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Monumento en Ottawa recibió donaciones en honor a fascistas y colaboradores nazis

Un dibujo muestra dos pilas de placas y barras de bronce en una plaza pública por la que la gente pasea o mira.

Una representación del “Monumento a las Víctimas del Comunismo”, a ser construido en Ottawa

Foto: Courtoisie

RCI

Un controvertido monumento en construcción en Ottawa en memoria de las víctimas de los regímenes comunistas recibió donaciones en honor a conocidos fascistas y colaboradores nazis, según una lista publicada en línea por la organización que lleva adelante ese proyecto.

El llamado Monumento a las Víctimas del Comunismo se financia en parte a través de una campaña de venta de ladrillos bautizada como Caminos hacia la Libertad, dirigida por la organización caritativa registrada con el nombre de Tributo a la Libertad.

La campaña se lleva a cabo mediante la venta de ladrillos virtuales que aparecen en el sitio en internet de la organización y en su boletín informativo. Los ladrillos están dedicados a supuestas víctimas del comunismo e incluyen notas biográficas sobre las personas conmemoradas.

Sin embargo, algunos donantes parecen estar tratando de limpiar los registros de conocidos fascistas y criminales de guerra.

Una organización que se autodenomina Comité General de Croatas Unidos de Canadá compró ladrillos virtuales dedicados a Ante Pavelić, describiéndolo únicamente como doctor en leyes.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Pavelić fue el líder de la Ustaša, una organización fascista que dirigía el Estado Independiente de Croacia, un régimen títere nazi. En ese rol, Pavelić fue el principal responsable del Holocausto en los Balcanes. Aproximadamente 330.000 serbios, 32.000 judíos y 25.000 gitanos fueron asesinados por el régimen.

La misma organización compró un ladrillo dedicado a Mile Budak, al que identificaron simplemente como poeta. Budak fue también un alto funcionario de la Ustaša.

Las referencias a Budak y Pavelić fueron eliminadas del sitio web de Tributo a la Libertad.

No está claro si el dinero recibido en donación fue devuelto. Interrogado, Ludwik Klimkowski, presidente del organismo Tributo a la Libertad, dijo que sería prematuro hacer comentarios. Otro funcionario de la Ustaša, Ivan Oršanić, continúa figurando en el sitio de esta entidad.

Otra organización, que se autodenomina Orden de Caballeros de Vitéz, compró cinco ladrillos. Varios miembros de esta orden participaron activamente en la persecución, el expolio y, en 1944, en la deportación de judíos húngaros, dijo László Karsai, profesor de historia de la Universidad de Szeged.

Entre los miembros de Vitéz se encontraban altos funcionarios del gobierno títere nazi establecido a finales de la guerra, que organizó la deportación de unos 437.000 judíos húngaros. Fue la mayor y más rápida acción de deportación del Holocausto, dijo Karsai. Varias decenas de miles de miembros de Vitéz obtuvieron grandes tierras de propiedades judías.

Por su parte, la rama de Edmonton de la Liga de Canadienses Ucranianos compró cinco ladrillos virtuales en honor a Roman Shukhevych, que dirigió el Ejército Insurgente Ucraniano durante la Segunda Guerra Mundial y fue responsable de la muerte de decenas de miles de bielorrusos, judíos, polacos y ucranianos.

Orest Steciw, director ejecutivo de la Liga de Canadienses Ucranianos, dijo al difusor público canadiense CBC que aunque su organización patrocinó la compra de los ladrillos para el monumento, no puede nombrar a las personas a las que se dedicaron porque él no era el director ejecutivo en ese momento.

Si Canadá conmemora a Ante Pavelić o a Roman Shukhevych, dijo Efraim Zuroff, destacado cazador de nazis y director del Centro Simon Wiesenthal en Jerusalén, puede tirar su historial de derechos humanos a la basura.

Miembros de la SS interrogan a los residentes del gueto de Varsovia tras el levantamiento de 1943.

Soldados alemanes SS interrogan a personas en el gueto de Varsovia tras el levantamiento de 1943. Varios personajes que colaboraron con los nazis fueron inscritas como víctimas del comunismo para la construcción de un monumento en Ottawa.

Foto: afp via getty images / AFP

"Recuerdan lo que quieren recordar"

El Ejército Insurgente Ucraniano era el brazo armado de la Organización de Nacionalistas Ucranianos Facción Bandera. Per Anders Rudling, historiador de la Universidad de Lund en Suecia, que ha escrito críticamente sobre Shukhevych, dijo que los admiradores de ese colaborador nazi están haciendo esfuerzos por rehabilitar su imagen.

Mientras que Shukhevych y la Organización de Nacionalistas Ucranianos Facción Bandera eran antisemitas y totalitarios, la mayoría de sus admiradores de hoy no lo son. Recuerdan lo que quieren recordar: una imagen aséptica y sin mancha de un oficial heroico. Shukhevych fue un colaborador nazi y ejecutor de la limpieza étnica. Las unidades bajo su mando masacraron a judíos y polacos.

