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Diputados en Canadá podrían aprobar una ley para estudiar el racismo medioambiental

Chimeneas lanzan humo.

Plantas petroquímicas frente al centro de recursos de la Primera Nación Aamjiwnaang, en el suroeste de Ontario.

Foto: Radio-Canada

RCI

En Ottawa, la Cámara de los Comunes está a punto de aprobar por primera vez en Canadá una ley sobre el racismo medioambiental, es decir, sobre los peligros medioambientales que afectan de forma desproporcionada a las comunidades indígenas, negras y otras comunidades racializadas.

El proyecto de ley C-226 será sometido a votación y se espera que acabe siendo aprobado en la Cámara de los Comunes con el apoyo de los liberales, los neodemócratas y los verdes.

Estos partidos esperan que el proyecto de ley pueda ser aprobado por la vía rápida mediante el apoyo unánime y evitar así varios obstáculos de procedimiento. Esto solo será posible si se cuenta con el apoyo de los otros dos partidos de la oposición: los conservadores y los bloquistas.

El proyecto de ley C-226 exigirá que el Parlamento elabore una estrategia nacional para recopilar información sobre los riesgos medioambientales en las comunidades negras, indígenas y de color y abordar sus efectos. Esa información podría servir de base para modificar las leyes, políticas y programas federales existentes.

Los partidarios del proyecto de ley dicen que esperan que el resto de los partidos apoyen esta legislación cuando vuelva a ser votada.

Tengo muchas esperanzas de que, por fin, el gobierno aborde el problema del racismo y la injusticia medioambientales, dijo una de las defensoras del proyecto de ley, la activista Lynn Jones, de Nueva Escocia.

Jones, líder de la comunidad afrocanadiense de Nueva Escocia, dijo que ella sintió en persona los impactos del racismo medioambiental al crecer en las orillas de la Bahía de Cobequid. Dijo que su comunidad y otros asentamientos de comunidades negras en esa provincia se encontraban aisladas en las afueras de Truro, en Nueva Escocia, lugares donde los gobiernos a menudo decidían ubicar vertederos de basura e ignoraban las inundaciones de la zona durante años.

Por eso, al vivir en las afueras, a menudo tenías las peores condiciones. No tenías todas las comodidades que tenían los demás habitantes de la ciudad, dijo Jones.

La profesora de humanidades de la Universidad de McMaster, Ingrid Waldron

La profesora de humanidades de la Universidad de McMaster, Ingrid Waldron, autora del libro "There's Something in The Water" ("Hay algo en el agua"), coprodujo la película del mismo nombre. Su investigación sobre el racismo medioambiental inspiró la creación del proyecto de ley C-226. (Steve Lawrence/CBC)

Foto: CBC

Las comunidades de las Primeras Naciones y de los métis se han quejado durante años de que fueron abandonados a la hora de hacer frente a las amenazas medioambientales, como el vertido de efluentes tóxicos de la fábrica de pasta de papel en el puerto cerca de los territorio de la Primera Nación de Pictou Landing, en Nueva Escocia, o la contaminación por mercurio en la Primera Nación de Grassy Narrows, en la provincia de Ontario.

Muchas de estas comunidades han planteado su preocupación por los efectos de la degradación medioambiental en la salud, como el asma, el cáncer y las discapacidades congénitas.

En su libro sobre el racismo medioambiental, There's Something in The Water (Hay algo en el agua), la profesora de la Facultad de Humanidades de la Universidad McMaster, Ingrid Waldron, pidió a los responsables políticos que consideren el racismo medioambiental como una forma de violencia racial sancionada por el Estado, similar a la brutalidad policial.

Hay una especie de ideología racista que se inscribe en la política medioambiental, en la que tendemos a excluir a las personas que creemos que no tienen el mayor valor posible en este mundo.
Una cita de Ingrid Waldron, profesora en la Universidad McMaster.
Un afiche anuncia aguas contaminadas.

La contaminación por mercurio en la Primera Nación de Grassy Narrows es un ejemplo sorprendente de la degradación medioambiental que afecta de forma desproporcionada a una comunidad racializada.

Foto: CBC/Jody Porter / Jody Porter

La diputada del Partido Verde, Elizabeth May, que presentó el proyecto de ley C-226 como proyecto de ley privado, dijo que no hay zona gris entre la violencia que experimentan las comunidades racializadas en los encuentros con la policía y los efectos adversos del racismo medioambiental.

Los conservadores se oponen al proyecto de ley, argumentando que podría complicar aún más la aprobación de proyectos de explotación de materias primas, como la extracción de arenas bituminosas en Alberta, que ya fueron denunciadas como altamente contaminantes y que suelen operar cerca de los lugares donde viven las comunidades indígenas.

Ya tenemos un entorno normativo complicado cuando desarrollamos proyectos en este país, dijo en abril el crítico conservador de medio ambiente Kyle Seeback durante uno de los debates sobre el proyecto de ley en la Cámara.

El Bloque Quebequense, que sólo elige diputados en la provincia de Quebec, donde el gobierno provincial se niega a reconocer la existencia del racismo sistémico, se negó a apoyar el proyecto de ley porque teme que pueda atentar contra la soberanía de Quebec, ya que el medioambiente es, en general, un área de jurisdicción provincial y territorial.

Estamos convencidos de que sería incoherente afirmar que se lucha por la justicia medioambiental a nivel federal y no abogar por la defensa de la soberanía medioambiental de Quebec, dijo la crítica de medio ambiente del Bloque, Monique Pauzé, durante ese mismo debate en abril.

Este es el segundo intento de buscar en la Cámara de los Comunes la aprobación de una legislación sobre el racismo medioambiental.

La ex diputada en la legislatura de Nueva Escocia, Lenore Zann, intentó que se aprobara un proyecto de ley similar en su provincia. El mismo proyecto de ley murió en el último Parlamento en Ottawa antes de que Zann perdiera su escaño en las elecciones federales de 2021.

Zann dijo que ella y sus aliados podrían haber conseguido que se aprobara el proyecto de ley si en el texto no se hubiera incluido la palabra racismo.

Los blancos siempre quieren que se quite la palabra racismo. Es como que les pone nerviosos, ¿verdad? No quieren admitir que existe. Y yo digo que no, que ese es justamente el objetivo de este proyecto de ley.
Una cita de Lenore Zann, ex diputada federal.

Fuente: CBC / D. Thurton

Adaptación : R. Valencia

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