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[Reportaje] "Trabajamos duro y solo pedimos respeto": migrante en Canadá

Les mains mains calleuses de Carlos Baena. Ce migrant dit que chaque jour, il travaille entre 12 et 14 heures.

"¿Usted cree que con estas manos vine a Canadá a robarle algo a alguien? Yo con estas manos vine a trabajar y a perseguir mis sueños", dijo Carlos Baena durante la entrevista que le otorgó a RCI en Toronto.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Paloma Martínez Méndez

Después de varios días tratando, por fin logramos coincidir.

El trabajo de 𝗖𝗮𝗿𝗹𝗼𝘀 𝗕𝗮𝗲𝗻𝗮* requiere que se desplace de un lugar a otro dentro de la región del Gran Toronto (7.125 km2), durante las 12 a 14 horas de su jornada laboral. Por eso fue difícil lograr un encuentro con él.

Fue finalmente en el barrio lujoso de Lambton Mills que nos encontramos, justo antes de que él y sus compañeros de equipo partieran para atender otro contrato de su empleador.

Durante el día, estos jóvenes migrantes realizan entre 3 y 5 trabajos en diversos puntos de la región metropolitana de Toronto, la ciudad más grande y más poblada de Canadá.

Une rue fermée, bordée d'arbres, avec de grandes et luxueuses maisons dans le quartier Lambton Mills de Toronto.

Una calle cerrada y arbolada con grandes y lujosas casas en el barrio de Lambton Mills de Toronto.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Una vez sentados conversando, a pesar de sus horarios complicados, Carlos Baena se mostró generoso.

"Ahora puedo dedicarle un tiempo", dijo. "El jefe ya se fue hace rato porque el trabajo lo hacemos nosotros, los trabajadores migrantes e indocumentados que él contrata".

Se está enriqueciendo con nosotros porque nadie con papeles aceptaría lo que nos paga, ni las condiciones en las que trabajamos
Carlos Baena

Aunque largas, sus jornadas laborales hoy en día son menos difíciles de lo que eran cuando llegó en septiembre del 2019.

Fue entonces que el hombre de 35 años llegó de México con una visa de turista en busca de los medios para ofrecer un mejor futuro a su esposa y a su hija.

Une canette de liqueur, un verre fait à partir d'une bouteille d'eau en plastique, un contenant avec un sandwich. Une phrase qui dit : Persiguiendo mis sueños (Je poursuis mes rêves).  « J'ai pris cette photo il y a quelque temps, quand il semblait que tout pouvait s'améliorer », nous a dit Carlos en partageant l'image avec RCI.

“Esta foto la tomé hace un tiempo, cuando parecía que todo podía mejorar”, nos dijo Carlos al compartir esta imagen con RCI.

Foto: Cortesía Carlos Baena

Pero las cosas no mejoraron. Desde su llegada, Carlos ha sido testigo y víctima de abusos por parte de reclutadores y de empleadores, nos dijo Luis Alberto Mata.

El coordinador del programa contra la trata de personas y de apoyo para los trabajadores migrantes del Centro de Refugio FCJ de Toronto, conoce el caso de Carlos y su experiencia le indica que es uno de los cientos de personas que han sido reclutadas para trabajar en la región de Leamington, Ontario, a unas tres horas de Toronto.

Los reclutadores de esa región, aprovechándose de los vacíos en la legislación, enganchan a personas aquí en Toronto, desesperadas durante la pandemia e incluso antes, ya que no encontraban trabajo ni apoyos oficiales. Los llevaban allá y los hacinaban en sótanos o cuartos y los hacían compartir cama. No sólo cuarto, cama. Hombres adultos, debían compartir camas con otros hombres adultos, desconocidos al principio.
Luis Alberto Mata, del Centro de refugiados FCJ de Toronto
Luis Alberto Mata, coordinateur du programme de lutte contre la traite des personnes et de soutien aux travailleurs migrants au centre de refuge FCJ de Toronto.

Luis Alberto Mata

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Las normas laborales en Canadá prevén protecciones para los trabajadores contra los abusos, pero para Luis Alberto Mata, los vacíos en estas leyes son enormes.

Hay huecos profundos en la legislación que facilitan que personas migrantes sean abusadas y explotadas en este país y que no obtengan nada a cambio por el enorme esfuerzo que hacen. Esos trabajadores hacen los trabajos más difíciles. Son ellos los que hacen las limpiezas de productos prohibidos, como el asbesto. Son ellos los que cuidan a nuestros ancianos y a nuestros niños, son ellos los que siembran y cultivan nuestros tomates, pepinos y frutas. Los trabajadores sindicalizados aquí no aceptarían las condiciones en las que tienen que trabajar aquellos con situación migratoria precaria.
Luis Alberto Mata, del Centro de refugiados FCJ de Toronto

Así son las cosas aquí

Carlos Baena nos contó que para venir a Canadá economizó mucho dinero. Sus ahorros los utilizó para pagar el boleto de avión hacia Canadá y luego para sobrevivir cuando la pandemia pegó duro y no podía trabajar.

