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Científica española explica desde Vancouver la importancia de los "corredores azules"

une femme en souriant a la caméra

Verónica Relaño es candidata a doctorado con la iniciativa "Sea Around Us" de la Universidad de Columbia Británica.

Foto: RCI / Cortesía Verónica Relaño

RCI

Verónica Relaño es española y vive en Vancouver desde 2019, año en el que comenzó un PhD en Zoología, en la Universidad de Columbia Británica, que está por terminar. A mediados de este año publicó, junto con Daniel Pauly, un artículo en Sustainability (nueva ventana) sobre los resultados de un estudio bautizado La filopatría como herramienta para definir ciclos tentativos de migración cerrada y áreas de conservación para grandes peces pelágicos en el Pacífico. En otras palabras, estos científicos están buscando vías para mejorar la gestión de la pesca de grandes pelágicos como el atún, tan necesario en muchas comunidades, en nuestra dieta diaria y, al mismo tiempo, tan sobreexplotados.

En Sea Around Us empecé en 2019 haciendo mi doctorado. Estamos a punto de acabar el doctorado y también he estado involucrada en otros proyectos, hace poco fui a Argentina a hacer un documental sobre áreas marinas protegidas y el proyecto Somos Océanos ha sido apoyado por Naciones Unidas.
Una cita de Verónica Relaño, candidata a doctorado con la iniciativa Sea Around Us de la Universidad de Columbia Británica

En entrevista con RCI, Relaño explicó que “las capturas mundiales, en general, del atún, han aumentado más de 1000 % en las últimas seis décadas. Ha sido muy rápido. La mayoría de las capturas han sido impulsadas por una expansión masiva de la pesca industrial”.

Fue la revolución industrial el inicio de la saturación de la pesca de estas especies, pero la situación ha empeorado a niveles no sostenibles en las últimas seis décadas. Por ejemplo, se han capturado casi 6 millones de toneladas de atún, por año, en los últimos años. Se puede decir que estamos operando sustancialmente por encima de la capacidad. Las pesqueras han sobreexplotado las poblaciones de atún y de otras especies de gran tamaño y se han extendido hasta el punto de que casi ya no quedan nuevos caladeros por explorar, aseguró la especialista.

Según estudios, la población de grandes peces en mar abierto ha disminuido en 90% durante el siglo pasado y es la pesca industrial la responsable de esta realidad.

67% del total de las capturas del mundo de atún se realizan en el océano Pacífico.

"Hoy hay más de 100 países persiguiendo atunes y cada uno está equipado con un número equis de flota, con la última tecnología, para garantizar una pesca segura, ¿cuánto tiempo más podemos seguir así, explotando una especie de esa forma?", se cuestiona Relaño.

Y la pregunta no solo apela a esta científica, sino podría apelar a la sociedad en general, una sociedad que consume estas especies en números importantes y que podría preguntarse por cuánto más podríamos tener un buen atún en nuestros platos. El atún es un bien muy preciado en diferentes sociedades, sobre todo, en las asiáticas. Es también importante para comunidades costeras, para indígenas. En el Pacífico, por ejemplo, hay muchas islas cuyas poblaciones dependen de estos peces para su alimentación. La sobreexplotación les afecta, porque de alguna forma estas comunidades compiten con esas pesquerías industriales, agregó.

Mantener estas cifras de captura a nivel industrial y continuar a estos niveles a largo plazo es muy difícil de imaginar, sobre todo si hablamos de una buena gestión de la pesquería y de los ecosistemas. Es necesario una cooperación entre los países que aprovechan de forma industrial este recurso y los países que necesitan este recurso.
Una cita de Verónica Relaño, candidata a doctorado con la iniciativa Sea Around Us de la Universidad de Columbia Británica
Des ouvriers chargent du thon sur un camion.

La pesca industrial, en gran medida, es la responsable de la disminución excesiva de las poblaciones de atunes y otros pelágicos.

Foto: Getty Images / CHAIDEER MAHYUDDIN

La importancia de los corredores azules

En el estudio realizado por Sea Around Us, los especialistas mapearon especies de supercarreteras migratorias de 11 especies, incluyendo el atún y el pez espada. Estas supercarreteras, por donde se desplazan estos peces, son conocidas como corredores azules.

