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China se destaca como tema central en la reunión del G7

El primer ministro británico, Boris Johnson, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el primer ministro italiano, Mario Draghi, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, sentados alrededor de la mesa en la cumbre de la reunión del G7.

Además de China, el tema del Brexit fue un tema de debate en la cumbre del G7, cuyos líderes quieren mostrar un frente unido.

Foto: Getty Images / Leon Neal

RCI

Cómo actuar ante una China económicamente más vigorosa y a veces políticamente beligerante fue un tema que dominó las conversaciones oficiales y no oficiales entre los líderes del Grupo de los 7 este sábado 12 de junio, dijeron altos funcionarios de la administración canadiense y estadounidense.

El tema también ocupó un lugar destacado durante una breve conversación cara a cara entre el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y el presidente estadounidense Joe Biden al margen de la cumbre que se lleva a cabo hasta mañana en el Reino Unido.

Un alto funcionario canadiense dijo que en ambas conversaciones, el primer ministro Trudeau planteó la difícil situación de dos canadienses: Michael Kovrig y Michael Spavor, que se encuentran detenidos en China en lo que se considera como una medida de represalia por la detención en 2018 en Vancouver de Meng Wanzhou, una ejecutiva de del gigante chino de telecomunicaciones Huwaei.

Ella fue arrestada a pedido de Estados Unidos, que busca su extradición bajo cargos de haber violado las sanciones de Washington contra Irán.

Trudeau y Biden hablaron sobre el trabajo que se está llevando a cabo para conseguir la liberación de los dos canadienses. También hubo una discusión más amplia entre todos los líderes del G7 sobre esas detenciones y las muestras de solidaridad internacional que acompañaron a sus juicios, dijo el funcionario canadiense, que no estaba autorizado a hablar públicamente.

Michael Kovrig (izquierda) y Michael Spavor (derecha) fueron detenidos por las autoridades chinas.

Los canadienses Michael Kovrig (izquierda) y Michael Spavor (derecha) se encuentran encarcelados en China desde hace ya dos años. Ottawa ha criticado a Beijing por llevar adelante una política exterior de rehenes.

Foto: La Presse canadienne/Twitter

La reapertura de la frontera, otro tema entre Ottawa y Washington

El primer ministro Trudeau y el presidente Biden también hablaron de los pasos que ambos países están considerando para reabrir la frontera de forma prudente y gradual.

Este encuentro fue la primera vez que ambos líderes se reunieron cara a cara desde que Biden fue elegido presidente el pasado noviembre, aunque han mantenido conversaciones virtuales.

A última hora de este sábado, un alto funcionario de la administración estadounidense dijo que parecía haber un fuerte consenso entre los líderes sobre la necesidad de responder a las prácticas económicas de China que no se encuadran a una economía de mercado y que son perjudiciales ya que distorsionan la economía mundial.

Los países del G7 también coincidieron en la necesidad de denunciar los abusos de los derechos humanos, dijo el funcionario.

Se espera que China ocupe un lugar destacado en el comunicado a ser dado a conocer este domingo al final de la cumbre.

Entre los líderes del G7 reunidos en Carbis Bay, en la costa suroeste de Inglaterra, el desafío que ocupó el primer plano fue cómo competir con la actitud cada vez más agresiva de Pekín de acercarse a los países llamados en vías de desarrollo para llevar a cabo proyectos de infraestructura económica.

Conocida como la iniciativa Belt and Road, o la Nueva Ruta de la Seda, el gobierno chino ha estado financiando la construcción de importantes proyectos de infraestructuras, como puertos, ferrocarriles y aeropuertos en lugares estratégicos de todo el mundo con la intención de extender su influencia.

Justin Trudeau mira con una sonrisa al presidente estadounidense Joe Biden, visto en una pantalla, durante una cumbre virtual entre ambos hombres.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, observa al presidente estadounidense, Joe Biden, durante una reunión virtual el 23 de febrero de 2021.

Foto: La Presse canadienne / Adrian Wyld

El gobierno de Joe Biden está abogando en favor de una iniciativa del G7 bautizada como Build Back Better for the World, o Reconstruir mejor para el mundo, un plan global de construcción de infraestructuras en el que los países ricos ofrecerían una alternativa al plan chino.

Tras la sesión de la mañana, el funcionario canadiense dijo a los periodistas que viajaban con Trudeau que había un amplio consenso sobre el enfoque estratégico general hacia China.

Sin embargo, el funcionario trató de restar importancia a las evidentes divisiones entre las voces más estridentes de Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, por un lado, y los miembros europeos del G7, más reservados, algunos de los cuales han mostrado interés en los proyectos de infraestructuras chinos.

El Banco Mundial estima que hay una necesidad acumulada de 40 trillones de dólares en infraestructuras nuevas y renovadas en el mundo en desarrollo hasta 2035.

Un experto en China en la Universidad de Alberta dijo que los países del G7 se encuentran en una situación delicada porque Pekín no ha dudado en responder vigorosamente cuando sus intereses se ven amenazados.

Hay un riesgo, dijo Gordon Houlden, director emérito del Instituto de China de la Universidad de Alberta.

La clave, dijo, será evitar que el mundo caiga en otra pugna al estilo de la Guerra Fría. En una entrevista previa a la cumbre, Houlden dijo que una posible estrategia era adoptar el modo de la Guerra Fría e intentar superar económicamente a China en el transcurso del tiempo.

Pero, dijo, para alguien con hijos y que se preocupa por las civilizaciones, en plural, me pone nervioso que caigamos en una nueva Guerra Fría.

China es un país muy grande y poderoso. Tiene sus vulnerabilidades, sin duda. Pero [una Guerra Fría] podría hacer que tengamos un siglo XXI muy complicado, destacó Gordon Houlden.

Fuente: CBC / M. Brewster / RCI / Adaptación RV

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