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Indígenas se conduelen por la muerte de la Reina, pero pesa el pasado colonial

La reina Elizabeth II estrecha la mano de un jefe indígena en 1973 en Thunder Bay, en el Territorio de Yukón.

La reina Elizabeth II estrecha la mano de un jefe indígena en 1973 en Thunder Bay, en el Territorio de Yukón.

Foto: Toronto Star Photograph Archive

RCI

Para los pueblos indígenas, la muerte de la reina Elizabeth II está provocando una serie de emociones dada su tensa y trágica relación con la monarquía y su legado colonial.

Las organizaciones indígenas de la provincia de Manitoba enviaron sus condolencias a la familia de la fallecida reina Elizabeth II el jueves, pero algunos miembros de la comunidad permanecen conflictuados debido a la historia colonial de expoliación y abusos cometidos por la Corona contra los pueblos indígenas, los métis y los inuit.

La reina de 96 años, quien era la jefa de Estado de Canadá y la monarca británica que más tiempo permaneció en el trono, falleció este 8 de septiembre en el castillo de Balmoral, en Escocia.

La Asamblea de las Primeras Naciones de Canadá (AFN por sus siglas en inglés) y la Asamblea de Jefes de Manitoba emitieron un comunicado conjunto en el que expresaban su tristeza por la noticia.

Cornell McLean, gran jefe adjunto de la Asamblea de Jefes de Manitoba, dijo que las Primeras Naciones tienen una relación especial con la Corona.

Somos dos naciones soberanas que se unen para honrar los tratados entre nosotros, y esperamos trabajar con el nuevo Rey como socios de un tratado, dice su declaración, añadiendo que los miembros de la familia de la reina Elizabeth II están en nuestros pensamientos y oraciones en estos momentos.

La jefa regional de la AFN, Cindy Woodhouse, dijo que la Reina sirvió con distinción, sabiduría, coherencia y honor en tiempos de paz y en tiempos de guerra.

Como naciones soberanas, las Primeras Naciones de los territorios con tratado ubicadas en Manitoba valoran enormemente la relación sagrada del tratado con la Corona británica, dijo en la declaración conjunta.

La jefa regional de la AFN ofreció sus condolencias al hijo de la Reina, Carlos, mientras asume sus responsabilidades como monarca, incluyendo el cuidado de la relación establecida en los tratados con las Primeras Naciones.

Con un nuevo monarca en el trono, el presidente de la Federación de Métis de Manitoba, David Chartrand, espera que la relación entre la Corona y los pueblos indígenas de Canadá siga avanzando.

Espero que la compasión y la profesionalidad de la reina Elizabeth II perduren con el nuevo Rey, dijo.

Aunque Chartrand nunca la conoció, él cree que la reina Elizabeth II mostró respeto y dedicación a los pueblos indígenas y expresó su esperanza de que el nuevo rey Carlos III lleve esa misma antorcha.

Una estatua derribada.

El 1 de julio, el Día de Canadá, la estatua de la reina Elizabeth II en los predios de la Asamblea Legislativa de Manitoba fue derribada.

Foto: Radio-Canada / Travis Golby

Una historia complicada

A pesar de los buenos deseos y el profundo respeto por la Reina entre algunos indígenas, la relación entre la Corona y los indígenas es una relación de tensiones y promesas incumplidas a lo largo de los años.

El año pasado, durante el 1 de julio, el Día de Canadá, las estatuas de la reina Elizabeth II y la reina Victoria en la Asamblea Legislativa de Manitoba fueron derribadas en reacción al descubrimiento de cientos de tumbas sin marcar en los lugares donde se encontraban varias escuelas residenciales a las que los niños indígenas fueron obligados a asistir y donde se cometieron una larga serie de abusos.

Para los indígenas, esas escuelas son consideradas como un acto de genocidio cultural, ya que se trataba de instituciones que buscaban hacer desaparecer sus lenguas y sus culturas.

Belinda Vandenbroeck, superviviente de una escuela residencial, estaba allí ese 1 de julio para dar un discurso en reacción al descubrimiento de las tumbas sin marcar. Ella no esperaba que las estatuas cayeran tan fácilmente.

Yo lloraba porque conocía la historia, dijo Vandenbroeck en una entrevista este jueves. Ella asistió durante una década a una escuela residencial administrada por la Iglesia anglicana en la localidad de Dauphin.

Esa historia incluye una dinámica unilateral en la que la Corona les arrebataba a los indígenas, dijo Vandenbroeck, añadiendo que la monarquía británica no debería seguir ocupando un lugar importante en Canadá.

No sé si podemos decir que somos canadienses cuando, en realidad, seguimos jurando lealtad a la Reina. ¿Por qué seguimos haciendo eso en 2022?
Una cita de Belinda Vandenbroeck, indígena superviviente del sistema de escuelas residenciales.
Manifestantes agitan una bandera indígena.

Manifestantes agitan el 1 de julio de 2022 una bandera indígena en el lugar donde se levantaba una estatua de la Reina Victoria, que fue derribada en Winnipeg, Manitoba.

Foto:  CBC / Sam Samson

Niigaan Sinclair, profesor de Estudios Indígenas en la Universidad de Manitoba y director del departamento, dijo que la relación entre la Corona y las comunidades indígenas es complicada por varias razones.

La Corona ha perpetrado terribles abusos contra nosotros como pueblo: ha participado en el robo de nuestras tierras, ha participado en la aprobación de leyes terriblemente racistas. Pero por otro lado, la Corona se remonta a una relación que en sus inicios era muy prometedora, tenía muchas oportunidades entre nuestras naciones y la Corona para compartir la tierra, para vivir juntos.
Una cita de Niigaan Sinclair, profesor de Estudios Indígenas en la Universidad de Manitoba.

Sinclair dijo que, aunque no cree que la reina Elizabeth II haya hecho muchas cosas por las comunidades indígenas, ella dio continuidad a una tradición de esperanza que la gente tenía por las muchas formas en que mostró su generosidad.

Fuente: CBC / C. MacIntosh

Adaptación: RCI / R. Valencia

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