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La primera unidad canadiense de descifrado de códigos sale de las sombras

Presentación de una placa de homenaje en Ottawa.

Sylvia Gellman, de 101 años, posa junto a una placa conmemorativa de la Unidad de Examen, la oficina de descifrado de códigos en la que trabajó durante la Segunda Guerra Mundial, en Ottawa. Ella es sostenida por Julie McInnes, cuya madre, Rita Bogue, también trabajó allí.

Foto: CBC / Joseph Tunney

RCI

Durante años, los seres queridos de Sylvia Gellman no sabían a qué se dedicaba ella a principios de los años cuarenta.

Los familiares no sabían que en una gran casona situada al este de la avenida Laurier en la capital Ottawa, Gellman y sus colegas, muchos de los cuales eran mujeres, trabajaban en lo que en ese momento era una misión de máximo secreto: descifrar los códigos y claves utilizados en las comunicaciones secretas y diplomáticas durante la Segunda Guerra Mundial.

Nadie afuera sabía lo que estábamos haciendo, dijo la mujer de 101 años en una entrevista al difusor público CBC el 6 de agosto.

Estaba muy consciente de que se trataba de una misión secreta. Y tú no se lo decías a nadie. Y yo lo seguí muy de cerca esa orden. Ni siquiera se lo dije a mi familia.
Una cita de Sylvia Gellman
Una máquina de cifrado Enigma utilizada por las fuerzas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial.

Una máquina de cifrado Enigma utilizada por las fuerzas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial.

Foto: Francine Ravel - Radio-Canada

El pasado 6 de agosto fue presentada en Ottawa una placa en honor a la llamada Unidad de Examen, que fue la primera oficina criptográfica de Canadá, en el Sitio Histórico Nacional de la Casa Laurier, que se encuentra al lado del lugar donde Gellman trabajó.

Esa mansión fue también la residencia de William Lyon Mackenzie King, quien fue primer ministro de Canadá durante los años de la Segunda Guerra Mundial.

Gellman dijo que aunque sus seres queridos sabían que tenía un trabajo de máximo secreto, ellos estaban muy lejos de imaginar lo que ella hacía. Esas tareas incluían mecanografiar los mensajes japoneses decodificados antes de que sean enviados a lo que entonces se llamaba el Departamento de Asuntos Exteriores.

Esa información de inteligencia también se compartía con Bletchley Park, una instalación de inteligencia militar del gobierno británico que trabajaba en el descifrado de códigos de comunicación de la Alemania nazi. En ese lugar trabajaron matemáticos como Alan Turing.

Lograr que las contribuciones de la unidad a Canadá sean reconocidas oficialmente mediante una placa fue para Diana Pepall una especie de proyecto durante los largos meses de la pandemia. Ella ha estado investigando el rol histórico de esa oficina desde 2014.

No es de extrañar que muy poca gente conozca los esfuerzos de Gellman y sus compañeros de trabajo, dijo Pepall.

Cuando los empleados de esta unidad se marcharon, todos recibieron un memorándum en el que les dijeron: 'Aunque la guerra ha terminado y ya no trabajas aquí, no tienes permiso para hablar de esto durante el resto de tu vida'. Yo he visto ese documento.
Una cita de Diana Pepall, investigadora.

Una mujer a la que Pepall encontró durante su trabajo de investigación dijo que había dos años en la vida de su madre de los cuales no se sabía nada, hasta que el misterio fue revelado gracias a los esfuerzos de la investigadora.

La madre estaba allí mismo, y luego dio un discurso de unos veinte minutos sobre algo que nadie había escuchado antes en torno a su trabajo en la Unidad de Examen, dijo Pepall.

La sede del Establecimiento de Seguridad de las Comunicaciones en Ottawa.

La sede del Establecimiento de Seguridad de las Comunicaciones, (Communications Security Establishment, CSE) en Ottawa, entidad de inteligencia canadiense sucesora de la Unidad de Examen, que operó durante la Segunda Guerra Mundial.

Foto:  (Sean Kilpatrick/The Canadian Press)

La experiencia ayudó a fortalecer la independencia de Canadá

El éxito de la unidad también marcó un hito importante en la independencia de Canadá dentro de la comunidad de inteligencia.

En cierto modo, la Unidad de Examen se convirtió en el Establecimiento de Seguridad de las Comunicaciones, CSE por sus siglas en inglés, que es actualmente la agencia criptológica canadiense que proporciona al gobierno federal la seguridad información de inteligencia sobre la seguridad de la tecnología de la información e inteligencia de señales extranjeras. Muchos empleados pasaron de una organización secreta a otra, dijo Erik Waddell, que también trabaja para el CSE.

El trabajo de descifrado de códigos que hicieron durante la guerra demostró, no sólo a nuestros aliados, sino también a los funcionarios, a los ministros del gobierno canadiense y al primer ministro, que tenía mucho valor el que Canadá tenga su propia capacidad de recopilación de información e inteligencia de manera independiente.
Una cita de Erik Waddell

[También demostró] que valía la pena preservar esa capacidad después de la guerra, añadió Waddell.

El trabajo de Gellman y otros, dijo Waddell, también ayudó a construir, fomentar y mantener las asociaciones con sus aliados, algo que ha sido crucial para el establecimiento de lo que se conoce como Cinco Ojos, que es una alianza clave de intercambio de inteligencia en el escenario mundial actual.

La alianza de los Cinco Ojos está compuesta por Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Reino Unido y Estados Unidos.

Para Gellman, la Unidad de Examen fue algo más que su lugar de trabajo: fue un segundo hogar donde conoció a dos amigos de toda la vida.

Al haber perdido a un hermano en la guerra, Gellman dijo que comprendía la importancia de su trabajo y se sentía orgullosa de trabajar en la oficina de criptografía.

Sentí que todo aquello era increíble, lo que estaba ocurriendo en ese entonces. Fue algo que realmente lo sentí.
Una cita de Sylvia Gellman, ex empleada de Unidad de Examen en Ottawa.

Fuente: CBC / J. Tunney

Adaptación: RCI / R. Valencia

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