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El Papa Francisco pide perdón en nombre de la Iglesia por los abusos en los internados

Unos 300 niños y personal posan delante de una escuela.

Unos 300 niños posan en 1931 junto a miembros de la iglesia católica que administraban la escuela residencial para niños indígenas en Kamloops, Columbia Británica, Canadá.

Foto: Centre national pour la vérité et la réconciliation

RCI

El Papa Francisco dijo este miércoles 3 de agosto que sentía el dolor de los sobrevivientes del sistema de escuelas residenciales para niños indígenas en Canadá y pidió "perdón en nombre de la iglesia" por el papel que muchos de sus miembros jugaron en el abuso de niños y el intento de hacer desaparecer las culturas indígenas.

El Papa dedicó su discurso durante la audiencia general semanal a su viaje llevado a cabo la semana pasada a Canadá, donde presentó una disculpa histórica por el papel de la Iglesia en las escuelas residenciales para niños indígenas, sancionadas por el gobierno canadiense, que funcionaron entre 1870 y 1996.

Más de 150.000 niños indígenas fueron separados de sus familias y llevados por la fuerza a internados con la intención de asimilarlos a la cultura colonizadora de raíces europeas. Las órdenes religiosas católicas dirigieron la mayoría de esas escuelas bajo la política de asimilación de los sucesivos gobiernos canadienses.

En esas instituciones, los niños indígenas eran castigados violentamente por hablar sus propias lenguas y muchos sufrieron abusos sexuales en un sistema que la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Canadá calificó de genocidio cultural.

Durante todo el viaje, el Papa se reunió con supervivientes indígenas, y el último día de su visita, a la que describió como un viaje penitencial, la mayoría de los supervivientes de la escuela de ancianos de Iqaluit le contaron sus historias en una reunión privada.

Una mujer llora durante la misa del Papa Francisco.

Nancy Saddleman, una indígena canadiense de 82 años que pasó 14 años en la escuela residencial de Kamloops, llora mientras asiste a una misa presidida por el Papa Francisco. En los predios de esa escuela fueron halladas las tumbas sin marcar de más de 200 niños indígenas el 27 de mayo de 2021.

Foto: Reuters / Amber Bracken

Un momento muy doloroso

El último encuentro con los inuit, con los jóvenes y los ancianos, el ver cómo sentían el dolor de no saber a dónde habían llevado a sus hijos debido a estas políticas de asimilación, fue un momento muy doloroso estar allí, dijo el Papa Francisco, según su traductor. Tenemos que dar la cara por nuestros errores y nuestros pecados.

Durante el viaje, las disculpas del Papa produjeron fuertes emociones y elogios como un primer paso en la reconciliación. Algunos supervivientes también dijeron que esas disculpas no estaban a la altura de las expectativas y que Francisco no había pedido perdón con suficiente claridad en nombre de la iglesia católica como institución.

En un aparente intento de responder a las críticas, el Papa dijo este miércoles que tanto sacerdotes, como monjas y laicos católicos, habían participado en programas que hoy entendemos que son inaceptables y contrarios al Evangelio. Por eso fui a pedir perdón en nombre de la Iglesia.

Muchas personas también se sintieron reconfortadas cuando el Papa, al hablar con los periodistas en el avión que le llevaba de regreso a Roma el sábado 30 de julio, calificó de genocidio lo ocurrido en las escuelas.

El Papa Francisco, que padece una dolencia en la rodilla, recorrió los 20 metros hasta su asiento en el escenario de la sala de audiencias del Vaticano utilizando un bastón y al final permaneció de pie para saludar a algunos participantes. Más tarde utilizó una silla de ruedas cuando sus ayudantes le trasladaron entre la multitud.

Durante su viaje a Canadá, el Papa utilizó sobre todo la silla de ruedas, incluso durante la conferencia de prensa en el vuelo de regreso.

Fuente: CBC / Reuters

Adaptación: RCI / R. Valencia

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