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Tras años de disminución, aumenta el número de mariposas migratorias monarca

Una mariposa monarca en una flor.

Las mariposas monarca migran anualmente entre Canadá, Estados Unidos y México, enfrentando una serie de peligros.

Foto: iStock

RCI

Expertos mexicanos informaron el 23 de mayo que este año llegó a México un 35% más de mariposas monarca para pasar el invierno en los bosques en comparación con la temporada anterior.

Los expertos dicen que el aumento del número de estas mariposas migratorias puede ser un reflejo de su capacidad para adaptarse a episodios más extremos de calor o sequía, mediante la modificación de la fecha en que salen de México.

La Comisión gubernamental de áreas naturales protegidas en México dijo que la población de mariposas cubrió 2,84 hectáreas este año, en comparación con las 2,1 hectáreas del año pasado.

El recuento anual de mariposas no calcula el número individual de monarcas, sino el número de hectáreas que cubren cuando se agrupan en las ramas de los árboles.

Cada año, las mariposas monarca regresan a Estados Unidos y Canadá en una migración anual que se ve amenazada por la pérdida de la planta llamada algodoncillo de la cual se alimentan al norte de la frontera, así como por la deforestación en México.

Gloria Tavera, directora regional de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas de México, dijo que la tala de árboles en la zona de invernada de las mariposas aumentó en un 4,5% este año, llegando a las 13,9 hectáreas.

Sin embargo, se perdieron menos árboles a causa del fuego, la sequía o las enfermedades y plagas de las plantas. Así, la pérdida total de árboles en la temporada 2021-2022 fue de 18,8 hectáreas, por debajo de las 20,2 hectáreas de la temporada 2020-2021.

Adaptación al clima

Las mariposas llegan tradicionalmente a finales de octubre y principios de noviembre a los bosques de pinos y abetos que se encuentran en las cimas de las montañas al oeste de la Ciudad de México. Normalmente parten hacia Estados Unidos y Canadá en marzo.

Tavera explicó que el año pasado fue inusual, porque las monarcas comenzaron su migración en febrero; eso les permitió partir antes de que la sequía y el calor golpearan al norte de la frontera en abril y mayo.

Están empezando a adaptarse a las condiciones climáticas extremas, dijo Tavera.

Extrañamente, este año, las mariposas se quedaron en México más tiempo de lo habitual. Se fueron muy tarde. Todavía teníamos mariposas en abril, dijo Tavera.

Queda por ver en las cifras del próximo año si esta estrategia les funcionó a las mariposas.

Un grupo de mariposas monarca.

Un grupo de mariposas monarca.

Foto: Darlene Burgess

Mientras que se ha instado a los activistas y estudiantes de Estados Unidos y Canadá a plantar algodoncillo para compensar las pérdidas de la planta debido a la tala de tierras agrícolas y de pastoreo y al uso de herbicidas, esa misma estrategia ha resultado contraproducente en México.

Tavera instó a los mexicanos a no plantar algodoncillo en México, diciendo que eso podría interrumpir la migración ya que la presencia de alimento alienta a las mariposas monarca a quedarse en el lugar, en lugar de partir hacia el norte. También instó a la gente a no criar monarcas en cautiverio, las que a veces son liberadas en ocasión de bodas u otras celebraciones, destacando que eso podría propagar enfermedades entre los insectos.

Jorge Rickards, del grupo ecologista World Wildlife Fund, dijo que a pesar del aumento de mariposas monarca este año, la especie sigue siendo un fenómeno migratorio en peligro.

Un punto positivo fue que más de 160.000 turistas visitaron las reservas de mariposas monarca en México en 2021, un aumento del 132% respecto al número de visitantes durante la pandemia de coronavirus en 2020.

Los grupos locales de granjas colectivas que poseen gran parte del bosque en las reservas dependen del turismo para obtener ingresos, y para desalentar la tala.

La sequía, las inclemencias del tiempo y la pérdida de hábitat, especialmente del algodoncillo donde las monarcas ponen sus huevos, así como el uso de pesticidas y herbicidas, además del cambio climático, son graves amenazas para la migración de la especie.

La tala ilegal y la pérdida de cobertura arbórea debido a las enfermedades, la sequía y las tormentas también siguen afectando a las reservas forestales donde las mariposas pasan el invierno.

Fuente: CBC

Adaptación: RCI / R. Valencia

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