1. Página de inicio
  2. Salud
  3. Indígenas

Opioides y metanfetaminas: Urge nueva financiación para Primeras Naciones

Para la Fundación Thunderbird Partnership, las inversiones federales para luchar contra las adicciones graves y mortales anunciadas en el presupuesto el 19 de abril pasado, deben garantizar que los servicios se lleven a las comunidades indígenas remotas y rurales de Canadá y que los servicios deben respetar el territorio, la lengua y la cultura de las Primeras Naciones. En la foto, la reserva indígena Attawapiskat, Ontario.

Para la Fundación Thunderbird Partnership, las inversiones federales para luchar contra las adicciones graves y mortales anunciadas en el presupuesto el 19 de abril pasado, deben garantizar que los servicios se lleven a las comunidades indígenas remotas y rurales de Canadá y que los servicios deben respetar el territorio, la lengua y la cultura de las Primeras Naciones. En la foto, la reserva indígena Attawapiskat, Ontario.

Foto: The Canadian Press / Nathan Denette

RCI

Una organización sin ánimo de lucro que trabaja con las Primeras Naciones para abordar el consumo de sustancias y la adicción dijo este lunes que las sumas anunciadas por el gobierno federal canadiense para enfrentar la epidemia de opioides no pueden tardar en ser distribuidas.

La Fundación Thunderbird Partnership afirma que los detalles del presupuesto federal de 2021 de la semana pasada no pueden llegar lo suficientemente pronto para que las comunidades de las Primeras Naciones y los centros de tratamiento aborden el consumo de sustancias, las adicciones y los problemas de salud mental agravados por la pandemia de Covid-19.

Ottawa anunció que destinaría 116 millones de dólares a lo largo de dos años para hacer frente a la epidemia de opioides y otros problemas de abuso de sustancias. Además, 40,4 millones de dólares a lo largo de cinco años, y 10 millones de dólares continuos, para apoyar hasta 25 centros de tratamiento de drogas.

Carol Hopkins, directora general de Thunderbird Partnership Foundation recibió con satisfacción esa inversión propuesta, que ella suma al monto de 597,6 millones de dólares para una estrategia de salud mental y bienestar. Es sin duda un paso en la dirección correcta, dijo, pero el dinero es sólo una parte de la solución.

Las comunidades saben lo que necesitan para aumentar su capacidad de abordar el consumo de opioides y metanfetaminas a nivel local, pero esas soluciones necesitan inversiones que sean equitativas y sostenibles para abordar la agudeza de las necesidades.
Dra. Carol Hopkins

Las prioridades

La Fundación Thunderbird Partnership espera que que las nuevas inversiones federales «honren» las fortalezas de las Primeras Naciones y den paridad para los trabajadores especializados en el uso de sustancias y adicciones. En la foto, un hombre y su nieta pasean en motonieve en la reserva indígena Fort Hope, Ontario. Ampliar imagen (nueva ventana)

La Fundación Thunderbird Partnership espera que que las nuevas inversiones federales «honren» las fortalezas de las Primeras Naciones y den paridad para los trabajadores especializados en el uso de sustancias y adicciones.

Foto: The Canadian Press / Ryan Remiorz

Las siguientes son algunas de las soluciones identificadas por la comunidad:

  • salarios adecuados para mantener la mano de obra que responde a las adicciones y a la dependencia del consumo de sustancias, incluidas las Primeras Naciones que se encuentran en la primera línea de la crisis de los opioides y las metanfetaminas a través de la divulgación
  • suministros para la reducción de daños
  • capacidad para distribuir suministros seguros
  • espacios de consumo seguro para la prevención de sobredosis
  • acceso a la naloxona, medicamento que permite evitar las sobredosis
  • refugios de emergencia para personas sin hogar que consumen sustancias
  • formación de la mano de obra

Hopkins añade que las soluciones también requieren un apoyo constante y comprometido de los funcionarios sanitarios provinciales y territoriales, que son responsables de la salud mental y la atención primaria de todos los ciudadanos, incluidas las comunidades de las Primeras Naciones.

Además, dijo la representante de Fundación Thunderbird Partnership, las inversiones federales deben garantizar que los servicios se lleven a las comunidades indígenas remotas y rurales de Canadá y que los servicios deben respetar el territorio, la lengua y la cultura de las Primeras Naciones.

La financiación y otras asignaciones de recursos deben tener como prioridad el derecho a la salud y el derecho a la vida de las personas, las familias y las comunidades de las Primeras Naciones, que sin los recursos adecuados, hacen todo lo posible para garantizar la vida de las personas en riesgo de muerte debido al suministro de drogas ilegales contaminadas.

