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El Barrio Chino de Montreal, un rincón histórico amenazado

Enclavado en el centro de Montreal, el Barrio Chino fue fundado por los primeros habitantes de origen chino que se instalaron en la ciudad a finales del siglo XIX. Hoy, la especulación inmobiliaria amenaza su supervivencia, según expertos y vecinos.

Enclavado en el centro de Montreal, el Barrio Chino fue fundado por los primeros habitantes de origen chino que se instalaron en la ciudad a finales del siglo XIX. Hoy, la especulación inmobiliaria amenaza su supervivencia, según expertos y vecinos. En la foto, la entrada del Barrio Chino de Montreal. A la izquierda, la puerta norte y a la derecha el mural May an Old Song Open a New World, (Que una vieja canción abra un nuevo mundo) creado en 2015 por Gene Pendon y Bryan Beyung.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Paloma Martínez Méndez

Para Murielle Chan-Chu y Jean-Philippe Riopel, el barrio chino de Montreal representa a la vez un lugar de encuentro y de residencia, pero sobre todo, un pilar de su identidad.

Estos dos montrealeses con los que RCI conversó coinciden en que este barrio de la ciudad, uno de los distritos asiáticos más antiguos de Norteamérica, no sólo tiene un valor histórico y patrimonial innegable, sino que también es el hogar de familias y sede de comercios con una gran riqueza cultural y social.

Es aquí donde aprendí a ser quien soy

Murielle Chan-Chu nos dio cita en la parte más antigua del Barrio Chino, a un lado de la fábrica de pastas Wing’s una compañía de Montreal fundada en 1897 por Hee Chong Lee, un inmigrante de China. Hoy, la compañía prospera, pero su edificio histórico fue vendido a un contratista privado.

Murielle Chan-Chu nos dio cita en la parte más antigua del Barrio Chino, a un lado de la fábrica de pastas Wing’s una compañía de Montreal fundada en 1897 por Hee Chong Lee, un inmigrante de China. Hoy, la compañía prospera, pero su edificio histórico fue vendido a un contratista privado.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Murielle Chan-Chu llegó a Montreal proveniente de Madagascar en los años 80. Hoy, esta profesora de literatura francesa en un colegio preuniversitario y forma parte delGrupo de Trabajo sobre el Barrio Chino. (nueva ventana)

En febrero de este año, Chan-Chu decidió asociarse a este grupo civil para defender el distrito y solicitar que se le dé una designación patrimonial. Para mucha gente como ella, este barrio histórico es el epicentro de su identidad.

Es en sus calles y edificios que Murielle Chan-Chu aprendió sobre sus orígenes, aunque en ocasiones, ese aprendizaje no siempre haya sido por gusto.

Este barrio me transporta a la identidad que está mis genes, pero también a mi identidad cultural. Aquí es donde tuve que ir a la escuela china. Digo que tuve que ir porque mi padre me obligó. ¡Ja! Fui allí para aprender mandarín y cantonés. Estar aquí es volver al lugar de mis orígenes, pero también al sitio donde se mezclan mi sentimiento de pertenencia y las diversas identidades que tengo. Occidental, montrealesa, francoparlante, cantonesa, malgache. Este barrio es un lugar de encuentro y donde se reconstruye mi identidad.
Una cita de Murielle Chan-Chu
Este edificio de la calle Clark albergaba un videoclub al que Murielle acudía cuando era adolescente. Ahí rentaba películas en cantonés y en mandarín con los que no sólo perfeccionaba las lenguas sino que también aprendía sobre su cultura de origen. Hoy, ese edificio está abandonado.

Este edificio de la calle Clark albergaba un videoclub al que Murielle acudía cuando era adolescente. Ahí rentaba películas en cantonés y en mandarín con los que no sólo perfeccionaba las lenguas sino que también aprendía sobre su cultura de origen. Hoy, ese edificio está abandonado.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

El barrio y su historia

Enclavado en el centro de Montreal, este rincón histórico fue fundado por los primeros habitantes de origen chino que se instalaron en la ciudad procedentes del sur de China.

La mayoría de ellos pasaron primero por California y luego por Columbia Británica, en le oeste de Canadá antes de llegar a Montreal.

Atraídos por la fiebre del oro, estos inmigrantes chinos trabajaron primero en las minas, sobre todo en el valle del río Fraser en Columbia Británica para luego, entre 1880 y 1885, participar en condiciones particularmente difíciles, en la construcción de la Ferrovía del Canadian Pacific.

A partir de 1880, una gran parte de los inmigrantes chinos instalaron pequeñas lavanderías, constituyendo el primer sector empresarial de los chinos en la ciudad.

A partir de 1880, una gran parte de los inmigrantes chinos instalaron pequeñas lavanderías, constituyendo el primer sector empresarial de los chinos en la ciudad.

Foto: Bibliothèque et Archives nationales du Québec.

Las historiadoras Diane Sabourin y Maude-Emmanuelle Lambert explican en un artículo  (nueva ventana)de la Encyclopédie canadienne que fueron unos 15.000 trabajadores cantoneses los que contribuyeron a las obras de esta vía férrea que, una vez completada, recorre el territorio canadiense de oeste a este.

