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La Ley 21 tiene un impacto devastador en las minorías religiosas en Quebec

Mujeres musulmanas rechazan la Ley 21.

Entre las mujeres musulmanas encuestadas, el 78% dijo que su sensación de ser aceptada como un miembro de pleno derecho en la sociedad quebequense había empeorado en los últimos tres años.

Foto: Radio-Canada / Julie Page

RCI

Una nueva investigación demostró que a tres años después de la aprobación de la ley de laicismo de Quebec, comúnmente conocida como Ley 21, las minorías religiosas en esta provincia se sienten cada vez más alienadas y desesperadas.

Las comunidades de las minorías religiosas se están encontrando ante situaciones de desprecio, odio, desconfianza y agresión a niveles que son preocupantes. Incluso vimos amenazas y violencia física, explicó Miriam Taylor, investigadora principal y directora de publicaciones y asociaciones de la Asociación de Estudios Canadienses.

El proyecto de ley 21, aprobado en 2019 en la legislatura de la provincia de Quebec, dominada por partidos nacionalistas, prohíbe a los profesores de escuelas públicas, a los policías, a los jueces y a los abogados del gobierno, entre otros funcionarios en puestos de autoridad, llevar puestos símbolos religiosos como hijabs, crucifijos o turbantes mientras trabajan.

Taylor y sus colegas de la Asociación de Estudios Canadienses trabajaron con la empresa de encuestas Leger para obtener un retrato único de las actitudes hacia la Ley 21 en Quebec.

La asociación encuestó a miembros de algunas comunidades religiosas minoritarias, entre ellas 632 personas musulmanas, 165 judías y 56 sijs.

Esos resultados se incorporaron a una encuesta de la firma Leger sobre el conjunto de la población de Quebec y luego fueron ponderados para garantizar que la muestra sea representativa de toda la población en esta provincia.

Esto le permitió a Taylor comparar y contrastar las actitudes hacia la Ley 21 de los quebequenses que pertenecen a minorías religiosas con las actitudes de los quebequenses en su conjunto.

En total, 1.828 personas fueron interrogadas en la encuesta en línea.

Las mujeres musulmanas son las más afectadas

Aunque los tres grupos religiosos minoritarios encuestados afirmaron haber experimentado impactos negativos debido a la Ley 21, los efectos se están sintiendo de forma más aguda entre los musulmanes y, en particular, entre las mujeres musulmanas.

Hemos observado una grave estigmatización social de las mujeres musulmanas, su marginación y una disminución muy preocupante de su sensación de bienestar, de su capacidad para satisfacer sus aspiraciones, de su sensación de seguridad, pero también de su esperanza en el futuro.
Una cita de Miriam Taylor, investigadora principal.
Manifestantes se reúnen en el centro de Montreal, para oponerse al proyecto de ley 21 sobre el laicismo, el domingo 7 de abril de 2019.

Manifestantes en Montreal se oponen al proyecto de Ley 21 sobre el laicismo, el domingo 7 de abril de 2019. Un cartel dice "Lo que tengo en la cabeza es más importante que lo que está encima de ella", y "El hijab: mi derecho y mi elección".

Foto: La Presse canadienne / Graham Hughes

Entre las mujeres musulmanas encuestadas, el 78% dijo que su sensación de ser aceptadas como miembros de pleno derecho en la sociedad quebequense había empeorado en los últimos tres años.

El 53% dijo que había escuchado de parte de familiares, amigos o colegas comentarios prejuiciosos sobre los musulmanes.

Las personas encuestadas tuvieron la oportunidad de compartir ejemplos de comentarios que habían escuchado o comportamientos que habían experimentado.

Uno de ellos dijo haber oído: Estas mujeres musulmanas con trapos en la cabeza, si no son capaces de integrarse, que vuelvan a su país.

El 47% de las mujeres musulmanas dijeron que fueron tratadas injustamente por una persona en posición de autoridad.

Una persona declaró que un policía de la ciudad de Quebec la llamó inmigrante sucia. Otra informó de que un profesor contó en clase anécdotas despectivas sobre el Islam.

Dos de cada tres mujeres musulmanas dijeron haber sido víctimas y/o testigos de un delito de odio. El 73% dijo que su sensación de seguridad en público había empeorado.

Las personas encuestadas ofrecieron ejemplos que iban desde comentarios racistas hasta amenazas de muerte, pasando por situaciones en que les arrancaron el hiyab o les escupieron. Otra persona informó de que un hombre intentó deliberadamente atropellarle a él y a su hija de tres años con una camioneta.

