1. Página de inicio
  2. Sociedad
  3. Inmigración

[Reportaje] Centro de Refugiados FCJ: 30 años abriendo las puertas de Toronto

Porte d'entrée

Desde 1991, el organismo ha ayudado y defendido a personas con estatus migratorio precario en Toronto. A los que trabajan ahí les gusta decir que sus puertas siempre están abiertas para quien lo necesite.

Foto: Radio-Canada / Gaétan Pouliot

Paloma Martínez Méndez

Por la puerta del Centro de Refugiados FCJ de Toronto (nueva ventana) se cuelan el viento y el sol sin bloqueo alguno. De la misma manera puede entrar cualquier persona que así lo desee.

Las puertas de este organismo están siempre abiertas, como lo han estado durante los últimos 30 años.

Aquí llegan personas directamente del aeropuerto con sus maletas, buscando orientación y protección. Nosotros les ayudamos en todas las etapas. Gente de cualquier parte del mundo. Nosotros nos enteramos de que un conflicto comenzó en algún rincón del planeta cuando comenzamos a ver que personas de un país en específico llegan a nuestras puertas. Nuestra casa siempre está abierta para quien lo necesite.
Una cita de Diana Gallego, directora interina del Centro de Refugiados FCJ
Diana Gallego était avocate en Colombie, spécialisée dans les violations des droits de la personne. Lorsqu'elle est arrivée au Canada en tant que réfugiée, l'un des premiers endroits qu'elle a visité était le FCJ, où elle a obtenu de l'aide pour s'installer dans le pays. Elle en est aujourd'hui la directrice par intérim.

Diana Gallego era abogada en Colombia, especializada en violaciones a los derechos humanos. Cuando llegó a Canadá como refugiada, uno de los primeros lugares que visitó fue el FCJ, donde obtuvo ayuda para su instalación en el país. Hoy es su directora interina.

Foto: RCI / Paloma Martínez Méndez

La directora interina del centro dice que al llegar de Colombia, estaba decepcionada de su profesión porque su labor allá la había obligado a huir.

No soy abogada en Canadá, pero mi experiencia en esa profesión, así como mi propio caso de refugio y mi trabajo aquí en el centro, me han permitido volver a enamorarme y apasionarme de mi profesión para poder ayudar a la gente.
Una cita de Diana Gallego, directora interina del Centro de Refugiados FCJ

El caso de Diana Gallego no es único. La mayoría de los que trabajan en el FCJ han tenido una experiencia como refugiados o como inmigrantes, algunos incluso fueron personas sin papeles o estudiantes internacionales.

"El trabajo que hacemos con las personas a las que ayudamos, lo hemos vivido en carne propia", dice Diana Gallego, directora interina del organismo de Toronto.

Loly Rico (à gauche) et Francisco Rico Martínez posent sur cette photo avec Diana (au centre). Ampliar imagen (nueva ventana)

Como refugiada recién llegada, Diana Gallego hizo voluntariado al lado de Francisco y Loly Rico, fundadores del FCJ, respectivamente a la derecha y a la izquierda de ella en esta foto.

Foto: Cortesía

Con solo dos habitaciones para mujeres que necesitaban protección, el Centro de Refugiados FCJ inició sus labores de forma modesta hace 30 años.

A la cabeza de este proyecto de las hermanas Fieles Compañeras de Jesús (FCJ), Loly y Francisco Rico, una pareja de refugiados salvadoreños asentados en Toronto desde los años 80 durante la guerra civil en su país de origen.

Hoy en día, el FCJ, como le llaman los que lo conocen, ofrece una variedad de programas a más de 3.000 refugiados e indocumentados al año.

La herencia de Francisco Rico

El 2021 ha sido un año agridulce para el FCJ. La muerte de Francisco Rico, cofundador y codirector dejó a su compañera de vida y de proyectos, Dolores (Loly) Bolaños de Rico, así como a sus colegas y amigos en el centro con un gran vacío que llenar.

Ceux qui le connaissent bien définissent Francisco Rico comme un révolutionnaire pacifiste. Avocat au Salvador, il a fait une maîtrise en économie au Costa Rica. Contraint de quitter son pays en 1990 en raison de son travail de défenseur des droits de l'homme pendant la guerre civile salvadorienne, il est arrivé au Canada avec sa femme enceinte et ses deux enfants en tant que réfugié.

Quienes lo conocen bien, definen a Francisco Rico como un revolucionario pacifista. Abogado en El Salvador, cursó una Maestría en Economía en Costa Rica. Obligado a abandonar su país en 1990 por su trabajo como defensor de los Derechos Humanos durante la Guerra Civil salvadoreña, llegó a Canadá con su esposa embarazada y dos hijos, como refugiado.

