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Ponen a prueba en Canadá nueva tecnología de pesca para salvar a las ballenas

Una ballena franca enredada en cuerdas de pesca.

Una ballena franca enredada en cuerdas de pesca.

Foto: Gracieuseté : International fund for animal welfare

RCI

El mes pasado, la puesta a prueba de una tecnología de pesca sin cuerdas frente a la costa de la provincia marítima de Terranova y Labrador hizo realidad un sueño de más de cuatro décadas del biólogo Michael Moore y, en cierto modo, la prueba hizo realidad esos sueños.

Moore, director del Centro de Mamíferos Marinos de la Institución Oceanográfica de Woods Hole, en EE.UU., dijo que su carrera profesional fue profundamente influenciada por el difunto biólogo marino de Terranova Jon Lien, quien era conocido por desarrollar técnicas para liberar a las ballenas atrapadas en las redes de pesca, y liberó a cientos de animales a lo largo de su carrera.

Moore dijo que Lien le habló por primera vez del potencial de los aparejos de pesca sin cuerdas, que permitirían salvar a las ballenas hace cuatro décadas, durante un viaje por carretera a través de Terranova.

Cuarenta y tres años más tarde, su esperanza y su profecía se están haciendo realidad, dijo Moore en una reciente entrevista sobre Lien. Es algo muy especial.

La tecnología de pesca sin cuerdas está aún en pañales, pero los científicos y los pescadores tienen grandes esperanzas de que reduzca el número de ballenas atrapadas en las cuerdas de pesca y ayude a los pescadores.

Los esfuerzos por aplicar los nuevos métodos de pesca se centran en la ballena franca del Atlántico Norte, en peligro de extinción, de la que se calcula que sólo quedan 336 ejemplares en el mundo.

Moore fue autor de un estudio en 2020 que sugería que el 85% de las muertes de ballenas francas entre 2010 y 2015 fueron causadas debido a que los mamíferos marinos acabaron enredados en aparejos de pesca.

Científicos como Moore esperan que la adopción generalizada de equipos de pesca sin cuerdas permita poner fin a esos enredos y se pueda lograr la recuperación de la especie.

El mes pasado, la tecnología acústica desarrollada por la compañía canadiense de ingeniería Jasco Applied Sciences fue instalada en trampas para cangrejos y langostas desplegadas frente a la costa de Harbour Breton y en las aguas frente al puerto de St. John’s.

La prueba se puso en marcha gracias a una asociación entre Jasco, la Sociedad Tecnológica de Aprendizaje y Educación sobre los Mamíferos Marinos, con sede en Washington, y la rama de pesca comercial de la Primera Nación Miawpukek.

Un hombre mueve trampas para langostas en un barco.

La tecnología acústica fue instalada en trampas para atrapar cangrejos y langostas que luego fueron lanzadas al agua frente a Terranova.

Foto: Radio-Canada / Philippe Grenier

Los pescadores pueden soltar las trampas en el agua y volver a encontrarlas a través de una señal acústica, explicó el director de ingeniería de Jasco, John Moloney. Las trampas están equipadas con balones de aire inflables que los pescadores pueden activar cuando llega el momento de sacarlas a la superficie.

Las trampas tradicionales son sujetadas a boyas mediante largas cuerdas que flotan verticalmente en el agua, y las ballenas que pasan pueden quedar atrapadas en esas cuerdas. Sin las largas cuerdas de pesca, los peces tienen menos peligros acechando en el agua.

Las ballenas también quedan atrapadas en lo que se denomina redes fantasma, que son enormes marañas de redes que fueron perdidas por los barcos pescadores y acaban flotando a deriva bajo el agua.

Según Moloney, las trampas sin cuerda tienen un índice de recuperación mucho mayor que las tradicionales. Y si se pierde una trampa, no estará atada a cuerdas peligrosas, añadió.

La tecnología de Jasco también está siendo puesta a prueba en Estados Unidos, dijo Moloney. En algunas de esas pruebas participa un grupo llamado Ropeless Consortium, del que forma parte Moore.

Tanto Moloney como Moore coincidieron en que el costo de las trampas sin cuerda es actualmente un obstáculo para su uso generalizado, pero Moloney dijo que la tecnología desarrollada por la empresa Jasco la hará más asequible. También dijo que las trampas sin cuerda tendrán una vida útil de unas 10 temporadas, mientras que los aparejos tradicionales suelen utilizarse sólo durante una temporada.

También hay obstáculos burocráticos para la tecnología sin cuerdas: el Departamento Federal de Pesca ha apoyado su desarrollo, pero todavía tiene que establecer cómo regularla, dijo Moloney. Aun así, él cree que la tecnología va por buen camino.

Creo que dentro de 10 años, cuando empieces a hablar de la pesca con cuerdas, la gente te mirará como si fueras un bicho raro, afirma Moloney. Se puede decir con absoluta certeza que esta tecnología sustituirá a la pesca con cuerda, añadió.

Fuente: CBC / S. Smellie

Adaptación: RCI / R. Valencia

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