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La brecha digital frena a las comunidades indígenas en Canadá

Dos mujeres indígenas en una tienda.

Dos jóvenes de la Primera Nación de Millbrook, en Nueva Escocia, combinan la moda y la tradición mi'kmaq para lanzar su primera colección de ropa.

Foto:  CBC

RCI

Crear una empresa en Canadá es todo un desafío. Y lo es más para los jóvenes indígenas, que se enfrentan a una batalla aún más ardua debido a una brecha digital sistémica que los está frenando, afectando también a la economía del país.

Esta es la principal conclusión de un nuevo informe de la institución financiera canadiense RBC, después de pasar los últimos 18 meses analizando los datos económicos y hablando con las partes interesadas indígenas sobre cómo desbloquear y maximizar su potencial económico.

El informe incluye los resultados de las encuestas en línea realizadas a 2.000 jóvenes indígenas que aceptaron participar en la iniciativa Future Launch del Royal Bank of Canada, una iniciativa de 10 años de duración financiada por esta institución financiera con 500 millones de dólares para ayudar a los jóvenes a prepararse para los trabajos del futuro.

Según el informe, la población juvenil indígena de Canadá está creciendo a un ritmo cuatro veces más rápido que el resto de los jóvenes del país, y los indígenas crean nuevas empresas a un ritmo nueve veces mayor que el promedio canadiense.

Aunque los emprendedores indígenas constituyen una cohorte amplia y creciente, una de las principales razones por las que siguen siendo un recurso en gran medida desaprovechado es la enorme brecha digital.

Oportunidad perdida

Mallory Yawnghwe, empresaria en Edmonton, lo sabe de primera mano. Al crecer en la Nación Cree de Saddle Lake, en Alberta, ella nunca vio el internet como una oportunidad profesional porque la infraestructura digital en su comunidad era muy pobre.

El año pasado, el gobierno de Canadá prometió que el 98% del país tendría acceso a internet de alta velocidad en cinco años. A pesar de ese compromiso, el informe dice que más de tres de cada cuatro hogares de las comunidades de las Primeras Naciones no lo tienen.

En una economía global que se mueve cada vez más en línea, esta situación representa un freno.

Vengo de una reserva en la que el acceso al internet es muy deficiente, dijo Yawnghwe en una entrevista. Hasta el día de hoy literalmente no se puede tener internet allí a menos que tengas una conexión a una fuente de wi-fi, que mucha gente no tiene.

No fue hasta que se licenció en una carrera de negocios por la Universidad MacEwan de Edmonton que pudo ver el potencial económico de estar conectado digitalmente.

Fue solamente en 2020 cuando el contexto de la pandemia le dio la inesperada ocasión de crear mayores oportunidades para su comunidad.

Utilizando sus conocimientos digitales, se puso en contacto con otros empresarios indígenas para vender sus productos empaquetados junto con otros artículos de fabricación indígena, desde productos de belleza hasta alimentos y artículos para el hogar.

Así nació Indigenous Box, que está creciendo rápidamente. Lanzada en la primavera de 2021 con un plan para enviar cuatro cajas de temporada al año, Yawnghwe dijo que su base de clientes ya se ha cuadruplicado y ahora son miles.

Veo esto como una oportunidad para dar a conocer las cosas increíbles que están haciendo los empresarios indígenas, afirma.

Una mujer muestra productos en venta.

Mallory Yawnghwe dirige Indigenous Box, un servicio de suscripción de venta de productos indígenas con sede en Edmonton.

Foto:  (Mallory Yawnghwe)

Keith Matthew, director del Centro Tulo de Economía Indígena de la Universidad de Thompson Rivers, en la provincia de Columbia Británica, dice que él está viendo esos efectos todo el tiempo.

Antiguo concejal y jefe de la Primera Nación Simpcw, situada a una hora al norte de Kamloops, en Columbia Británica, Matthew dice que hace menos de 20 años la comunidad dependía de docenas de conexiones de internet mediante discado, que eran poco fiables y caras.

En 2007, el consejo local decidió invertir 175.000 dólares para instalar una conexión de fibra óptica. Matthew dijo que fue la mejor inversión que hicieron.