Foto: FCJ Refugee Centre

Si algo aprendimos de Francisco fue escuchar a la gente. Pasaba horas escuchando sus historias, guiándolas en sus casos de refugio o refiriéndolas a otras instancias o personas para encontrar soluciones. Dándoles un rayito de esperanza, siempre. Él les decía, vamos a abrir un poquito la ventanita y veamos si se abre completamente. Y todos aquí hemos aprendido a tener esperanza. Hemos aprendido a no decir no. Incluso a los casos que nos parecen más complicados y casi imposibles, nunca decimos no.
Una cita de Diana Gallego, directora interina del Centro de Refugiados FCJ
C'est le bureau qu'occupait Francisco Rico dans la maison où se trouve le Centre de Réfugiés FCJ. Personne dans le bureau n'a trouvé la force de démonter cet espace, qui est devenu un petit musée à sa mémoire. Ampliar imagen (nueva ventana)

Este es el escritorio que Francisco Rico ocupaba en la casa donde se encuentra el FCJ Refugee Center. Nadie en la oficina ha encontrado la fuerza de desmontar este espacio que más bien se ha convertido un pequeño museo en su memoria.

Foto: RCI / Paloma Martínez Méndez

Los logros de este año de aniversario

L'affiche dit : "Lorsque vous êtes invisible, vos droits disparaissent aussi. Les résidents sans papiers de Toronto font partie intégrante de la culture et de l'économie de notre ville. Cependant, nous ne pouvons pas montrer leurs visages sur ces affiches, de peur qu'ils ne soient expulsés. Ne leur tournons pas le dos. Pour en savoir plus sur la façon dont les Torontois sans papiers contribuent à la grandeur de la ville, consultez le site Toronto.ca/torontoforall.Ampliar imagen (nueva ventana)

En el afiche se lee: "Cuando eres invisible, tus derechos desaparecen también"

Foto: City of Toronto /FCJ Refugee Center

Como parte de las iniciativas de su 30º aniversario, el Centro de Refugiados FCJ se unió a la campaña Toronto para Todos (#TorontoForAll).

Este proyecto fue lanzado por el Ayuntamiento de Toronto y este año se centra en los residentes indocumentados.

El alcalde de Toronto, John Tory, en nombre del Ayuntamiento de Toronto, proclamó el 24 de agosto de 2021 como el Día de los Indocumentados en la ciudad de Toronto.

Para Luis Alberto Mata, responsable de los programas de lucha contra el trafico de personas y de apoyo a trabajadores temporales, esta proclamación por parte de la ciudad es muy importante, pero debe generalizarse, dice.

Estamos pidiendo un acto de humanidad en Canadá. Si un hombre o una mujer vienen a este país temporalmente y son buenos para trabajar, se integran y contribuyen, ¿por qué no son buenos para quedarse? Cifras compiladas por decenas de organismos a nivel canadiense que trabajan con personas sin papeles hablan de más de medio millón de personas indocumentadas en el país. Es una cifra astronómica de personas flotando, viviendo en la sombra, de caridad y con limitaciones. Y esto, a parte de no ser justo, no es saludable para la sociedad.
Una cita de Luis Alberto Mata, del programa de trabajadores temporales del FCJ Refugee Center
Luis Alberto Mata du FCJ Refugee Center de Toronto

Para Luis Alberto Mata, colombiano de origen, Canadá necesita integrar a todas las personas sin un estatus migratorio claro en el país.

Foto: RCI / Paloma Martínez Méndez

Si trabajan aquí aún sin papeles es porque son útiles a la economía, dice Luis Alberto Mata. Y si se les diera un estatus pueden contribuir aún más, con sus impuestos y así, mejorar el país.

Los trabajadores más vulnerables en Canadá hacen los trabajos más esenciales y a veces los más peligrosos. Son ellos quienes en la construcción, hacen la remoción de asbestos y la limpieza más difícil. Los trabajadores bien establecidos conocen sus derechos y no quieren hacer esos trabajos duros. Son las manos migrantes que cuidan a nuestros ancianos, a nuestras niñas y niños, son ellos los que cultivan nuestras coloridas verduras y frutas.
Una cita de Luis Alberto Mata, programas de tráfico de personas y de trabajadores temporales del FCJ Refugee Center
Francisco et Loly Rico ont fondé cette organisation dans une maison et c'est symbolique, dit Diana Gallego, donc c'est exactement ce que c'est : une maison où ils aident autant qu'ils peuvent ceux qui en ont le plus besoin, dit la directrice intérimaire du FCJ.

Francisco y Loly Rico fundaron este organismo en una casa y es simbólico, dice Diana Gallego, por eso es exactamente lo que es: una casa donde se ayuda lo más que se puede a quien más lo necesita, afirma la directora interina del FCJ.

Foto: RCI / Paloma Martínez Méndez

Hoy, el FCJ cuenta con cuatro casas en donde se recibe principalmente a mujeres con sus hijas e hijos, refugiadas, madres solteras, víctimas de violencia doméstica en sus países o aquí.

Muchas han sufrido tráfico laboral o han sido abusadas sexualmente, nos dice Diana Gallego.

"Por nuestras puertas pasan anualmente entre 5 000 y 7 000 personas a quienes ayudamos, mujeres y hombres", explica la directora interina. Ese es el FCJ, un lugar donde se puede aspirar a la esperanza, concluye.


Lea también:

Paloma Martínez Méndez

Titulares