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"La pensión ya no alcanza para comprar lo necesario, sólo lo mínimo": jubiladas

De izquierda a derecha, sentadas Julia y Graciela y de pie, Angélica y Lina quienes se definen a sí mismas como "Las chicas de Copatla". Cada semana, estas cuatro jubiladas dedican varias horas a preparar decenas de cajas de comida para las familias necesitadas que acuden al banco de alimentos del organismo comunitario de Montreal.

"Las chicas de Copatla", como se definen a sí mismas, son estas cuatro sonrientes jubiladas quienes cada semana dedican varias horas a preparar decenas de cajas de comida para familias latinoamericanas en el banco de alimentos del organismo Copatla. Nos contaron que todas han constatado los efectos del aumento de lo precios de los alimentos. En la foto, de izquierda a derecha, sentadas Julia y Graciela y de pie, Angélica y Lina.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Paloma Martínez Méndez

"Los precios han aumentado entre 30 y 40%" nos dijo 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐞𝐥𝐚 cuando visitamos esta semana los locales del organismo Copatla  (nueva ventana)de Montreal.

Según esta jubilada latinoamericana, la pensión que reciben ella y su marido ya no es suficiente para comprar todo lo necesario. Ahora, deben conformarse con comprar lo mínimo.

Esta misma constatación la hacen Lina, Angélica y Julia, quienes junto a Graciela, forman un risueño equipo de jubiladas que cada semana ofrece varias horas de voluntariado a Copatla.

Su principal tarea es preparar las cajas de comida que se les venden por una suma simbólica a las familias necesitadas.

Es importante lo que hacemos aquí porque con [el dinero] que me compro un litro de leche o un pedazo de pollo, digamos una pierna y un muslo, puedo comprar mi mercado completo de la semana aquí en Copatla. Es una gran ayuda.
Julia, voluntaria de Copatla
En la foto, una voluntaria de Copatla posa junto a las cajas de alimentos recuperados por Copatla en las bodegas Moisson Montréal. Este organismo de beneficencia recoge donaciones de alimentos y artículos de primera necesidad y los distribuye gratuitamente a organizaciones comunitarias de la isla de Montreal.

Cada semana, voluntarios de Copatla se presentan en las bodegas del organismo de beneficencia Moisson Montréal que recupera donaciones de alimentos y artículos de primera necesidad y los distribuye gratuitamente a organizaciones comunitarias de la isla de Montreal.

Foto: Página Facebook de Copatla

Desde hace más de 30 años, a través de varios programas y proyectos, Copatla ayuda a familias latinoamericanas.

Uno de los aspectos más populares e importantes del trabajo de Copatla es el banco de alimentos que cada semana ofrece por 5 dólares una canasta básica y equilibrada a más de 60 familias latinoamericanas de Montreal, principalmente inmigrantes recién llegados, refugiados y ancianos.

En Canadá, los organismos como Copatla hacen una gran diferencia ya que como en el resto del mundo, los precios de los alimentos han estado aumentando de forma importante en los últimos meses.

El impacto y la incertidumbre de la pandemia

Angélica nos confirmó que desde el inicio de la pandemia mucha más gente acude al banco de alimentos de Copatla.

Anteriormente venían pocos pero ahora vienen familias, gente que ha perdido su trabajo o que no tiene una cantidad suficiente de dinero como para comprar. Aquí les damos alimentos equilibrados, alimentos de todo tipo y ahora también tenemos carne. Fue una lucha que hicimos con Sandro [el director de Copatla] y logramos que nos dieran carne también. Es un alimento más que se pone en la caja. La traemos semanalmente y aunque la cantidad que nos dan varía a veces les damos dos porciones y a veces una para que alcance para todos.
Angélica, voluntaria en Copatla

Sus reflexiones y observaciones coinciden con las de cuatro grandes universidades canadienses que llevaron adelante el más reciente Informe canadiense sobre los precios de los alimentos (en inglés  (nueva ventana)y en francés (nueva ventana)).

Los investigadores de las universidades Dalhousie, de Guelph, de Saskatchewan y de Columbia Británica indicaron que en el mundo, los precios de la comida están aumentando entre un 3 y un 5% durante 2021.

Y para Canadá, calcularon que este año una familia típica con dos adultos y dos menores, gastará 13.907 dólares en alimentación, un aumento de 695 dólares (5%) con respecto al 2020, sumado a otro 5% de aumento con respecto a 2020.

En dólares, dicen los investigadores, se trata de la mayor alza anual desde que comenzó a ser publicado este informe en 2010.

"Es probable que la tasa de inflación de los alimentos en 2021 supere la tasa de inflación general", afirma el documento oficial.

Voluntarios de Copatla organizando los víveres que irán a las canastas básicas para las familias.

Voluntarios de Copatla recuperan y organizan los víveres que después van a las canastas básicas para las familias.

Foto: Página Facebook de Copatla

Más dificultades para los jubilados

El Dr. Sylvain Charlebois, líder del proyecto y director del Laboratorio de Análisis Agroalimentario de la Universidad Dalhousie explicó que las familias con menos recursos se verán considerablemente afectadas en 2021, y muchas se quedarán atrás.