Per Anders Rudling, historiador en la Universidad de Lund, Suecia.

Un monumento a las víctimas del comunismo es justo y legítimo. Millones de personas fueron asesinadas por Stalin y Mao, y hay razones para conmemorarlas. Sin embargo, es curioso que se glorifique a personas que cometieron genocidios junto a esas víctimas legítimas, añadió Rudling.

Ludwik Klimkowski, presidente del grupo detrás del Monumento a las Víctimas del Comunismo, no quiso comentar los nombres específicos que aparecen en el sitio web de la organización benéfica.

Dijo que las interrogantes sobre las personas conmemoradas son prematuras, ya que la organización Tributo a la Libertad y el Departamento de Patrimonio Canadiense todavía están revisando la lista final de nombres que se incluirán en el monumento. Klimkowski dijo que ese proceso debería concluir en diciembre de este año.

Por su parte, el Ministerio de Patrimonio de Canadá señaló que está revisando la lista de nombres propuestos para el monumento en sí, y no los nombres que figuran en el sitio en internet de la organización caritativa.

Un proyecto problemático

El proyecto del Monumento a las Víctimas del Comunismo ha estado plagado de problemas. El proyecto debía costar originalmente 1,5 millones de dólares, dinero que se obtendría exclusivamente mediante donaciones privadas, pero el monto recaudado en los primeros años del proyecto fue tan bajo que apenas cubría los gastos de funcionamiento de la organización Tributo a la Libertad.

En 2013, el gobierno del conservador Stephen Harper se comprometió a aportar 1,5 millones de dólares de los fondos públicos al proyecto, cifra que aumentó a 3 millones en 2014. A finales de 2014, el presupuesto del proyecto se había disparado hasta llegar a los 5,5 millones de dólares, con 4,3 millones salidos de los impuestos que pagan los canadienses.

El Instituto de Arquitectura de Canadá lanzó una acción judicial contra el proyecto, argumentando que la Comisión de la Capital Nacional violó sus propios procedimientos de consulta pública y las normas establecidas en la Ley de la Capital Nacional.

Una encuesta realizada en la primavera de 2015 reveló que la mayoría de los canadienses, incluyendo casi dos tercios de personas que se identificaban como conservadoras, se oponían al proyecto inicial.

Un portavoz de la Comisión de la Capital Nacional dijo que el costo total estimado del monumento llega ahora a los 7,5 millones de dólares, de los cuales 6 millones están saliendo del dinero público después de que la ministra de Finanzas, Chrystia Freeland, incluyó 4 millones adicionales a ese proyecto en el presupuesto de esta primavera, a fin de poder completar el monumento.

Tres hombres en un parque de Ottawa se dirigen a la gente desde un atril.

La ceremonia de colocación de la primera piedra del Monumento a las Víctimas del Comunismo tuvo lugar en 2017, tras varios años de retraso.

Foto: Radio-Canada

Apoyo político de alto nivel

El monumento ha recibido cartas de apoyo del primer ministro Justin Trudeau, de la ex líder del Partido Verde, Elizabeth May; del ex líder del Nuevo Partido Democrático, Tom Mulcair y del ex ministro de Justicia federal, Irwin Cotler.

El ex primer ministro Stephen Harper compró varios ladrillos conmemorativos, al igual que el primer ministro de Alberta, el conservador Jason Kenney, que fue el defensor del proyecto mientras formaba parte del gabinete de Harper. La senadora Linda Frum también figura en la página de donantes del monumento, habiendo comprometido más de 100.000 dólares.

En un principio, el Muro del Recuerdo debía incluir los nombres de 1.000 víctimas del comunismo, pero a finales de 2015 solo se había elaborado una lista con unos 300 nombres. El Ministerio de Patrimonio de Canadá dijo que ahora está estudiando una lista de 600 nombres para su posible inclusión en el monumento.

Este ministerio contrató al historiador de la Universidad de Carleton, Michael Petrou, para que revisara esos 600 nombres, pero no los que aparecen en el sitio web de Tributo a la Libertad o los que aparecen en sus boletines. Petrou dijo al difusor público canadiense CBC que hay una duplicación entre la lista de nombres para el monumento y la lista del sitio web.

Identificación de los colaboradores

Petrou presentó su informe al Ministerio de Patrimonio en la pasada primavera. Dijo que marcó en rojo los nombres de los individuos en esa lista de 600 que colaboraron con los nazis o estuvieron asociados con organizaciones fascistas que estuvieron activas en Europa del Este y los Balcanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Petrou dijo que también marcó nombres de individuos que no podían ser descritos razonablemente como víctimas del comunismo.

