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La música como salvavidas para los adultos mayores durante la pandemia

Músicos tocan frente a ancianos.

Un grupo de músicos ofrece un concierto en un centro de cuidados de adultos mayores.

Foto: photographe: Chantal Lévesque

RCI

Cuando la pandemia de COVID-19 obligó a prohibir las visitas a la residencia de ancianos donde vivía el canadiense Jack Long, algo que echó rápidamente de menos fueron los conciertos musicales.

Long, quien es un trompetista profesional, creció en una familia de músicos y fundó más tarde una cadena de tiendas de música de todo Canadá, llamada Long & McQuade. Por esta razón, las presentaciones de grupos musicales en vivo que se celebraban cada semana en su residencia de Toronto eran un auténtico acontecimiento.

Esa era una de las razones por las que me gustaba este lugar, dijo Long, señalando que él y sus amigos de la residencia se sintieron más aislados cuando se suspendieron los conciertos.

Aunque los aficionados a la música en todo el mundo fueron afectados musical y económicamente cuando los locales de conciertos tuvieron que cerrar sus puertas para frenar detener la propagación del COVID-19, la pérdida de los espectáculos musicales en directo ha sido especialmente perjudicial para muchos ancianos en residencias de cuidados a largo plazo.

Los estudios han demostrado que los beneficios de la música van más allá de levantar el ánimo de las personas, e incluso la música ha sido prescrita como terapia para personas que padecen enfermedades como el Parkinson, la demencia y la depresión.

Por ejemplo, se ha demostrado en pacientes con demencia en fase avanzada que la capacidad vocal y el movimiento físico mejoran con la musicoterapia, lo que permite a los pacientes expresarse con mayor facilidad.

Los estudios también han demostrado que la música puede disminuir los comportamientos agresivos y agitados de los enfermos de demencia. Cuando se estudiaron sesiones de canto en grupo en pacientes con demencia, los síntomas depresivos disminuyeron y los participantes dijeron sentirse menos solos.

Los lentos y a menudo frustrantes impedimentos del movimiento, habituales en la enfermedad de Parkinson, también pueden mejorar tras este tipo de terapia. En la actualidad, varias residencias de cuidados a largo plazo y hospitales emplean musicoterapeutas.

Por eso, cuando se introdujeron restricciones para proteger del Covid-19 a los residentes vulnerables en muchas residencias de larga duración, las instituciones se movilizaron para encontrar formas de llenar ese vacío musical.

En los últimos 10 años, la organización sin ánimo de lucro Concerts in Care (CIC) o Conciertos en centros de cuidados, con sede en Toronto, organizó más de 2.100 conciertos para personas mayores en diversas residencias del área metropolitana de Toronto. Cuando llegó la pandemia, el grupo sabía que tenía que volver a estos espacios lo más rápidamente posible.

Somos una tabla de salvación para los recuerdos, las conexiones y la interacción social, incluso a través de Zoom o de nuestros vídeos grabados en directo.
Una cita de Debra Chandler, directora ejecutiva de CIC.

Desde el comienzo de la pandemia, Concerts in Care organizó unos 145 conciertos mediante Zoom en directo y ofrece además 35 conciertos grabados, llegando a públicos que viven en las comunidades de Ontario donde suele ser más difícil encontrar músicos profesionales, como Cornwall, Peterborough y Thunder Bay.

El grupo también ha realizado actuaciones al aire libre y a distancia, siempre que ha sido posible.

Chandler recuerda una experiencia en la que un trompetista pudo actuar desde un balcón frente a una residencia de ancianos. También conoce de un grupo de mujeres de la ciudad de Sudbury, en Ontario, que se reúnen semanalmente para ver los conciertos de la organización a través de Zoom en directo.

Un músico toca el violoncelo en un hospital.

Los estudios también han demostrado que la música puede disminuir los comportamientos agresivos y agitados de los enfermos de demencia.

