1. Página de inicio
  2. Sociedad
  3. Alimentación

La "guerra de los gallos" en Columbia Británica llegará a los tribunales

Un gallo canta.

Los cantos matutinos de los gallos enfrentan a los residentes de una isla en Columbia Británica.

Foto: iStock

RCI

Warren Dingman llama "guerras de los gallos" a las disputas sobre las aves de corral que vuelven a producirse cada año en las islas del Golfo de Columbia Británica.

El epicentro de esta pelea en 2022 es la isla de Salt Spring, donde las denuncias contra el canto de los gallos han dado lugar a multas, debates en el periódico local e incluso una petición de apoyo a los gallos.

La isla de Salt Spring es un refugio para unos 10.000 residentes, en su mayoría artesanos, agricultores, músicos y empresarios. En la cultura popular esta isla es considerada como el refugio de los hippies de los años 60 y 70.

Como responsable de la aplicación de una parte de las leyes en la isla, la jurisdicción de Warren Dingman sólo se extiende al uso del suelo. Las quejas por ruido son competencia del Distrito Regional de la Capital. Pero eso no significa que los residentes no se quejen con él. O que no sienta simpatía por ambas partes del debate.

Hace poco escuchó a un hombre que vive en otra isla que estaba convencido que sus vecinos habían conectado su gallo a un amplificador debido al tremendo ruido que hace el plumífero cuando canta. No creo que sea cierto, pero eso es lo que le parece a él, dice Dingman.

Es una zona rural, y en gran parte de las propiedades, la gente puede dedicarse a la agricultura y va a tener pollos. Y eso choca a algunos, dice Digman.

Un tema que nunca desaparece

La querella sobre los gallos en la isla de Salt Spring puede llegar a su punto álgido el mes que viene, cuando la granjera Ashleigh Roslinsky impugne ante la Corte provincial de Victoria, la capital de la provincia, una multa recibida por violar la ordenanza de reducción del ruido en la isla.

Esta batalla pone de manifiesto la tensión entre las normas que regulan las molestias por ruido y la zonificación de las zonas rurales que permite a los propietarios de pequeñas parcelas como Roslinsky, que también cría gallinas, gansos y patos, omnipresentes en los puestos de venta de carnes de ave en Salt Spring.

Roslinksy espera convencer a un juez que anule una de las dos sanciones que ha recibido el año pasado, sentando así un precedente que obligue al distrito regional a reconsiderar sus normas en torno a los gallos.

Ashleigh Roslinsky, agricultora aficionada de la isla de Salt Spring que tiene gallinas, gansos y patos, así como un gallo llamado Orión, afirma que las autoridades del distrito llevaron a cabo lecturas de los decibelios del canto de su gallo y ha comprobado que no es más ruidoso que el tráfico del ferry que pasa regularmente por delante de la casa de los vecinos a los que culpa de sus multas.

Es frustrante porque es una cosa que parece nunca acabar. Seguirá yendo a los tribunales. No sólo es una pérdida de tiempo en este momento, sino que es una pérdida de miles de dólares del dinero de los contribuyentes porque ahora tengo que ir ante un juez.
Una cita de Ashleigh Roslinsky, criadora de patos y gallinas en la isla de Salt Spring.
Un gallo canta.

"Somos personas que esperan poder dormir algún día toda la noche sin que les interrumpan a las 4 de la mañana", dice una de las personas que se queja contra los gallos.

Foto: getty images/istockphoto / Pict Rider

¿Juego sucio?

El Distrito Regional de la Capital dice que tres de un total de siete quejas relacionadas con el canto de los gallos este año han venido de Salt Spring. En 2021, la isla generó cinco de las 11 quejas de la región.

La ordenanza que prohíbe los ruidos molestos no menciona específicamente a los gallos, pero sí establece una prohibición general de ruidos o sonidos que tienden a perturbar la tranquilidad, la paz, el descanso, el disfrute, la comodidad o la conveniencia del vecindario.