Si no tuviéramos esa conexión, muchos jóvenes no tendrían lo que necesitan para avanzar en sus carreras, dijo en una entrevista.

Según el informe del RBC, dos tercios de los puestos de trabajo que actualmente ocupan los trabajadores indígenas en Canadá corren el riesgo de ser eliminados o modificados drásticamente por la tecnología.

Las comunidades remotas y rurales están especialmente en peligro debido a la falta de infraestructuras, dijo Matthew. Los jóvenes se quedan cada vez más atrás y eso agrava el problema de los jóvenes que deben dejar sus comunidades.

Las ventajas de estar conectado digitalmente son enormes, y a menudo dan resultados inesperados, dice Julie Nagam, directora del Laboratorio de Nuevos Medios Aabijijiwan, con sede en Winnipeg.

Julie Nagam.

Julie Nagam, directora del Laboratorio de Nuevos Medios Aabijijiwan, con sede en Winnipeg.

Foto: CBC/Lenard Monkman

El laboratorio recién inaugurado ofrece acceso a herramientas básicas, como ordenadores para trabajos de edición de sonido y vídeo, hasta tareas complejas, como la impresión en 3D y la animación por ordenador.

Cuando se da a alguien acceso a herramientas digitales creativas que antes no tenía, el cielo es el límite, dijo Nagam. Esto le da a la gente la oportunidad de soñar, de pensar en cuál es el potencial, en el futuro y por dónde pueden avanzar.

Tú no sabes lo que va a pasar hasta que la gente tiene acceso a esas herramientas, dijo Julie Nagam. Esto le proporciona a la gente nuevas oportunidades y nuevas posibilidades de formación y empleo.

Pero no son sólo la falta de competencias y de infraestructuras las que pueden constituir un problema. El informe revela que existe un prejuicio sistémico que priva a los empresarios indígenas de una de sus armas secretas: la confianza.

Mientras que los jóvenes encuestados se mostraban en general muy confiados en sus capacidades de resolución de problemas, pensamiento crítico, colaboración y creatividad, ellos eran un 13% menos propensos a describirse a sí mismos como poseedores de suficientes capacidades digitales como para prosperar.

Esto tiene sentido para Yawnghwe. A lo largo de mi vida he intentado no sentirme desanimada por el racismo, por la discriminación, por la gente que piensa que no soy lo suficientemente inteligente para estar en estos espacios, dijo ella.

Esas suposiciones sesgadas se traducen en un acceso desigual al financiamiento de parte de los bancos. Como reconoce el informe del RBC, los indígenas se enfrentan a barreras estructurales y sistémicas para acceder a la seguridad financiera, desde las restricciones impuestas por la Ley Indígena a la propiedad de bienes, hasta los prejuicios raciales de los prestamistas.

Logotipos de los bancos Toronto Dominion, Bank of Montreal, Canadian Imperial Bank of Commerce, Royal Canadian Bank y Scotiabank.

Los prejuicios y el racismo hacen que los empresarios indígenas no tengan un acceso adecuado a los servicios de financiamiento bancario en Canadá.

Foto: CBC / Dillon Hodgin

Barreras al acceso a fondos

Un informe de 2017 de la Junta Nacional de Desarrollo Económico Indígena encontró que las empresas indígenas obtienen aproximadamente 10 veces menos acceso a capitales de inversión que otras empresas. Eso significa que los indígenas obtienen menos del 0,2% de todo el crédito en Canadá, a pesar de constituir casi el 5% de la población.

El RBC calcula que la economía indígena en Canadá tiene actualmente un valor de unos 33.000 millones de dólares, pero si crece hasta un nivel proporcional a su población, esto triplicaría esa cantidad.

Eso representa casi 70.000 millones de dólares de dinero nuevo para las comunidades locales, y para la economía canadiense en su conjunto. Para Yawnghwe, lograr esto sería algo fantástico.

Somos empresarios por naturaleza, afirma. Somos la cadena original de suministros de todo este continente, con una red comercial que abarcaba todo el continente antes de la colonización. Estamos simplemente regresando a estos espacios.
Mallory Yawnghwe, empresaria indígena en Edmonton.

Fuente: CBC / P. Evans / RCI / Adaptación RV

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