Foto: Facebook/SAMS

Los artistas también sienten el impacto

No sólo el público de la tercera edad se vio afectado por las estrictas prohibiciones de visitas provocadas por la pandemia. Artistas como Brenton Chan, violonchelista profesional de la Universidad de Toronto y antiguo músico de orquesta, se quedaron sin trabajo.

Chan había disfrutado tocando en residencias para adultos mayores, que era su principal fuente de trabajo. Su repertorio era flexible, ya que se adaptaba a las peticiones, y en lugar de retirarse después de las actuaciones, él podía quedarse a charlar con los residentes y escuchar sus historias.

Pero cuando la pandemia le dejó sin actividades, Chan y otros músicos como él tuvieron que hacer esfuerzos para encontrar espacios para tocar música en directo.

Los conciertos virtuales ofrecidos por el CIC representaron una oportunidad para abrir sus vidas de nuevo, dijo Chan, proporcionando un espacio para actuar a pesar de las restricciones impuestas a fin de proteger la salud pública.

Cuando se enteró de la pérdida de conciertos en las residencias de ancianos, Elizabeth Dowdeswell, vicegobernadora de Ontario, quiso ayudar a paliar la situación. Su madre era cantante de ópera y llenaba la casa de su infancia con cantos y conciertos de piano, recuerdos que ella conserva con mucho cariño.

Aprovechando ese amor por la música, Dowdeswell dijo que vio una oportunidad para apoyar a los ancianos aislados así como a los músicos de Ontario cuando se enteró que la organización sin ánimo de lucro Concerts in Care se había quedado sin poder brindar su música a los adultos mayores.

Dowdeswell ayudó a lanzar los primeros conciertos del CIC a través de Zoom a finales de julio de 2020. Los espectáculos en línea llegaron a miles de personas en los primeros meses que se ofrecieron. También se ofrecieron periodos de preguntas y respuestas en vivo a las personas mayores que estaban viendo el concierto en directo, lo que permitió cierta socialización y les dio la oportunidad de charlar en tiempo real con los músicos.

Pese a que los espectáculos eran virtuales, Dowdeswell describió la experiencia de Concerts in Care como íntima. Podías ver los salones de las personas y ver sus vidas, dijo.

El sistema híbrido está aquí para quedarse

De cara al futuro, Concerts in Care tiene previsto seguir combinando la programación presencial con los conciertos virtuales, lo que permitirá a la organización una mayor flexibilidad a la hora de ofrecer espectáculos de alta calidad a los adultos mayores.

El modelo híbrido ha llegado para quedarse, dijo Chandler, señalando que al ofrecer sus conciertos en formatos nuevos y virtuales, el grupo está diversificando aún más su audiencia.

Mientras nuestros mayores permanezcan aislados en sus habitaciones o en sus pisos, haremos todo lo posible por hacerles llegar la música.
Una cita de Debra Chandler, directora ejecutiva de CIC.

Y aunque Chan ha podido volver a las actuaciones musicales en persona, él dice que ha aprendido a apreciar la flexibilidad que permiten las actuaciones virtuales.

Los artistas que actúan en línea pueden tener más tiempo para charlar durante y después de las actuaciones, sin la presión del tiempo de viaje, dijo. Y los músicos tienen la oportunidad de compartir partes de su vida, como las historias personales sobre sus hijos o sus mascotas.

La expansión de Concerts in Care durante la pandemia también ha creado algunos retos para la organización: ahora mantiene una red más amplia de músicos y residencias de personas mayores, y la transición a un modelo híbrido requiere financiación adicional.

Chandler afirma que los beneficios de poder conectarse mediante conciertos por internet con poblaciones a las que antes no se podía llegar y la flexibilidad que la tecnología permite superan con creces los retos.

La música ayuda a las personas mayores a conectarse con sus recuerdos y sentimientos, afirma. Y para ellos, la música es un servicio esencial.

Fuente: CBC / K. van Kampen

Adaptación: RCI / R. Valencia

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