Lo cierto es que hoy estoy peor que antes de venir. Con qué cara regreso a mi país sin ni siquiera los ahorros con los que me vine. En Canadá, las cosas son así para muchos inmigrantes. Tenemos que trabajar para gente que nos paga poco, que nos maltrata y que no nos ofrece ningún tipo de protección.
Carlos Baena, trabajador migrante en Canadá

Si nos pasa algo, ¿quién nos va a pagar el médico?

Carlos perdió a unos de sus amigos que se contagió de COVID. Rogelio Muñoz Santos, 24 años, falleció el viernes 5 de junio del 2020, un mes después de que se le diagnosticara Covid-19.

Carlos y Rogelio eran vecinos de cuarto. Carlos y sus compañeros denunciaron firmemente las condiciones de vivienda y de trabajo en las que los tuvieron durante los peores meses de la pandemia.

Capture d'écran d'une page du site gofundme. Ampliar imagen (nueva ventana)

Rogelio Muñoz Santos

Foto: Capture d'écran/gofundme

En cada habitación dormíamos cuatro o cinco personas, compartiendo 2 camas matrimoniales. Nos daban comida podrida, no nos daban ni guantes ni mascarillas de protección, nos llevaban a la farma** en camionetas que tenían capacidad para 11 personas y siempre había más de 20. Todos pegados los unos a los otros.
Carlos Baena, trabajador migrante en Canadá

Un compañero nuestro, que hablaba inglés, lo llevó al hospital donde se le atendió y de donde lo dieron de alta dos días después, nos dijo Carlos.

Salió del hospital y siguió teniendo muchas complicaciones y sintiéndose mal. Lo volvimos a llevar al hospital, y de ahí ya no salió.
Carlos Baena, trabajador migrante en Canadá

Rogelio Muñoz Santos falleció en el hospital de Windsor, en la provincia de Ontario. Ambos trabajaban en una finca productora de pimientos en Leamington, Ontario.

Muchas otras muertes evitables

Le portrait d'un homme dans une serre

Bonifacio Eugenio-Romero es uno de los tres trabajadores agrícolas migrantes que murieron a consecuencia del COVID-19 en Ontario en 2020. (Archivo)

Foto: Cortesía de Juana Vazquez

Según el organismo Justicia para Trabajadores Migrantes, las muertes de trabajadores migrantes se cuentan por decenas y han aumentado de forma importante durante la pandemia.

Por lo menos 20 trabajadores migrantes han muerto hasta ahora desde que empezó la pandemia en todo Canadá. Al menos 4 en 2020, de los cuales 3 eran mexicanos indocumentados o trabajando en el marco de convenio entre México y Canadá. De 2001 a 2020, hemos documentado 41 muertes de inmigrantes en Ontario.
Chris Ramsaroop, de Justicia 4 Migrant Workers

En 2020, tres trabajadores agrícolas mexicanos perdieron la vida por el COVID.

A finales de mayo de ese año, Bonifacio Eugenio Romero, de 31 años de edad, fue el primer trabajador en morir a causa del virus. Alrededor de una semana después, fue Rogelio Muñoz Santos. Ambos hombres trabajaban en granjas de la región de Windsor-Essex, donde se encuentra Leamington.

El tercero fue Juan López Chaparro, (nueva ventana) compañero de dormitorio de Luis Gabriel Flores Flores  (nueva ventana)quien también contrajo el virus y que posteriormente fue amenazado con ser deportado y despedido de la granja de Scotlynn Sweetpack Growers de Ontario por haber denunciado las condiciones que habrían alimentado un brote de COVID que infectó a cientos de trabajadores agrícolas.

El plazo del 11 de septiembre

Todos estos casos Carlos Baena los conoce muy bien. Se dice frustrado por este tipo de situación, ya que las conoce de cerca.

Sin embargo, por el momento dice querer obtener justicia para él y para los que vienen. Pero antes, debe estabilizar su situación migratoria.

Este sábado 11 de septiembre vence su permiso de trabajo temporal.

Les bottes de travail de Carlos Baena. Ce nom est fictif. Ce travailleur migrant nous a demandé de garder ses données personnelles confidentielles.

