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Isla del Príncipe Eduardo: paraíso canadiense entre belleza y vulnerabilidad

Costa escarpada de piedras sedimentarias rojizas típicas de la Isla del Príncipe Eduardo.

El suelo arenoso y rojizo, que crea paisajes casi marcianos en la Isla del Príncipe Eduardo, se debe a su alto contenido en hierro. Por la erosión de sus costas, la superficie de la isla se ha reducido en 25 kilómetros cuadrados entre 1968 y 2010, lo que equivale a la mitad del tamaño de la capital de la provincia, Charlottetown.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Paloma Martínez Méndez

Pasear por esta isla, la provincia más pequeña de Canadá, es una experiencia única. Igual de únicos son los desafíos a los que se enfrenta debido a los cambios climáticos.

Sus paisajes bucólicos, sus casas coloridas, la amabilidad de sus habitantes y el color rojo cobrizo de la arena de sus playas hacen de esta provincia un lugar especial.

Para quienes la visitan anualmente, esta isla es como un pequeño paraíso escondido de Canadá.

Sin embargo, la belleza de la isla se equipara a su vulnerabilidad.

Según los expertos, después del Ártico, la Isla del Príncipe Eduardo, es el lugar más susceptible a cambios drásticos para la población y para la naturaleza, como consecuencia de los cambios climáticos.

La bahía de Darnley, Isla del Príncipe Eduardo.

La bahía de Darnley, Isla del Príncipe Eduardo.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Su unicidad

Entre las cosas que hacen de la Isla del Príncipe Eduardo, también conocida como IPE o PEI, un lugar apreciado por los miles de turistas que la visitan todos los veranos es que sólo tiene 224 kilómetros de largo y entre 6 y 64 kilómetros de ancho.

Ninguna parte de la isla está a más de 16 kilómetros del océano.

Entre los datos curiosos de la IPE, están el hecho de que produce más de 18 millones de kilos de mejillones al año, lo que supone el 80% de la producción canadiense de ese delicioso molusco.

La Isla del Príncipe Eduardo está situada frente a la costa oriental de Canadá.

La Isla del Príncipe Eduardo está situada frente a la costa oriental de Canadá.

Foto: Cortesía de PEI Association for Newcomers to Canada

Además, la isla es considerada como la capital mundial del atún rojo, por la calidad y la envergadura de la producción.

La Isla del Príncipe Eduardo también es reconocida por tener las aguas más cálidas al norte de las Carolinas del Norte y del Sur, debido al agua proveniente del Golfo del San Lorenzo. IPE cuenta con más de 90 playas.

Costa escarpada de piedras sedimentarias rojizas típicas de la Isla del Príncipe Eduardo. Ampliar imagen (nueva ventana)

Costa escarpada de piedras sedimentarias rojizas típicas de la Isla del Príncipe Eduardo.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

El suelo de IPE es sorprendentemente rojizo. Ese hermoso color que genera paisajes casi marcianos se debe a su alto contenido en hierro.

La isla del Príncipe Eduardo forma parte de la región de los Apalaches, una de las siete regiones fisiográficas de Canadá.

Su litoral está fuertemente marcado por los escollos de marea. La costa norte de la isla, que da al golfo de Saint-Laurent, presenta vastas extensiones de dunas de arena.

En la costa se alternan fallas abruptas y largas playas de arena rojiza.

Su vulnerabilidad

Para Adam Fenech, la isla y sus características singulares representan tanto su belleza como sus propios retos ya que esencialmente es un gran banco de arena.

Adam Fenech, especialista en cambios climáticos de la Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo, Canadá.

Adam Fenech, especialista en cambios climáticos de la Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo, Canadá.

Foto: Cortesía Adam Fenech / University of Prince Edward Island

Como resultado, nos dijo el científico de la Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo (UPEI), las tormentas y las mareas se llevan pedazos enteros de la costa que se erosiona.

Se trata de un fenómeno natural que ha sido exacerbado, entre otras cosas, por el aumento del nivel del mar de los últimos 100 años debido al aumento de las temperaturas de las aguas oceánicas.

Además, la tierra está desapareciendo, muy lentamente según el lado de la isla en el que te encuentres. Pero es de 10 a 20 cm por siglo. También estamos teniendo una mayor actividad de tormentas, pero probablemente el fenómeno más importante es la estacionalidad del hielo marino. Porque durante el invierno, normalmente, la isla estaría rodeada por un nivel de hielo marino que la protegería de la actividad de las tormentas, por lo que la energía de las olas que llegarían sería absorbida por el hielo, pero si el hielo no está ahí, esto no sucede.
Una cita de Adam Fenech, profesor y decano Asociado, Escuela de Cambio Climático y Adaptación de UPEI

La erosión de la costa de la Isla está teniendo significativos efectos en la vida de los habitantes, tanto a nivel económico como de su vida privada y familiar.

