault aprobó la Ley 96, que da un plazo a los inmigrantes para que aprendan el francés e ignora el pedido de exención presentado por los pueblos indígenas que quieren proteger sus propias lenguas.

Foto: Radio-Canada / Patrick Louiseize

Siguiendo el ejemplo de Suiza

De esta colección de declaraciones, parece surgir un tema común sobre las ideas de Legault en materia de inmigración.

Ya sea discutiendo sobre los valores, el idioma o el número de inmigrantes, en la mente de Legault la inmigración parece estar asociada con una fuerza que podría desestabilizar la sociedad de Quebec, un problema potencial que necesita ser gestionado, en lugar de un recurso que puede ser aprovechado.

En los últimos días, ha dado dos ejemplos más de su forma de pensar.

A principios de esta semana, mientras trataba de explicar por qué estaba tan preocupado por la cohesión social, Legault citó a Suecia y Alemania como dos países que luchan por integrar a los inmigrantes.

Legault se negó a ampliar los motivos por los que mencionó a esos países en particular, pero ambos han visto aumentar la popularidad de los partidos antiinmigrantes al aceptar un gran número de refugiados de países musulmanes.

Suiza, por otra parte, es el modelo que debería seguir Quebec, dijo Legault en otro momento de la campaña.

Ese país, que tiene aproximadamente la misma población que Quebec, tiene los requisitos de ciudadanía más estrictos de Europa.

Fuente: CBC / J. Montpetit

Adaptación: RCI / R. Valencia

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