La lista de Caminos a la Libertad parece abarcar una definición muy amplia de víctimas del comunismo que se extiende a otras aparentes víctimas de la violencia política y a los veteranos de los conflictos en la época de la Guerra Fría.

La lista en el sitio web también incluye a personas que no parecen ser víctimas de la persecución de los regímenes comunistas, como Tara Singh Hayer, periodista y activista sij asesinado en Vancouver en 1998, y Jagat S. Uppal, un exitoso empresario en la provincia de Columbia Británica que fue uno de los primeros sijs en asistir a una escuela pública en Vancouver.

El sitio web y el boletín de Tributo a la Libertad dicen que el proyecto Caminos a la Libertad presenta historias sobre las víctimas del comunismo, mientras que el Muro del Recuerdo mostrará los nombres de las víctimas y los supervivientes de los regímenes comunistas.

Los visitantes verán nombres que van desde los propios nombres de los donantes o los de sus antepasados hasta los nombres de figuras y acontecimientos históricos que son importantes para estos donantes, dice un comunicado del Ministerio de Patrimonio de Canadá, que declinó una solicitud de entrevista.

Estos nombres estarán vinculados a un sitio web previsto que será desarrollado y alojado por Tributo a la Libertad y que compartirá las historias de estos individuos, grupos y eventos, añadió el documento.

Una flecha indica la ubicación exacta donde será erigido el "Monumento a las Víctimas del Comunismo" en Ottawa.

Una flecha indica la ubicación exacta donde será erigido el "Monumento a las Víctimas del Comunismo" en Ottawa.

Foto: Patrimoine canadien

Panorama poco claro en torno a las donaciones

El sitio en internet de Tributo a la Libertad indica que este organismo sigue buscando donaciones de 1.000 dólares a cambio de una conmemoración oficial en el propio muro y en el sitio web. Un enlace en el sitio web de la organización caritativa denominado done hoy lleva a PayPal y a una donación de 1.000 dólares que se carga automáticamente.

Sin embargo, la tesorera de Tributo a la Libertad, Alide Forstmanis, dijo que ya no se aceptan donaciones para el muro y que la organización ahora sólo acepta donaciones de 200 dólares para ladrillos virtuales.

Klimkowski dijo en un correo electrónico que la campaña de recaudación de fondos de Tributo a la Libertad había terminado a finales de 2017 y que todos los fondos necesarios fueron remitidos a la Comisión de la Capital Nacional, que está supervisando la construcción del monumento. Un portavoz de esta Comisión reveló que el organismo Tributo a la Libertad envió un millón de dólares en 2017 y otros 500.000 en 2018, y que no ha transferido fondos adicionales.

"Un esfuerzo más amplio para distorsionar la historia del Holocausto"

Zuroff dijo que está alarmado por los esfuerzos para presentar a los colaboradores nazis de la guerra como patriotas anticomunistas.

Desde el comienzo de su renovada independencia, tras la desintegración de la Unión Soviética, casi todos los gobiernos de Europa del Este, y los elementos nacionalistas de las comunidades de la diáspora, han promovido la patraña de la equivalencia entre los crímenes del Tercer Reich y los del comunismo como parte de un esfuerzo más amplio para distorsionar la historia del Holocausto y de la Segunda Guerra Mundial.
Efraim Zuroff, director del Centro Simon Wiesenthal en Jerusalén.

Algunos monumentos de guerra en Canadá han suscitado polémica por sus vínculos con colaboradores durante la guerra. Un cenotafio dedicado a los veteranos de la División Galicia de las Waffen-SS en un cementerio de Oakville fue noticia el año pasado cuando la policía de la región de Halton abrió una investigación por presunto delito de odio después de que el monumento fuera desfigurado.

Un busto de Roman Shukhevych al exterior del Complejo de la Unidad de la Juventud Ucraniana en Edmonton fue pintado con las palabras ''escoria nazi'' a finales de 2019.

Debido a que se sugirió que el acto podría haber sido motivado por el odio hacia un grupo identificable, la Unidad de Delitos de Odio y Extremismo Violento de la Policía de Edmonton se encargó de investigar el caso, aunque finalmente concluyó que ese acto de vandalismo no reunía los elementos necesarios como para ser considerado como un delito de odio.

El diseño ganador del Monumento a las Víctimas del Comunismo fue creado por el arquitecto de Toronto Paul Raff. Su escala se redujo drásticamente con respecto al original, que iba a estar situado cerca a la Corte Suprema de Canadá antes de ser trasladado al otro lado de la calle Wellington en medio de controversias.

En enero de 2016, la Comisión de la Capital Nacional anuló la autorización para el uso de un terreno frente al edificio de la Corte Suprema de Canadá para la construcción de ese polémico monumento. En una reunión pública de la junta directiva celebrada de esa Comisión, Mark Kristmanson calificó el proyecto de difícil y divisivo.

Fuente: CBC / T. C. Noakes / RCI / Adaptación RV

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