Carlos Baena es un nombre ficticio. Este trabajador inmigrante nos pidió que mantuviéramos la confidencialidad de sus datos personales.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Tras casi dos años de trabajar y con un problema de salud sin atender por falta de acceso a servicios médicos, el joven mexicano, que dice haber venido tras la esperanza de trabajar y "tener papeles", hoy no ve una salida satisfactoria a su situación.

Me dicen que mi única opción es pedir una residencia por razones humanitarias y por compasión. Yo no estoy de acuerdo con esa idea y no creo que pueda hacerlo. No tengo por qué pedir compasión cuando me han tratado como me han tratado aquí. Es Canadá que debería pedirme perdón. Nosotros trabajamos duro, no le pedimos nada a nadie. Mire mis manos, son de un trabajador que ha dado todo lo que le ha sido posible para que las compañías por las que he trabajado sigan floreciendo. La economía de Canadá florece con gente como nosotros.
Carlos Baena, trabajador migrante en Canadá

Este es un país hermoso, de muchas oportunidades, nos dijo por su parte Luis Alberto Mata del Centro de Refugio FCJ de Toronto, pero eso no quita que las injusticias existan.

A medida que me involucro con los trabajadores migrantes y sigo sus casos, me doy cuenta de que hay muchos vacíos, injusticias e inequidades. Con la pandemia nos dimos cuenta de la dimensión del fenómeno de las personas sin papeles en Canadá. Ya sabíamos que existía, pero la envergadura es enorme, no son cientos, son decenas de miles. Están ahí a la vuelta de la esquina limpiando, construyendo, cultivando. Y esa gente no tiene futuro porque cuando envejecen o se enferman, no tienen nada, están a la deriva. Además, no tienen manera de reunificarse con su familia. Trabajan y envían plata a la familia, pero el dinero no lo es todo.
Luis Alberto Mata del Centro de Refugio FCJ de Toronto

Desde hace años el FCJ ha estado haciendo presión para que todas esas personas sin estatus migratorio en Canadá lo obtengan. Según Luis Alberto Mata, es tiempo de que Canadá dé cara al problema. En lugar de poner banditas, que cure, dice.

Por su parte, Carlos Baena dice que decidió contarnos su historia para que la gente sepa a qué se expone si viene a Canadá sin algún tipo de seguridad. No me interesa quedarme o hacer venir a mi familia acá, dice.

Yo regresaré a México en cuanto logre juntar dinero, por lo menos el que gasté durante todo este tiempo acá. Y también tomaré el siguiente avión si alguien de mi familia se enferma. No estoy dispuesto a seguir viviendo el dolor de la distancia. El precio es demasiado alto. Sin embargo, quiero denunciar para que nadie más viva lo que nosotros vivimos y que Canadá deje de explotar a los trabajadores migrantes. 
Carlos Baena, trabajador migrante
Un hombre entrando a un aeropuerto.

Si no logra obtener una situación migratoria estable, Carlos Baena ahorrará dinero y volverá a México.

Foto: Radio-Canada / Ivanoh Demers

Luis Alberto Mata dijo al concluir nuestra entrevista que su organismo hace un llamado "fraterno, respetuoso, cálido, pero firme" al gobierno canadiense y al próximo gobierno para que haga un acto de humanidad para con los indocumentados.

En el FCJ nos preguntamos por qué si un hombre o una mujer vienen a este país y son buenos para trabajar y entregan su esfuerzo, sus manos, su sudor y a veces su sufrimiento, si son buenos para todo eso, ¿por qué no son buenos para quedarse?
Luis Alberto Mata del Centro de Refugio FCJ de Toronto

Según cifras estimadas por organizaciones de apoyo a los inmigrantes y a los refugiados, en todo el país hay casi medio millón de personas sin estatus migratorio estable en Canadá.

Personas que según el Sr. Mata viven en precariedad, escondidas. Además de no ser justo, no es saludable para la sociedad canadiense, dice. "Si se les integra van a ser más productivos para la economía, ya que en este momento, ni ellos, ni quienes los emplean pagan impuestos", concluyó.

Por su parte, Carlos Baena dice que a veces le parece que los obstáculos con los que se ha enfrentado aquí no son una casualidad. Muchas personas se benefician con nosotros, dice.

Al final de nuestro encuentro Carlos se fue como vino. Caminando despacio y con seguridad.

* El nombre que utilizamos para referirnos a este trabajador migrante es ficticio. Una fuente confidencial es aquella cuya identidad es conocida para el periodista pero que ha aceptado proteger.

** "farma" es una palabra derivada de "farm" que en inglés significa granja o finca productora de alimentos.

Paloma Martínez Méndez

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