La mayoría de los musulmanes también declararon sentirse menos esperanzados, menos libres de expresarse en público y menos propensos a participar en la vida social y política de la provincia de Quebec.

Para una ley que supuestamente es muy moderada y que sólo afecta a un número muy pequeño de personas, nos sorprendieron las respuestas, dijo Taylor.

Ella dijo que la respuesta que le pareció más trágica era que el 83% de las mujeres musulmanas encuestadas dijeron que su confianza en el futuro de sus hijos había empeorado desde la aprobación de la Ley 21.

Una cosa es decir: ‘sabes qué, estoy sufriendo un trato injusto porque no se me entiende’. Otra cosa es proyectarse hacia el futuro y no tener ninguna esperanza para sus hijos.
Una cita de Miriam Taylor, investigadora principal.
Dos políticos ante la prensa.

El ministro de Justicia de la provincia de Quebec, Simon Jolin-Barrette y el primer ministro provincial, François Legault.

Foto: La Presse canadienne / Jacques Boissinot

La Ley 21 refuerza los prejuicios existentes

Taylor cree que la Ley 21 no es la única causa de los sentimientos de alienación e inseguridad que sienten los musulmanes y otras minorías religiosas en la provincia de Quebec .

Ella afirma que las actitudes prejuiciosas llevan gestándose en Quebec desde hace casi 20 años, cuando se inició el debate sobre los llamados acomodamientos razonables para las minorías religiosas. Esto en una provincia cuyo primer ministro, François Legault rechaza el multiculturalismo, una de las principales leyes en Canadá, aprobada en 1988 que busca preservar la diversidad cultural en un país forjado gracias a la inmigración.

El malestar, el miedo y la ansiedad se provocan con el tiempo, dijo Taylor, añadiendo que a menudo esas ansiedades se basan en la ignorancia.

Los propios quebequenses admiten que, en general, tienen muy poco contacto con los miembros de las minorías religiosas.Todas esas opiniones negativas se basan en la falta de conocimiento.
Una cita de Miriam Taylor, investigadora principal.

Desde su punto de vista, la Ley 21 ha permitido que esos prejuicios, enraizados en la ignorancia, se conviertan en la norma.

Acabamos con una situación en la que el malestar que siente quien observa se impone por encima de las convicciones profundas de la persona que realmente lleva esos símbolos religiosos. Estamos validando y reforzando esas opiniones, y luego estamos politizando los símbolos. Es de esta forma que acabamos deshumanizando a las personas que los llevan.
Una cita de Miriam Taylor, investigadora principal.

Las mujeres apoyan menos la Ley 21

Taylor dijo que la Ley 21 ha mantenido constantemente el apoyo de alrededor de dos tercios de los quebequenses desde que fue aprobada, con un descenso el pasado mes de enero tras el sonado caso de una profesora que llevaba hijab en Chelsea, que fue retirada de la tarea de dar clase y reasignada a otras labores.

Sin embargo, dice la investigadora, ese apoyo tiene matices y está lleno de contradicciones. Las mujeres en Quebec, por ejemplo, son en general menos partidarias de la Ley 21 que los hombres. Esa ley, que afecta sobre todo a las mujeres musulmanas, es apoyada por el 68% de los hombres quebequenses. El apoyo de las mujeres llega al 58%.

Por otro lado, cuanto más jóvenes son las mujeres, menos probable es que apoyen la ley. Sólo el 31% de las mujeres de entre 18 y 24 años apoyan la Ley 21.

Taylor dijo que estas cifras plantean interrogantes. La gente que la apoya cree que es una ley feminista. Entonces, ¿por qué, en particular, las mujeres más jóvenes de Quebec están mucho menos a favor de ella, cuando cabría esperar una proporción inversa?, dijo.

Tres niños llevan pancartas que denuncian la Ley 21.

En apoyo a una profesora de Chelsea, una comunidad en Quebec, que fue retirada de la enseñanza y reasignada a otras tareas en su escuela por negarse a quitarse el velo, padres y niños llevaron a cabo una manifestación en rechazo a la Ley 21.

Foto: Radio-Canada / Émilie Bergeron

Apoyo a la ley pero no a su aplicación

Otro dato estadístico que sorprendió a Taylor es que incluso los quebequenses que apoyan la ley no quieren necesariamente que se aplique.

Sólo el 40% de los encuestados cree que un funcionario público que no cumpla con esa Ley 21 debería perder su trabajo.

La ley cuenta con el apoyo y la simpatía de los quebequenses. Pero parecen mucho menos dispuestos a que se aplique realmente, dijo Taylor.

