1. Página de inicio
  2. Política
  3. Política provincial

El primer ministro de la provincia de Alberta cree que se acabó la pandemia

El primer ministro de Alberta, Jason Kenney, saluda a una persona en Calgary.

Sin máscara ni distancia social, el primer ministro de Alberta, Jason Kenney saluda a una persona durante un desayuno en la Estampida de Calgary.

Foto: La Presse canadienne / Jeff McIntosh

RCI

Un vídeo publicado el pasado 18 de julio en sus páginas en las redes sociales muestran al primer ministro de la provincia de Alberta, Jason Kenney, sin máscara, dando la mano, abrazando a los visitantes en la Estampida de Calgary, posando hombro a hombro con la gente para hacerse tomar fotos.

El mensaje del político conservador que acompaña ese video dice: Es un placer conectar con los albertenses durante el primer gran evento de Canadá después de la pandemia.

La elección de esa frase, después de la pandemia, preocupa a los expertos en salud que dicen que implica falsamente que el coronavirus ya no es motivo de preocupación.

Me preocupa hasta qué punto este video invita realmente a volver a la normalidad. Esta idea de que la pandemia ha terminado, que ha desaparecido, que no tenemos que preocuparnos por nada, es simplemente errónea. Es un error desde el punto de vista científico, afirmó Timothy Caulfield, titular de la cátedra de investigación sobre salud, derecho y política en la Universidad de Alberta.

En las últimas semanas, el valor R del Covid-19, que es el cálculo del número de personas a las que puede contagiar el virus una persona enferma ha aumentado, al igual que la tasa de positividad en Alberta. Ya el pasado 16 de mayo, la provincia informó por primera vez desde mayo de un aumento de los casos activos de la pandemia.

Aunque entiende el deseo de volver a la normalidad, Caulfield dijo que cree que ese mensaje político, al que considera dogmático, será aún más difundido en el futuro.

Timothy Caulfield.

Timothy Caulfield, titular de la cátedra de investigación sobre salud, derecho y política en la Universidad de Alberta.

Foto: Radio-Canada

Los gobiernos de todo el mundo están tratando de mostrar una victoria; los adversarios políticos están tratando de resaltar la idea de que ha sido un fracaso. Y lo que se va a perder es la ciencia real, las pruebas reales. Esto politiza aún más todo nuestro esfuerzo para luchar contra la pandemia.
Timothy Caulfield, titular de la cátedra de investigación sobre salud, derecho y política en la Universidad de Alberta.

El doctor Gabriel Fabreau, profesor de medicina en la Universidad de Calgary, dijo que él y sus colegas están a la expectativa para ver si los casos aumentan después de la Estampida de Calgary, el primer gran evento llevado a cabo en Canadá desde que comenzó la pandemia en marzo de 2020. La Estampida terminó el domingo.

Decirle a la gente que la pandemia se ha acabado cuando esto todavía no ha ocurrido puede suponer el riesgo de que la gente reduzca las precauciones, que deje de tener cuidado, que reciba el mensaje de que no necesita una segunda dosis, y en ese caso, esto pone a la población en general en riesgo de que resurja una variante mucho más transmisible.
Gabriel Fabreau, profesor de medicina en la Universidad de Calgary.

Algo que preocupa a Fabreau en particular es que la proporción de la población de Alberta con al menos una dosis se ha estancado. El 18 de julio, Alberta registró el menor número de primeras dosis administradas desde febrero, cuando el acceso a la vacuna era escaso.

Las provincias de Alberta y Saskatchewan tienen las tasas de vacunación más bajas del país. Y sabemos que la variante delta se ha convertido en la dominante en Calgary, dijo Fabreau, añadiendo que los Países Bajos, o el Reino Unido, o Israel, países que habían reabierto sus actividades con un mensaje similar tuvieron curvas de 180 grados, mostrando un aumento vertiginoso de los casos de Covid-19 en su población más joven y luego tuvieron que imponer nuevamente restricciones.

Una enfermera se apresta a inocular a una mujer mayor.

Los niveles de vacunación contra el Covid-19 se han estancado en Alberta.

Foto: Radio-Canada / David Richard

Experiencia en otros países muestra que hay motivos de precaución

Los casos de Covid-19 estaban en su punto más bajo en los Países Bajos cuando el país reabrió sus puertas en junio, cuando tenía tasas de vacunación comparables a las de Alberta. A principios de julio, los contagios se dispararon un 500% en una semana; la mayoría de los casos se registraron entre los jóvenes, que enfermaron con la variante delta, altamente transmisible.

Tras un concierto al aire libre durante la Estampida de Calgary, más de uno de cada 20 asistentes, es decir, unas 1.000 personas, dieron positivo, según los medios de prensa locales. Ese concierto, al igual que la carpa de conciertos Nashville North de la Estampida, exigía a los visitantes que muestren una prueba de vacunación o un test negativo para poder ingresar.

Fabreau dijo que su mayor preocupación es la salud mental y el bienestar de sus colegas que trabajan en el sistema de salud de la provincia.

Si tuviéramos una cuarta oleada, no puedo imaginar el impacto perjudicial que tendrá en nuestra gente y en nuestro sistema de atención sanitaria. Y, francamente, no sé cuánto más podremos aguantar.
Gabriel Fabreau, profesor de medicina en la Universidad de Calgary.

Caulfield dijo que es bueno celebrar las victorias, como el éxito general de Canadá en su esfuerzo de vacunación en comparación con otras regiones del mundo. Pero creo que el mensaje debe dejar abierta la posibilidad de que haya mucha incertidumbre, dijo.

Lo que me gustaría ver es una combinación de estos mensajes positivos con lo que tenemos que hacer en el futuro. Decir por ejemplo: '¿No es fantástico donde estamos ahora, Alberta? Hagamos que esto sea aún mejor y asegurémonos de que todos nos vacunamos', dijo el titular de la cátedra de investigación sobre salud, derecho y política en la Universidad de Alberta.

Fuente: CBC / S. Rieger / J. Lee / RCI / Adaptación RV

Titulares