En un correo electrónico enviado al difusor público canadiense CBC, el distrito dijo que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley se centran en la educación y el trabajo conjunto como un primer paso.

Las medidas de mitigación incluyen la instalación de puertas automáticas que impiden que el gallo salga del gallinero antes de las 7 de la mañana o cambiar la ubicación del gallinero para amortiguar el sonido.

Si no hay esfuerzos de buena fe de parte del responsable del ruido para mitigar el ruido, no nos queda más remedio que considerar medidas coercitivas [multas], dice el distrito.

La ordenanza prevé una exención para el ruido asociado a las operaciones agrícolas legítimas, una distinción que dio lugar a quejas ante la Junta de Revisión de la Industria Agrícola de la Columbia Británica por parte de tres residentes contra tres granjeros aficionados de Salt Spring, entre ellos Roslinsky.

La Junta supervisa la Ley de Protección de las Prácticas Agrícolas, que regula los negocios y las operaciones agrícolas. El presidente Peter Donkers desestimó las tres denuncias tras concluir que los sujetos de las mismas no encajaban en ninguna de las dos categorías.

Donkers calificó la actividad de Roslinsky más bien de pasatiempo o preferencia de estilo de vida y señaló que incluso el hombre que presentó la queja no creía que ella era agricultora.

Dada la opinión del denunciante de que el denunciado no es un agricultor y no lleva a cabo un negocio agrícola, es difícil entender por qué presentó una queja de prácticas agrícolas en primer lugar, escribió Donkers, subrayando las palabras prácticas agrícolas.

Pero quizás el único objetivo de la queja era justamente obtener su rechazo. Donkers especuló con la posibilidad de que se trata de un juego sucio: quizá su motivación sea obtener una determinación que pueda ayudar en las negociaciones con el gobierno local.

Gallinas en un gallinero.

Criar gallinas atrae a las personas que buscan la autosuficiencia alimentaria.

Foto: Radio-Canada

Una visión caricaturesca

Según Donkers, el denunciante dijo que Roslinsky no necesitaba un gallo para vender huevos y dijo que no se oponía a sus intentos de autosuficiencia, pero dice que tiene derecho a una existencia pacífica como se establece en las ordenanzas del gobierno local. Afirmó que el gallo empezaba a hacer ruido a las 4 de la mañana en los meses de verano.

Las cartas enviadas al periódico Gulf Islands Driftwood a raíz de dos artículos sobre la polémica escritos por la bien llamada Emelie Peacock, que dejan en claro lo irritante que puede ser un gallo que canta insistentemente a todo pulmón.

No somos gente NIMBY, sólo personas que esperan poder dormir algún día toda la noche sin que les interrumpan a las 4 de la mañana, escribió una mujer.

NIMBY es un acrónimo en inglés que significa Not In My Backyard, o no en mi patio trasero, que describe a los movimientos de ciudadanos que rechazan el establecimiento de iniciativas en un área específica, como por ejemplo la instalación de un banco de alimentos para personas sin recursos suficientes en un barrio rico.

Por mi mente, privada de sueño, pasaron visiones de Elmer Fudd y de una escopeta de caza, escribió otro residente al describir al gallo de al lado.

Una tercera mujer citó las decisiones de la Junta de Revisión de la Industria Agrícola, pidiendo a los residentes que se quejen al distrito y que "no se sientan mal por ello... Tienes derecho a la paz, la tranquilidad y el descanso tanto como tu vecino tiene derecho a su afición en el patio trasero".

Roslinsky dice que ella y su gallo Orión están preparados para comparecer ante la Corte. Ella dice que necesita a su gallo para mantener a los depredadores alejados de sus gallinas y enmarca la situación como una cuestión de seguridad alimentaria.

Para ello, ha reunido más de 300 firmas en una petición dedicada a la importancia de los gallos para cualquier granja, grande o pequeña.

Los gallos generan ruido, dice la petición publicada en el sitio en internet change.org, Al igual que los niños, los coches, los cuervos y las vacas.

Fuente: CBC / J. Proctor

Adaptación: RCI / R. Valencia

Titulares