Creo que somos una sociedad humana y nos preocupamos por la gente. Todos necesitamos ingresos para sobrevivir y creo que la gente es consciente del alto precio que habría que pagar, dijo.

A los quebequenses se preocupa por lo que digan las cortes sobre la Ley 21

A Taylor también le sorprendió que la encuesta demuestre que a los quebequenses les importa mucho lo que digan los tribunales sobre la Ley 21.

Al redactar esa ley, el gobierno de Quebec, reconociendo que probablemente violaría tanto la Carta canadiense de derechos y libertades, al igual que la propia Carta quebequense, invocó de forma preventiva la cláusula constitucional de no aplicación, y modificó la Carta de Quebec para tratar de impedir las impugnaciones judiciales.

Pero esas impugnaciones se produjeron de todos modos, y ahora tanto el gobierno como los grupos que se oponen al proyecto de ley están impugnando una sentencia de la Corte Superior de Quebec de 2021 que confirmó la legalidad de la mayor parte de la ley ante la Corte de Apelación de Quebec.

Se espera que la ley acabe siendo impugnada ante la Corte Suprema de Canadá.

El arquitecto del proyecto de ley, el ministro de Justicia Simon Jolin-Barrette, dice que corresponde a los políticos elegidos en la Asamblea Nacional y no a los tribunales decidir cómo quieren organizar las relaciones entre el Estado y la religión.

Pero los quebequenses parecen pensar de otra manera. El 64%, aproximadamente el mismo porcentaje que apoya el proyecto de ley, también considera importante que la Corte Suprema de Canadá se pronuncie sobre si la Ley 21 es discriminatoria.

Y si la Corte confirma que la ley es discriminatoria, el apoyo al proyecto de ley caería en picado.

Sólo el 46% de los encuestados, menos de la mitad, dijo que seguiría apoyando esa ley si los tribunales confirman que viola la Carta de Derechos y Libertades de Canadá.

Legault cree que "es una ley muy razonable"

Interrogado sobre los resultados de la encuesta, el primer ministro de la provincia de Quebec, François Legault, dijo que cree que la Ley 21 es muy razonable.

Prohíbe llevar signos religiosos sólo a las personas que ocupan un puesto de autoridad: profesores, policías, guardianes de prisiones y jueces. Eso es todo. Así que significa que los musulmanes, o cualquier persona que tenga cualquier religión, pueden hacer lo que quieran en la calle, pueden hacer lo que quieran en casa,
Una cita de François Legault, primer ministro de la provincia de Quebec.

Legault dijo que las minorías deberían ver a Quebec como un lugar acogedor que decidió, por todo tipo de razones, que el laicismo es importante.

Bochra Manaï

Bochra Manaï, portavoz del Consejo Nacional de Musulmanes Canadienses, hace parte de las organizaciones que impugnan la Ley 21 de la provincia de Quebec por violar libertades básicas reconocidas en la Carta de Derechos y Libertades de Canadá.

Foto: Radio-Canada / Ivanoh Demers

El debate no ha terminado

El ministro provincial de Justicia, Jolin-Barrette, ha presentado a los quebequenses como si estuvieran unidos en su apoyo a la Ley 21, y ha acusado a sus detractores de intentar dividir a los quebequenses.

Pero la encuesta de Taylor muestra que la mayoría de los quebequenses, un 56% consider que la ley en sí es divisiva.

Cuando se aprobó la Ley 21, Jolin-Barrette dijo que permitiría una transición armoniosa hacia el laicismo para Quebec. Taylor dijo que claramente no ha sido así.

El debate está muy lejos de estar cerrado. La Ley 21 está teniendo un impacto devastador en los ciudadanos de nuestra provincia. Está desgarrando nuestro tejido social y creo que está socavando nuestra democracia. Si la unidad nacional se consigue a costa de etiquetar a las minorías como algo perjudicial o una amenaza, esos son signos de la degeneración de la democracia.
Una cita de Miriam Taylor, investigadora principal.

Ella añadió que, como quebequense, esto le parece angustioso. Vivimos en una provincia muy distinta. Somos diferentes. Es un experimento que, en cierto modo, nunca debería haber tenido éxito: una próspera sociedad francesa en un continente inglés, dijo.

En todos mis años, he asociado esa naturaleza distinta con la humanidad, con la comprensión de lo importante que es la identidad, dijo Taylor, añadiendo que la Ley 21 amenaza esto.

Siento que estamos haciendo un gran daño a esos valores que apreciamos y que nos hacen especiales, dijo Taylor.

Fuente: CBC / S. Rukavina

Adaptación: RCI / R. Valencia

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