"Se pueden definir como canales o rutas de especial importancia para mantener las poblaciones de animales migratorios. Podemos imaginarnos que son autopistas invisibles que recorren nuestros océanos y es por donde se mueven estos animales de un lugar a otro”, indica Relaño.

Mucho se ha hablado sobre cómo el salmón usa la filopatría: vuelve al lugar natal, se reproduce y muere en ese mismo lugar. Ahora se sabe que con el atún y otros peces grandes pasa lo mismo.

"Hasta ahora, en la migración de especies como el atún o el marlin, se conocía lo que venía de estudios de satélites o de genética. Estos resultados nos daban siempre migraciones incompletas, porque por ejemplo, los estudios vía satélite suelen ser muy caros. Puede pasar también que se pierda el chip que le ponen al pez”.

Ahora los expertos se enfocaron en 11 especies del Pacífico, tomando en cuenta el concepto de filopatría y los recursos que existen -incluyendo las investigaciones vía satélite y genética-, para hacer una compilación de esa data, y dibujaron nuevas migraciones para esas 11 especies.

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Verónica Relaño y su equipo a inicios de verano de este año.

Foto: RCI / Cortesía Verónica Relaño

"Hay que tener en cuenta que estas migraciones son tentativas, es un primer estudio, muy tentativo, a través del cual queremos llamar la atención para que haya más colaboración para que se estudien estas especies a nivel global y así haya más formas de aumentar su conservación”.

A partir de este conocimiento, la idea, explicó Relaño, es que se pudieran poner mejores regulaciones a la pesca industrial en esos corredores azules.

Importante destacar que las 11 especies analizadas en el estudio son las que más se capturan tanto en las zonas económicas exclusivas -que pertenecen a determinado país- del Pacífico y también en aguas abiertas.

4% de las capturas totales se producen en zona económica exclusiva, que son las 200 millas náuticas de determinado país hasta aguas abiertas, y 87% de todas las capturas de grandes pelágicos se hacen en altamar.

La pesca en aguas abiertas está de alguna manera regulada, pero la científica reconoce que se trata de algo bien complejo.

Es muy difícil. Existen organismos regionales de ordenación pesquera (RFMO en inglés), un tipo de organización internacional que se dedica a la gestión sustentable de recursos pesqueros, para la gestión también de especies altamente migratorias. Ellos se encargan de poner orden, pero es muy difícil porque siempre tienes diferentes países involucrados. Canadá es miembro, por ejemplo, de este organismo regional, porque tiene tres océanos. Pero es muy difícil cuando hay que cooperar y se tocan aguas internacionales, es un asunto muy complejo que requiere una buena gobernanza y unas buenas herramientas

¿Las especies? En la zona económica exclusiva la especie que se ve más afectada es el atún listado o bonito y, en altamar, también está el atún listado y le acompaña el atún de aleta amarilla.

un mapa que muestra los corredores azules del atún

Rutas tentativas de migración del aleta amarilla

Foto: RCI / Sustainability

Los corredores

Los especialistas lograron identificar entonces estos corredores azules, en los que idealmente debería reducirse o prohibirse la pesca industrial para poder garantizar una mejor conservación de las especies.

"Imaginemos dos grandes cinturones, uno en el Pacifico norte y otro en el Pacífico sur. El mejor escenario en el Pacífico sur sería un corredor que se extienda desde Baja California hasta los Estados federados de Micronesia, a lo largo del Ecuador”, explicó la candidata a PhD.

un mapa sobre corredores azules

Este estudio asume que la filopatría debe jugar un papel clave en la identificación de movimientos de grandes especies pelágicas marinas. Los corredores azules son una de las medidas que puede reconstruir las poblaciones e impulsar la pesca, especialmente para el atún.

Foto: RCI / Sustainability

Y en el Pacífico sur, desde las Islas Pitcairn hasta el este de Australia y a lo largo del Ecuador. "Estas podrían ser las zonas que necesitan mayor proyección. Son lugares por los que pasan muchos atunes, entonces ese sería un lugar que necesitaría mayor conservación".

Estos corredores azules funcionarían como áreas marinas protegidas en las que no se puede pescar. “Se cierra la pesca industrial y entonces la población de peces se recupera, algo que no pasaría de la noche a la mañana, pero se va a recuperando y va creando los beneficios para el ecosistema y también para la economía".

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