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Avance de los talibanes afecta a militares canadienses que combatieron en Afganistán

Un vehículo blindado ligero de fabricación canadiense recorre un camino en Afganistán en 2006.

Un vehículo blindado ligero canadiense llega para escoltar un convoy en una base de operaciones avanzada cerca de Panjwai, Afganistán, al amanecer del 26 de noviembre de 2006.

Foto: La Presse canadienne / Bill Graveland

RCI

El comandante del ejército de Canadá escribió a los soldados actualmente en servicio y a los retirados un mensaje de apoyo y reflexión tras la caída de Panjwai, un distrito de Afganistán donde muchos canadienses combatieron y murieron.

Muchos de nosotros hemos visto con consternación los informes que llegan de Afganistán, dijo el teniente general Wayne Eyre, jefe en funciones de las Fuerzas Armadas, en una carta abierta publicada en internet el pasado 13 de julio.

La caída de Panjwai, de la que se informó la semana pasada, nos ha golpeado a muchos de nosotros con especial dureza, y mientras nos cuestionamos sobre nuestro legado, esto sirve de augurio para todos los canadienses que sirvieron en ese país, independientemente de cuándo y dónde.

Los talibanes arrasaron Panjwai la semana pasada, propinando a las tropas del ejército afgano una importante derrota y asestando un gran golpe psicológico tras la retirada estadounidense. El 9 de julio, las fuerzas talibanes entraron a la ciudad de Kandahar.

La ciudad de Kandahar y su región circundante constituyen el centro espiritual de los talibanes, y fue su lugar de nacimiento y primera sede de poder, desde el que proyectaron su propia versión brutal del Islam en la década de los años 1990.

Canadá se unió a la misión de las Naciones Unidas en Afganistán en octubre de 2001 y continuó apoyando la presencia de los militares extranjeros hasta marzo de 2014. Más de 40.000 militares canadienses y cientos de civiles y funcionarios del gobierno operaron en Afganistán.

En total, 158 soldados y 7 civiles canadienses perdieron la vida durante el conflicto armado en Afganistán.

El comandante militar Wayne Eyre.

El jefe interino del Estado Mayor del ejército canadiense, Wayne Eyre.

Foto: La Presse canadienne / Adrian Wyld

¿Valió la pena?

El comandante Eyre dijo en su carta que nombres de lugares como Masum Ghar y Mushan han quedado grabados en la memoria de los soldados canadienses que fueron desplegados en esas zonas afganas.

El calor, el polvo, los viñedos y los campos de amapolas son el telón de fondo de lo que realmente nos preocupa: nuestra inversión en esfuerzo, en sudor y, sobre todo, en sangre, escribió.

Esa pérdida de vidas no sólo afectó a los soldados, dijo Eyre, sino también a las familias de los militares enviados a ese país.

Muchos de nosotros nos hemos estado preguntando desde hace años: ¿valió la pena? Las respuestas serán profundamente personales y no todos habrán llegado a una conclusión, al final será el tiempo que lo dirá, dijo.

Eyre continuó diciendo que los soldados que sirvieron en la provincia de Kandahar, en Afganistán, pueden llevar la frente en alto sabiendo que hicimos todo lo que nuestro gobierno nos pidió.

La solución nunca iba a ser militar, y lo que le dimos al pueblo y al gobierno de Afganistán fue tiempo, escribió. La decisión sobre qué hacer con ese tiempo les correspondía a ellos.

Reconociendo el dolor y la duda que sienten ahora muchos de los canadienses que participaron en la misión militar en Afganistán, Eyre les instó a no resignarse a la amargura y el remordimiento.

Fuente: CBC / P. Zimonjic / M. Brewster / Veterans.gc.ca / RCI / Adaptación RV

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