1. Página de inicio
  2. Política
  3. Política federal

Más de la mitad de los canadienses no quiere saber nada de la monarquía

Una pareja de personas mayores sentada.

El Príncipe Charles y su esposa Camilla.

Foto: Reuters / MOLLY DARLINGTON

RCI

Mientras el próximo jefe de Estado de Canadá, el príncipe Charles inicia, junto a su esposa Camilla, una breve gira en Canadá un grupo de presión pide al país que reconsidere si el visitante debe o no asumir ese papel.

La región del Atlántico canadienses ha sido durante mucho tiempo un bastión para los monárquicos, explicó Jamie Bradley, director en esa región de la organización llamada Ciudadanos por una República Canadiense.

La reina Elizabeth es muy querida, dijo Bradley en una entrevista desde Halifax. Y con razón.

Pero a medida que la jefa de Estado de 96 años envejece, la cuestión de si hay que sustituirla por el príncipe Charles se hace evidente, incluso entre los amantes de la realeza en la costa este de Canadá .

Se puede amar a la reina. Puedes amar a la Familia Real. Pero eso no significa que tengan que 'gobernar' Canadá, dice Bradley.

Un sondeo de opinión de la firma Angus Reid realizado en abril reveló que el 51% de los canadienses encuestados en todo el país quiere abolir la monarquía, lo que representa un fuerte aumento con respecto a años anteriores. Y Bradley dice que la popularidad de la Familia Real en su conjunto también ha decaído fuertemente.

Pero si Charles no se convierte en el jefe de Estado canadiense, ¿entonces quién?

Ciertamente, cualquiera puede sentarse en lo que se conoce como la Oficina de la Reina, dijo Bradley. Simplemente tenemos automáticamente a la monarca británica como monarca canadiense porque es algo que siempre se ha hecho.

Romper los lazos con la monarquía británica no significa deshacerse de todo el sistema constitucional construido en torno a ella, añade: el jefe de Estado podría ser el gobernador general. Podría ser una persona elegida o un comité, o alguien nombrado por el primer ministro.

En realidad, no tenemos que cambiar nada, porque somos de facto una república parlamentaria. El gobernador general hace realmente todo el trabajo.
Una cita de Jamie Bradley, director de Ciudadanos por una República Canadiense en la región del Atlántico.
La reina Elizabeth II rodeada de miembros de su familia.

La reina Elizabeth II rodeada de miembros de su familia. Constitucionalmente, ella es la jefa de Estado de Canadá.

Foto: Stefan Wermuth

El arduo camino hacia el republicanismo

Pero, ¿qué tal si nos deshacemos por completo de la monarquía, en lugar de limitarnos a sustituirla? Justamente es en este punto donde las cosas se complican, según Robert Tay-Burroughs, estudiante de doctorado de la Universidad de New Brunswick.

Para lograrlo se requiere el consentimiento unánime de las dos cámaras del Parlamento y de todas las legislaturas de todas las provincias, explica Tay-Burroughs. Así que no es una tarea fácil, ni mucho menos.

Luego está el problema de cómo sustituir la institución que le da autoridad al gobierno federal: desmantelar la Corona, dice, significa reconstruir el país desde los cimientos.

"La abolición de la monarquía no significa automáticamente eliminarlo todo. Habría que examinar todo, desde los tribunales hasta los tratados sobre los territorios indígenas, y esencialmente escribirlos nuevamente, basándose en un modelo político republicano.
Una cita de Robert Tay-Burroughs, estudiante de doctorado de la Universidad de New Brunswick.

Es otra cosa totalmente distinta cuando hablamos de abolir la Corona, dice. ¿Cuál es entonces la fuente de autoridad para los agentes de la Corona, los funcionarios que actúan en nombre de Canadá o en nombre de la provincia?.

Para complicar aún más las cosas, dice, algunas provincias y Primeras Naciones pueden optar por no disolver la Corona en absoluto, especialmente cuando hacerlo puede amenazar los derechos territoriales indígenas.

El debate canadiense sobre la abolición de la monarquía no habla realmente del tipo de debate sobre la opresión poscolonial y la reparación que hemos visto a principios de este año en el Caribe, dijo, refiriéndose a las protestas que se produjeron en Jamaica durante la visita del príncipe William y Kate en marzo, y a la decisión de Barbados de prescindir de la realeza en favor de un jefe de Estado barbadense.

Sin embargo, Bradley cree que, desde el punto de vista burocrático, instalar a un canadiense como jefe de Estado podría ser bastante sencillo, y empujaría al país a dar un paso más en su largo camino hacia la independencia.

Hasta que no consigamos esa pequeña cosa, tener un jefe de Estado canadiense, seguiremos siendo una especie de colonia. Lograrlo será cortar el vínculo con los últimos vestigios del colonialismo, dijo.

El cargo de Jefe de Estado debería personificar todo lo que hace que Canadá sea importante, individual y único. Y no creo que alguien que viene de Inglaterra pueda hacerlo.
Una cita de Jamie Bradley, director de Ciudadanos por una República Canadiense en la región del Atlántico.

Fuente: CBC / M. Mullin

Adaptación: RCI / R. Valencia

Titulares