Víctimas del racismo, varios miles de ellos se dirigieron al este de Canadá, a Toronto y Montreal principalmente, en busca de mejores condiciones de vida. En 1911, el Barrio Chino de Montreal contaba con más de 1.300 personas y, en 1915, había casi 50 negocios y restaurantes. Entre 1979 y 1982, Canadá recibió 73.000 refugiados de la antigua Indochina. De estos recién llegados, 16.000 se dirigieron a la provincia de Quebec, y la gran mayoría, inicialmente asentada en la región, se trasladó después a Montreal. Como resultado, el Barrio Chino recibió una fuerte influencia vietnamita.
Una cita de Diane Sabourin y Maude-Emmanuelle Lambert, historiadoras

A partir de los años 90, aunque los chinos siguen haciendo negocios en la zona, hay una migración de sus habitantes a los suburbios de Montreal. La mayoría siguen trabajando en el barrio, pero viven cada vez menos allí.

Sin embargo, nos dice Murielle Chan-Chu, un poco fuera de lo que muchos consideran las fronteras del barrio sigue habiendo muchas comunidades de habitación de origen asiático.

A la izquierda, la puerta del este del Barrio Chino que para muchos es el límite del vecindario. Sin embargo, como se ve en la foto de un complejo de apartamentos afuera de esa "frontera" (derecha), muchas familias residen en los alrededores. Ampliar imagen (nueva ventana)

A la izquierda, la puerta del este del Barrio Chino que para muchos es el límite del vecindario. Sin embargo, como se ve en la foto de un complejo de apartamentos afuera de esa "frontera" imaginaria (derecha), muchas familias residen en los alrededores.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Esta es nuestra casa

Jean-Philippe Riopel vive en el Barrio Chino desde que dejó la casa de sus padres al fin de la adolescencia hace 20 años.

Reside en un departamento situado en uno de los edificios recientemente comprados por la compañía Investissements 1000 Saint-Urbain, una filial de Hillpark Capital, propietaria, promotora y gestora de inmuebles urbanos residenciales y comerciales.

Riopel y su amiga Elyse Levesque fueron los primeros en alertar al Grupo de Trabajo sobre el Barrio Chino sobre las ventas de los edificios históricos. Fueron también ellos dos quienes promovieron la petición (nueva ventana) en la que se pide al gobierno de Quebec que "designe urgentemente el Barrio Chino de Montreal como sitio patrimonial".

En entrevista, Jean-Philippe Riopel nos dijo que lanzaron la petición con el fin de "preservar la excepcionalidad" de este lugar y garantizar su longevidad.

Si no hacemos algo, este barrio desaparecerá como lugar de residencia de quienes lo han creado y construido a lo largo del tiempo. Si eso sucede, nadie podrá dar testimonio de que gente de todos los orígenes hemos vivido juntos aquí, que es nuestra casa. Aquí han vivido francófonos, vietnamitas, camboyanos, judíos, escoceses, todos juntos.
Una cita de Jean-Philippe Riopel
Jean-Philippe Riopel en la entrada del edificio donde vive, vecino de la histórica fábrica de pastas asiáticas Wing's.

Jean-Philippe Riopel en la entrada del edificio donde vive, vecino de la histórica fábrica de pastas asiáticas Wing's.

Foto: Cortesía / Crédito: Élyse Lévesque

Jean-Philippe Riopel, quien es guía turístico y museólogo, tiene una relación especial con el Barrio Chino.

Pasó su infancia recorriéndolo todos los domingos con su padre, que fue el primer policía comunitario de la comunidad.

Riopel dice que fue con su padre que aprendió a conocer el barrio y su gente y a respetar la riqueza cultural y social que contiene.

Hoy, dice luchar por proteger el Barrio Chino porque su conservación supera considerablemente sus fronteras.

No es un combate solo por el Barrio Chino. Es un combate por la ciudad en la que queremos vivir. Como guía turístico, me hago decir por mis clientes que una de las cosas que más aprecian de Montreal, y que la hace única, es su autenticidad. Y una vez destruida, la autenticidad no se puede recrear. La autenticidad es la gente que la habita, los edificios históricos con carácter propio. Si se destruyen esos edificios y se expulsa a sus habitantes, ¿qué queda?
Una cita de Jean-Philippe Riopel
La plaza Sun-Yat-Sen es un lugar que los visitantes y residentes utilizan para todo tipo de actividades. Desde la relajación hasta el activismo y las artes, esta plaza es un espacio ideal para reunirse.

La plaza Sun-Yat-Sen es un lugar que los visitantes y residentes del Barrio Chino de Montreal utilizan para diversas actividades. Desde la relajación hasta el activismo y las artes, esta plaza es un espacio ideal para reunirse.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Un hogar es un símbolo, nos dijo este guía que se especializa en paseos históricos y culturales en el Barrio Chino.

Una casa implica un espacio físico, una familia, los vecinos, los amigos y nuestra identidad. Todos necesitamos un techo para albergarnos, porque nos define. Y es por eso que en todo el mundo la gente lucha por defender su casa.
Una cita de Jean-Philippe Riopel

Por eso, para este hombre que ha viajado por 59 países del mundo, el combate del Barrio Chino de Montreal es a la vez local y global. Lo que pasa aquí, dice, es una pelea por no dejar que los intereses económicos primen por sobre la gente y sus hogares.


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Paloma Martínez Méndez

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