Cabe destacar que en Canadá son las personas jubiladas las que presentan los ingresos más bajos, entre los mayores de edad.

Una mujer buscando dinero en su cartera. El informe concluye que los ingresos medios de los ancianos indígenas y racializados son un 25% y un 32% inferiores, respectivamente, a los de los canadienses blancos. Ampliar imagen (nueva ventana)

El informe del concluye que los ingresos medios de los ancianos indígenas y racializados son un 25% y un 32% inferiores, respectivamente, a los de los canadienses blancos.

Foto: Getty Images / Dobrila Vignjevic

Al llegar a la edad promedio de la jubilación (65 años), los canadienses ven sus ingresos disminuir considerablemente. El salario promedio anual pasa de 42.400$ para las personas menores de 64 años a 28,910 a partir de los 65 años de edad, concluyó recientemente Lucie Jeudy, experta en investigación de Statista, sitio proveedor de datos de mercado.

Además, entre los jubilados, los ancianos indígenas y aquellos pertenecientes a minorías étnicas tienen menos seguridad en la jubilación y mayores índices de pobreza que los ancianos nacidos en Canadá, concluyó recientemente el Centro Canadiense de Políticas Alternativas.

Los datos revelan que existen consecuencias reales de la marginación económica y el racismo sistémico. Los ancianos y las personas mayores están económicamente inseguros en la jubilación, si es que pueden jubilarse, porque las oportunidades de ahorro son muy limitadas
Hayden King, coautor del informe y Director Ejecutivo del Instituto Yellowhead.

Según los autores de Colour-coded Retirement  (nueva ventana)(Jubilación diferenciada por colores) es el primer estudio que analiza a nivel nacional los ingresos y los ahorros para la jubilación de los pueblos indígenas y de las minorías étnicas, y pone de manifiesto la considerable desigualdad entre estos mayores y los canadienses blancos.

En general, el informe concluye que los ingresos medios de los ancianos indígenas y racializados son un 25% y un 32% inferiores, respectivamente, a los de los canadienses blancos.

Lo viven en carne propia las "Chicas de Copatla"

En la foto, de izquierda a derecha, sentadas Julia y Graciela y de pie, Angélica y Lina. Ellas se definen como las Chicas de Copatla.

En la foto, de izquierda a derecha, sentadas Julia y Graciela y de pie, Angélica y Lina. Ellas se definen como las Chicas de Copatla.

Foto: Radio Canadá Internacional / Paloma Martínez Méndez

Esto también coincide con lo que nos explicaron Graciela, Julia, Angélica y Lina sobre la realidad de los inmigrantes jubilados que según ellas efectivamente, es más difícil que para los canadienses nacidos en Canadá.

Sí, así es. Eso sucede por una de dos razones. O no se tiene el hábito del ahorro o el tiempo que trabaja uno aquí como inmigrante es menos que los que son originarios de aquí y entonces las jubilaciones son menores. Y nos alcanza sólo para cubrir los servicios básicos como la renta y la luz y los medicamentos, porque llegando a la jubilación, es más lo que consume uno de medicamentos. [...] Y pues la alimentación tiene que ser disminuida.
Graciela

Médica anestesióloga en México, aquí no pudo ejercer

Graciela llegó a Canadá hace 18 años. En México, su país de origen, ejerció la profesión de médica anestesióloga durante 26 años. Aquí en Montreal, nunca la pudo ejercer.

Ella cuenta que el ministerio encargado de la validación de los títulos exigía un dominio completo de las dos lenguas oficiales de Canadá, y que estudiara de nuevo la especialización lo que habría significado por lo menos 5 años más de estudios.

Graciela bailando con un traje folklórico mexicano durante la Fiesta de la Herencia Latinoamericana organizada por Copatla el verano del 2019.

Graciela (izquierda) bailando con un traje folklórico mexicano durante la Fiesta de la Herencia Latinoamericana organizada por Copatla el verano del 2019.

Foto: Página Facebook de Copatla

Después de haber tenido una larga carrera profesional en México, no creyó que fuera un buen momento de su vida para volver a las bancas de la universidad en su nuevo país, con toda la experiencia que tenía.

Decidió entonces trabajar aquí con salarios bajos y aceptar la jubilación de base.

Aquí nadie se queda sin pensión

Por su parte, Julia, Lina y Angélica aclaran que independientemente del lugar de nacimiento o del trabajo que se ejerció, un ingreso mínimo está garantizado para todos los pensionados, sin excepción.

Para todos los jubilados es parejo. Sean nacidos aquí, "québécois", o inmigrantes es igual. Si uno trabaja declarado lo que te dan de base es lo mismo.
Julia

"Así es", confirma Lina, "todo depende de lo que hayas hecho como trabajador".

Si una persona tiene 60 años o más, no es necesario que haya dejado de trabajar para tener derecho a su pensión del Plan de Pensiones.

Sólo tiene que haber cotizado al Plan durante al menos un año para obtener un ingreso básico garantizado.

Lo cierto, dice Angélica, es que aquí nadie queda sin pensión. Y eso es algo maravilloso de Canadá, asienten todas.

Paloma Martínez Méndez

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