Camino abandonado en Brae Harbor, IPE.

Camino abandonado en Brae Harbor, IPE.

Foto: Cortesía Adam Fenech / Fotógrafo: Don Jardine

El investigador de la Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo nos explicó que su equipo ha venido estudiando imágenes aéreas entre 1968 y 2010 para poder ver la evolución de los efectos en la población de IPE.

Llegamos a un cálculo de más de 1.000 casas y cabañas, más de 45 kilómetros de carreteras, 17 faros de infraestructura significativamente amenazada por la erosión costera. Si tomamos todos los pequeños cambios que se produjeron alrededor de la isla entre 1968 y 2010, y lo sumamos todo, representa unos 40 kilómetros cuadrados de erosión. Pero como también hay un crecimiento,concluimos que la superficie de la isla se ha reducido en 25 kilómetros cuadrados entre 1968 y 2010, lo que equivale a la mitad del tamaño de la capital de la provincia, Charlottetown.
Una cita de Adam Fenech

Si la erosión continúa al ritmo actual, matizó Adam Fenech, tomaría 10.000 años para que la isla desapareciera. Sin embargo, su equipo ha constatado que en la isla existen zonas mucho más vulnerables que otras.

Parte del trabajo que realizan consiste en poner marcadores en el suelo y hacer volar drones que pueden hacer constataciones en directo y comparaciones en el largo plazo.

Parte del trabajo que realizan consiste en poner marcadores en el suelo y hacer volar drones que pueden hacer constataciones en directo y comparaciones en el largo plazo.

Foto: Cortesía Adam Fenech / Foto: Mike Needham

Así es como han concluido que hay regiones de la isla que ven una disminución de hasta 5 metros en un solo año.

La lección que hay que retener de este fenómeno, cree el científico de la UPEI, es que la erosión costera siempre ha existido, lo que no es natural es la rapidez con la que el fenómeno se está produciendo.

El turismo y la sensibilización

Spinnaker's landing, un mercado local sobre el agua en la comunidad de Summerside, recrea un pueblo pesquero típico de la isla.

Spinnaker's landing, un mercado local sobre el agua en la comunidad de Summerside, recrea un pueblo pesquero típico de la isla.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Bill Kendrick, copropietario de Experience PEI (nueva ventana), ha observado a través del tiempo los cambios a los que Adam Fenech se refiere, aunque hasta el momento, no ha afectado su negocio.

Soy muy consciente de los problemas relacionados con el litoral y la erosión, y es cierto que la gente se ha visto afectada por ello, especialmente los que tienen casas de campo o viviendas en la costa. Pero, afortunadamente, no me ha obligado a cambiar ninguna de las actividades experienciales que ofrece nuestra empresa.
Una cita de Bill Kendrick, copropietario de Experience PEI.
Bill y Mary Kendrick, copropietarios de Experience PEI, una agencia de turismo de la isla.

Bill y Mary Kendrick, copropietarios de Experience PEI, una agencia de turismo de la isla.

Foto: Cortesía de Experience IPE.

A pesar de no ver los impactos en su empresa, el especialista en experiencias turísticas de la Isla del Príncipe Eduardo, nos contó que su compañía ha estado colaborando con Adam Fenech, en proyectos para sensibilizar a los efectos de los cambios climáticos en la isla.

Hemos trabajado con él en el desarrollo de una experiencia turística sobre el cambio climático y la hemos ofrecido a varios grupos. Y ahora, con las nuevas instalaciones [del laboratorio de cambio climático de la UPEI] que están a punto de abrirse en St-Peter's, hemos mantenido conversaciones con él sobre la creación de nuevas experiencias para que la gente pueda venir a aprender sobre el cambio climático y sus impactos con él y otros expertos del laboratorio.
Una cita de Bill Kendrick, copropietario de Experience PEI.
El inukshuk en la imagen hecho con rocas de sedimentarias rojas fue visto en la playa de Thunder Cove, en la Isla del Príncipe Eduardo.

Este inukshuk fue creado con rocas erosionadas sedimentarias rojas en la playa de Thunder Cove, en la Isla del Príncipe Eduardo. Tradicionalmente construidos por los inuit del Ártico canadiense, los inuksuit (inukshuk en singular) son parte integrante de la cultura inuit. La bandera del territorio nórdico de Nunavut lleva un inukshuk rojo. La palabra inukshuk en lengua inuktitut significa "actuar como un ser humano".

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Adam Fenech y Bill Kendrick coinciden en que este pequeño paraíso canadiense es vulnerable, y que cualquier contribución a estabilizar su vulnerabilidad será esencial en años futuros.


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Paloma Martínez Méndez

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