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Mundo rural y mundo urbano: las dos soledades políticas en Canadá

Un gráfico sobre la evolución de la votación en Canadá.

Este gráfico, elaborado por los investigadores Lucas, Taylor y Armstrong, muestra la relación entre el porcentaje de votos y la urbanidad de los distritos electorales elecciones desde la Confederación. El color rojo representa el voto liberal, el azul representa a los conservadores.

Foto: (Jack Lucas/University of Calgary)

RCI

Según los datos del Departamento de Elecciones Canadá, las áreas metropolitanas de Toronto, Montreal y Vancouver, que son las tres ciudades más grandes del país, representan 116 de las 338 circunscripciones de Canadá.

Los resultados electorales en esas circunscripciones durante los últimos comicios del 20 de septiembre ayudan a entender las razones de la victoria liberal y confirman la existencia de una división fundamental en la política federal canadiense.

De esas 116 circunscripciones en los tres grandes centros urbanos, los liberales ganaron 86, más de la mitad del total nacional. En cambio, los conservadores sólo ganaron ocho.

La fuerza de los liberales en las ciudades hace parte de la división entre zonas urbanas y zonas rurales que ahora define el mapa electoral de Canadá. Nuevas investigaciones sugieren que la brecha entre los partidos Liberal y Conservador nunca ha sido tan grande.

Tal división plantea cuestiones que van más allá de la competencia partidista.

Esa nueva investigación fue elaborada por los profesores David Armstrong y Zack Taylor, de la Universidad Western en London, Ontario, y Jack Lucas, de la Universidad de Calgary, en Alberta.

Utilizando datos sobre la densidad de población, la ubicación, la actividad económica y la diversidad social, los académicos desarrollaron una nueva medida de urbanidad que les permite seguir las tendencias a largo plazo del apoyo a los partidos políticos desde la Confederación, en 1867.

Lo que descubrieron es que los dos principales partidos de Canadá comenzaron a divergir en la década de 1960, cuando el apoyo a los liberales empezó a ser más urbano y el de los conservadores más rural.

Esa tendencia se aceleró después de que los partidos Alianza Canadiense y el Conservador Progresista se fusionaran en 2003 para convertirse en el actual Partido Conservador. En 2019 la brecha entre los dos partidos fue más grande que nunca.

Esa brecha creció aún más en 2021. Según el trabajo realizado por Armstrong, Lucas y Taylor, los liberales ganaron las 25 circunscripciones más urbanas de Canadá y 109 de las 150 urbanas. Los conservadores sólo ganaron 23 de esas circunscripciones urbanas.

Justin Trudeau conduce un tractor en una feria rural.

Justin Trudeau conduce un tractor en una feria rural en Walton, Ontario, el viernes 22 de septiembre de 2017. Las investigaciones sugieren que la división rural-urbana entre los partidarios de los liberales y los conservadores se ha profundizado desde la década de 1960.

Foto: (Chris Donovan/Canadian Press)

Identidad y partido

De las 150 circunscripciones menos urbanas, los liberales ganaron 34 y los conservadores 81.

La división política entre zonas urbanas y rurales no es exclusiva de Canadá. Pero puede haber muchas razones que expliquen por qué la política canadiense ha evolucionado de esta manera, que incluyen desde las tendencias económicas y sociales hasta las opciones políticas, pasando por la importancia duradera de los fundamentos políticos que se construyeron hace 60 años.

La pregunta que surge ante este panorama es si la identificación pública del ex primer ministro conservador John Diefenbaker con los canadienses de las zonas rurales frente a las élites urbanas abrió una brecha entre su partido y los canadienses de las ciudades.

Por un lado, la identidad del Primer Ministro [John] Diefenbaker como abogado de una pequeña ciudad de las Praderas, y su amarga crítica a las élites empresariales y mediáticas de las grandes ciudades de Canadá, puede haber alejado de sus lealtades tradicionales a los profesionales y a los votantes adinerados de las zonas urbanas , escriben los investigadores.

Al mismo tiempo, una profunda transformación dentro del Partido Liberal, en la que un conjunto de profesionales urbanos con alto nivel de formación pasó a desempeñar un papel destacado tanto como estrategas como candidatos políticos, parece haber aumentado el atractivo del Partido Liberal en el contexto urbano.