Un apoyo financiero equitativo y sostenible significa que los trabajadores especializados en adicciones de las Primeras Naciones reciban una remuneración equivalente que sus homólogos provinciales. Por ahora, según la Fundación Thunderbird Partnership ganan un 45% menos aún presentando los mismos estándares de excelencia a través de la acreditación.

Quinto aniversario de la epidemia de consumo de opioides

A mediados del mes de abril de 2021, las banderas ondean a media asta en toda la provincia en reconocimiento del quinto aniversario de la emergencia de salud pública de B.C. por los daños relacionados con las sustancias. Foto en el barrio Downtown East Side de Vancouver, uno de los más afectados por la crisis en el país.

A mediados del mes de abril de 2021, las banderas ondean a media asta en toda la provincia en reconocimiento del quinto aniversario de la emergencia de salud pública de B.C. por los daños relacionados con las sustancias. Foto en el barrio Downtown East Side de Vancouver, uno de los más afectados por la crisis en el país.

Foto: The Canadian Press / JONATHAN HAYWARD

Desde el 2016, las drogas ilícitas se han cobrado la vida de al menos 7.072 personas en Columbia Británica, la región más afectada por la crisis de opioides del país, según el Servicio de Médicos Forenses de la provincia.

La emergencia de salud pública fue declarada por primera vez por el entonces funcionario provincial de salud, el Dr. Perry Kendall, el 14 de abril de 2016.

Esa acción marcó la primera vez que un funcionario provincial de salud notificó el ejercicio de los poderes de emergencia en virtud de la Ley de Salud Pública y convirtió a la Columbia Británica en la primera provincia en tomar ese tipo de medidas en respuesta a las muertes debidas a la toxicidad de las drogas ilícitas.

En los años siguientes, a pesar de una serie de medidas adoptadas en varios niveles de gobierno, la provincia ha establecido continuamente nuevos récords de muertes por toxicidad de drogas ilícitas. En 2020 se estableció un nuevo récord, con 1.724 vidas perdidas en B.C. Otras 329 muertes tuvieron lugar en los dos primeros meses de 2021.

Si bien la pandemia de COVID-19 nos ha mostrado cómo, como provincia y nación, podemos movilizarnos y lograr cosas increíbles juntos, también ha revelado una verdad más triste: algunos peligros evocan más preocupación comunitaria que otros. Hay un contraste marcado y terrible en la forma en que, como sociedad, hemos respondido a las dos emergencias de salud pública. 2021 es el año para dejar de contemporizar y tomar las medidas necesarias para poner fin a esta tragedia.

En la foto, dos mujeres se abrazan durante un servicio conmemorativo para las personas que han muerto en Columbia Brtiánica como consecuencia de la crisis de sobredosis en el Downtown Eastside de Vancouver, C.B. Según el Servicio Forense de la provincia, desde 2016, 7.072 personas en Columbia Británica han muerto tras sufrir una sobredosis de drogas ilícitas. Ampliar imagen (nueva ventana)

En la foto, un servicio conmemorativo para las personas que han muerto en Columbia Brtiánica como consecuencia de la crisis de sobredosis en el Downtown Eastside de Vancouver, C.B. Según el Servicio Forense de la provincia, desde 2016, 7.072 personas en Columbia Británica han muerto tras sufrir una sobredosis de drogas ilícitas.

Foto: The Canadian Press / DARRYL DYCK

Aunque prácticamente ninguna zona de la provincia se ha librado de la crisis de los opioides, las comunidades de las Primeras Naciones se han visto especialmente afectadas. Entre enero y mayo de 2020, 89 individuos de las Primeras Naciones murieron en B.C. debido a la toxicidad de las drogas ilícitas, un aumento del 93% en comparación con el mismo período de 2019. Durante ese período, el 16% de todas las muertes por toxicidad de drogas en B.C. eran indígenas, que representan solo el 3,3% de la población de la provincia.
Autoridad Sanitaria de las Primeras Naciones (FNHA, por sus siglas en inglés)

Los datos subrayan el inmenso costo que la toxicidad de las drogas ilícitas está teniendo en las vidas de los indígenas y sus comunidades en C.B., dijo la Dra. Shannon McDonald, directora médica interina de la FNHA.

Para ella, el hecho de que la crisis de los opioides siga causando estragos entre los indígenas cinco años después de que el gobierno de la Columbia Británica declarara una emergencia de salud pública por el consumo de opioides es un claro indicio de que aún queda mucho por hacer para resolver este trágico problema de salud pública.

Paloma Martínez, para RCI, con informaciones de la Autoridad Sanitaria de las Primeras Naciones (First Nations Health Authority), la Thunderbird Partnership Foundation y el Gobierno Canadiense.

Titulares