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Islandia cede la presidencia del Consejo Ártico a Rusia

Una serie de banderas de los miembros del Consejo Ártico

Banderas de los ocho Estados miembros del Consejo Ártico y de las seis organizaciones indígenas que son miembros permanentes.

Foto: linnea nordström/arctic council / Linnea Nordström

RCI

Islandia dedicó sus dos años en la presidencia del Consejo Ártico concentrándose en la sostenibilidad de la vida marina, el clima y la energía verde, y en un consejo más fuerte para las comunidades del Ártico.

Esta semana, su mandato llega a su fin. Esa presidencia pasará a manos de Rusia tras su reunión bianual, la 12ª Reunión Ministerial del Consejo Ártico, que comienza esta semana en Reikiavik (Islandia).

Habrá sesiones informativas sobre los efectos del cambio climático en el Ártico, el futuro de la navegación en el Ártico, la salud humana y lo que se puede aprender de los pueblos árticos e indígenas de cara al futuro.

Los delegados y representantes de los ocho estados del Ártico y los seis grupos indígenas resumirán todo el trabajo que Islandia ha realizado entre 2019 y 2021.

En esta ocasión también se celebra el 25º aniversario del Consejo Ártico y se espera que los ministros firmen el primer plan estratégico del Consejo.

El Consejo Ártico es una entidad intergubernamental creada mediante la Declaración de Ottawa de 1996 y está conformado por Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Rusia, Noruega, Dinamarca y Suecia.

Cada dos años la presidencia pasa a otro Estado del Ártico.

Un barco rompehielos navega en las aguas del Ártico.

La rama canadiense del Consejo Circumpolar Inuit (ICC) y la Alianza para un Ártico Limpio, un grupo de 18 organizaciones no gubernamentales, pidieron que se prohíba el transporte y el uso de combustible pesado en aguas del Ártico. Esta imagen muestra el rompehielos canadiense Amundsen en septiembre de 2015.

Foto: Getty Images / Clément Sabourin/AFP

Las principales prioridades de este Consejo son examinar los efectos del cambio climático y la contaminación en el Ártico, mejorar el bienestar de los habitantes del Ártico, estudiar los cambios en el hielo y el aumento del tráfico marítimo en las aguas del Ártico, vigilar la biodiversidad y las especies, y fomentar la cooperación internacional.

Seis grupos indígenas, conocidos como participantes permanentes, también forman parte del Consejo y tienen plenos derechos de consulta en cualquier decisión o negociación de los Estados del Ártico.

Estos pueblos originarios incluyen la Asociación Internacional Aleut, el Consejo Athabaskan del Ártico, el Consejo Internacional Gwich'in, el Consejo Circumpolar Inuit, la Asociación Rusa de Pueblos Indígenas del Norte y el Consejo Sami.

También está compuesto por seis grupos que gestionan, coordinan e informan sobre proyectos iniciados por una nueva presidencia o que continúan de años anteriores. El trabajo de estos grupos se centra en el desarrollo sostenible, los contaminantes del Ártico, la conservación de la flora y la fauna del Ártico, la protección marina, la vigilancia del Ártico y la prevención y respuesta a las emergencias.

Rusia tiene previsto centrar sus dos próximos años en la presidencia del Consejo Ártico en la promoción del desarrollo sostenible en esa región del mundo.

Fuente: CBC / A. Twa / RCI / Adaptación RV

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