Hasta cierto punto, la división podría verse acentuada por el sistema de mayoría simple, dijo Taylor. Aunque un mapa electoral codificado por colores podría sugerir lo contrario, todavía hay personas que viven en la zona rural de Alberta que votan por los liberales y residentes del centro de Toronto que votan por los conservadores.

    Polarización y políticas

    Los peligros de la polarización han sido evidentes en todas las democracias occidentales en los últimos seis años. Pero la existencia de una división urbana-rural en los patrones de voto no es necesariamente motivo de pánico, aunque siempre es importante tener en cuenta las diferencias.

    Lo que me preocupa es que cuando los partidos dejan de ser competitivos en el terreno de los demás durante períodos muy largos... no pueden reclutar buenos candidatos, no pueden ser visibles para los votantes. Y como resultado, no escuchan realmente lo que la gente de esas regiones quiere y cuáles son sus esperanzas, aspiraciones y temores, dijo Taylor en una entrevista.

    Y eso significa que hay una especie de oídos sordos en materia de política para cualquier partido que consiga una victoria.

    Tras las elecciones canadienses de 2019, algunos observadores expresaron su preocupación por la falta de representación del oeste canadiense en el gabinete del liberal Justin Trudeau. En un período anterior, el conservador Stephen Harper tuvo que hacer esfuerzos extraordinarios para encontrar ministros de gabinete provenientes de Vancouver y Montreal.

    En su propio estudio para el Foro de Políticas Públicas a principios de este año, Peter Loewen, Sean Speer y Stephanie Bertolo utilizaron datos de encuestas de las elecciones de 2019 para comparar la opinión pública en 84 circunscripciones rurales con las opiniones de los votantes en las otras 264 circunscripciones no rurales.

    El líder del Partido Conservador de Canadá, Erin O'Toole.

    El líder del Partido Conservador de Canadá, Erin O'Toole.

    Foto: Radio-Canada

    Divisiones en torno a las grandes cuestiones

    Los investigadores destacaron que la mayoría de los desacuerdos entre los canadienses urbanos y rurales es una cuestión de grado más que de principios fundamentalesy en última instancia, hay más cosas que los conectan que las que los separan. Pero también encontraron diferencias notables en algunos temas importantes: el cambio climático, los impuestos al carbono, la inmigración y la confianza en el gobierno.

    Éstas podrían ser algunas de las cuestiones políticas que definirán los próximos 30 años. Pero la importancia de estas diferencias, según Lucas, podría depender de si las zonas urbanas y rurales se mueven simplemente siguiendo una misma trayectoria a diferentes velocidades o si en realidad están divergiendo.

    La gente no está de acuerdo en política, en muchas dimensiones. Hay diferencias en las posiciones políticas promedio de los canadienses sobre un número de temas según el género, la región, la edad, incluyendo el lugar de residencia. Y esos desacuerdos en sí mismos forman parte de lo que significa tener una representación democrática competitiva, dijo Lucas.

    Según Lucas, esas diferencias se convierten en políticas polarizadas cuando están conectadas con percepciones erróneas sobre el otro y cuando hay un tipo de resentimiento en el que cualquier cosa que vaya a beneficiar al otro lado debe ser necesariamente algo malo.

    Los arraigados y los cosmopolitas

    En un país cada vez más urbanizado, el partido más capaz de atraer a los votantes urbanos podría tener una ventaja significativa. Pero el dominio del Partido Liberal en el Canadá urbano no exime al gobierno de Trudeau de la responsabilidad de hablar y actuar pensando en todos los canadienses.

    Esa misma responsabilidad de evitar avivar el resentimiento puede aplicarse al Partido Conservador. El año pasado, el líder conservadora Erin O'Toole coqueteó con la idea de que el mundo podría dividirse entre los que son de algún lugar y los que son de cualquier lugar. No se aferró a esa tesis, al menos públicamente, pero la plataforma conservadora sí afirmó que el país no puede permitirse una recuperación a partir del centro de Toronto solamente.

    Nada de la política en una democracia está destinado a continuar de manera ininterrumpida. En algún momento, el mapa electoral podría acabar teniendo un aspecto muy diferente.

    Por el momento, la división urbano-rural es una ventana que permite apreciar la evolución de la política federal canadiense en los últimos 60 años. Pero, con un poco de suerte, lo que une a los votantes urbanos y rurales seguirá siendo mucho más fuerte que la suma de sus diferencias.

    Fuente: CBC / A. Wherry / RCI / Adaptación RV

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