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Debate en torno al vínculo entre la Ley 21 de Quebec y los asesinatos en London

Las cuatro víctimas que murieron en el atentado estaban posando para una foto de familia en un parque hace algún tiempo.

Las víctimas del ataque anti-musulmán ocurrido el 6 de junio en London, Ontario. De izquierda a derecha: Yumna Afzaal, de 15 años, su madre Madiha Salman, de 44, su abuela paterna, Talat Afzaal, de 74, y su padre, Salman Afzaal, de 46.

Foto: Photo fournie par la famille Afzaal

RCI

El ataque del 6 de junio perpetrado con un vehículo en London, Ontario, en el que murieron todos los miembros de la familia Afzaal excepto uno, es la tercera vez en los últimos cuatro años en que se asesina a musulmanes a causa de su religión en Canadá.

Desde que se reveló el lunes un presunto motivo anti-musulmán en esa tragedia, ha comenzado en Canadá un examen de conciencia colectivo.

Al igual que en 2020, cuando ocurrió un acuchillamiento mortal en una mezquita de Etobicoke; y en 2017, cuando seis musulmanes fueron asesinados a tiros en una mezquita de la ciudad de Quebec por el supremacista blanco quebequense Alexandre Bissonnette, muchos están intentando ahora identificar las fuentes de la islamofobia en Canadá.

En esta ocasión, la atención se centró rápidamente en la Ley sobre la Laicidad, aprobada por el gobierno de la provincia de Quebec en 2019, que prohíbe a los profesores en las escuelas públicas, los policías y los abogados del gobierno, entre otros funcionarios, a llevar símbolos religiosos en el trabajo.

Aunque esa ley, comúnmente conocida como Ley 21, no menciona ninguna religión específicamente, en los hechos afecta especialmente a las mujeres musulmanas que llevan el hiyab, excluyéndolas de trabajar en la enseñanza en las escuelas públicas, algo que era para ellas un camino profesional preferido.

En una conferencia de prensa el pasado 8 de junio, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, fue interrogado tres veces, por tres periodistas diferentes, si ahora se pronunciaría con más fuerza contra la Ley 21.

Hace tiempo que expresé mi desacuerdo con la Ley 21, pero también he indicado que le corresponde a los quebequenses impugnar y defender sus derechos en los tribunales, lo que es algo que han estado haciendo.
Justin Trudeau, primer ministro de Canadá.

Los columnistas de los periódicos canadienses Toronto Star, Toronto Sun y The Globe and Mail argumentaron que un enfoque serio para enfrentar la islamofobia requería una crítica más vigorosa de la Ley 21 por parte de Trudeau y los demás líderes políticos federales.

Las mujeres expresan su oposición al proyecto de ley 21.

Un grupo de mujeres musulmanas expresan su rechazo al proyecto de ley 21 en la provincia de Quebec, que prohíbe el portar símbolos religiosos en la función pública.

Foto: Radio-Canada / Julie Page

Los defensores de la comunidad musulmana en Ontario también señalaron que esa Ley 21 de Quebec forma parte de una serie de medidas respaldadas por el Estado que estigmatizan a los musulmanes.

El alcalde de Calgary, Naheed Nenshi, musulmán ismaelita, hizo comentarios similares el 8 de junio, señalando que podía ver los vínculos entre la Ley 21 de Quebec y los asesinatos ocurridos en London, Ontario.

En Quebec, las críticas a la Ley 21 fueron interpretadas como un intento del Canadá inglés de culpar del atentado ocurrido en London a una ley que fue aprobada democráticamente y que no se aplica en Ontario.

Los comentarios ilustran hasta qué punto hay desprecio en el resto de Canadá por los quebequenses y las opciones democráticas de Quebec, dijo el líder del Partido Quebequense, Paul St-Pierre Plamondon, cuyo partido votó a favor de la Ley 21.

Dentro del paradigma nacionalista que domina actualmente la política en Quebec, existe una mayor sensibilidad a cualquier sugestión de que el racismo está extendido en esa provincia.

En Quebec una parte de la población siente que una acusación de racismo implica que los quebequenses son un pueblo atrasado a quienes les haría bien las lecciones de moralidad de sus superiores en el resto de Canadá.

Esto puede explicar por qué los intentos de vincular la Ley 21 con el atentado de Londres irritaron incluso a los más fervientes opositores a esa ley.

Ocúpense de sus propios asuntos, dijo la líder en el parlamento provincial del partido de izquierda Quebec Solidario, Manon Massé, al resto de Canadá en una conferencia de prensa este 9 de junio. Enseguida, ella arremetió contra la Ley 21 por ser una ley que discrimina a las mujeres y provoca miedo entre las minorías.

El alcalde de Calgary, Naheed Nenshi.

El alcalde de Calgary, Naheed Nenshi, considera que existe un vínculo entre la Ley 21 de Quebec y el ataque anti-musulmán en London, Ontario.

Foto: CBC

La Ley 21 se convierte en un foco de debate

Sin embargo, la Ley 21 no es el único elemento que ha sido objeto de escrutinio esta semana.

Nenshi también dijo que veía un vínculo entre el ataque anti-musulmán ocurrido en London y los recientes cambios en el plan de estudios de la provincia de Alberta, señalando que aliena a quienes no vienen de una perspectiva europea.

Los defensores de la comunidad musulmana también señalaron los prejuicios culturales intrínsecos en muchas medidas antiterroristas, mientras que otros destacaron la oposición a una moción presentada en 2017 en el Parlamento canadiense que condenaba la islamofobia.

Una de las razones por las que la Ley 21 de Quebec se encuentra en tal compañía es porque las leyes pueden transmitir normas sociales, ya que señalan qué comportamientos son considerados aceptables, y cuáles no.

Este aspecto fue destacado por el psicólogo de la Universidad McGill, Eric Hehman, quien testificó en favor de un Consejo escolar inglés, que fue una de las organizaciones que impugnaron la constitucionalidad de la Ley 21 en los tribunales el año pasado.

Un juez de la Corte Superior de Quebec confirmó finalmente la legalidad de la mayor parte de los elementos de esa ley, pero dictaminó que no podía aplicarse a los consejos escolares ingleses de la provincia. La sentencia citaba un pasaje del testimonio de Hehman.

El gobierno del primer ministro de Quebec, François Legault.

El gobierno del primer ministro de Quebec, François Legault, aprobó la Ley 21.

Foto: La Presse canadienne / Jacques Boissinot

Es probable que [el proyecto de ley 21] sea percibido como una norma sobre las personas que llevan símbolos religiosos... especialmente las mujeres que llevan el hiyab, decía el fallo. Se esperaría ... por lo tanto, que diera lugar a un aumento de los prejuicios hacia estos grupos sociales y a resultados más negativos para los individuos que pertenecen a estos grupos.

Si una ley transmite una norma social que perjudica a los musulmanes, como lo hace la Ley 21 según el psicólogo de la Universidad McGill, Eric Hehman, no es de extrañar que muchos se pregunten si esa ley alimenta la islamofobia.

Cuando su gobierno aprobó la Ley 21, el primer ministro de la provincia de Quebec, François Legault, prometió que esto pondría fin a los enconados debates sobre el lugar de las minorías en la sociedad quebequense.

En cambio, esta semana esa ley se ha convertido en un punto de convergencia para quienes buscan que los gobiernos, a todos los niveles, asuman su parte de responsabilidad por la recurrente violencia basada en el odio en Canadá.

Fuente: CBC / J. Montpetit / RCI / Adaptación RV

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